sábado, 2 de mayo de 2015

LAS MUJERES EN MINISTERIOS

Hoy quiero compartir con ustedes la historia de varias mujeres evangelizadoras, que contra toda adversida se lanzaron a las misiones.
Estas mujeres se lanzaron a la evangelización en contra de las circunstancias más adversas, movidas sólo por el celo del evangelio y la salvación de las almas.
***
*Durante siglos, lamentablemente, la mujer ha tenido que soportar todo tipo de prejuicios y de injusticia en la Iglesia. La verdad es que las mujeres de las generaciones anteriores enfrentaron obstáculos más difíciles; sin embargo, la oscuridad de sus circunstancias solo parecían darles más energía y coraje para seguir adelante.
 Desafiaron el sistema, y perseveraron; a menudo pagando un enorme precio. Algunas incluso dieron su vida.
Ellas mantuvieron su fe, así que, ¿por qué no habrían de hacerlo las mujeres cristianas de hoy? (Especialmente cuando la situación presente es mucho más fácil que lo que ellas enfrentaron). Pueden tomar como inspiración la vida de aquellas que han sido antes que nosotros.

La historia de la Iglesia está llena de mujeres valientes que se sostuvieron de la esperanza, aun cuando enfrentaban desafíos enormes. Por ejemplo: Una de las mujeres misioneras más valerosas que haya sido enviada por los Estados Unidos, Amanda Smith (1837 – 1915), una mujer afroamericana que nació siendo esclava en Maryland.

Las probabilidades se apilaron en su contra en todas las formas posibles: No tenía derechos civiles por su raza, además de ser mujer; sin embargo, sintió un fuerte llamado para predicar el Evangelio, aunque las denominaciones negras de su época no estaban abiertas a las ministras. Su vida casi fue arruinada por la pobreza, la injusticia social y dos matrimonios difíciles. Cuatro de sus cinco hijos murieron en la infancia. El desgaste emocional de tal pérdida probablemente hubiera detenido a la mayoría de nosotros de perseguir cualquier tipo de sueño.

Cuando Amanda se aventuró a la obra evangelizadora a tiempo completo, en 1870, tenía que complementar sus ingresos lavando y planchando ropa. Sin embargo, siguió creyendo que Dios la había llamado y su unción distintiva en el púlpito le abrió las puertas en las iglesias y reuniones en el campo.
Líderes cristianos notables de su época reconocían que tenía un don excepcional para predicar.
Con el tiempo, las oportunidades se abrieron para que ella pudiera llevar su mensaje de santidad a Inglaterra, y esto la llevó a viajes misioneros a India y Liberia, donde trabajó durante ocho años, antes de que la enfermedad la forzara a regresar a los Estados Unidos. Después de llegar a casa abrió el primer orfanato para niñas negras sin oportunidades, en el estado de Illinois.
La gente que se oponía al concepto de ordenar mujeres criticó a Amanda, aunque ella NUNCA buscó ser "ordenada". (Ella escribió en su autobiografía que de hecho, el ser ordenada, nunca pasó por su mente, porque ella creía que Dios la había ordenado cuando Él la llamó a predicar).

Amanda enfrentó constante oposición, tanto de los negros como de los blancos, quienes se referían a ella de una manera peyorativa como "la mujer predicadora". Cuando ella estaba hablando en Inglaterra, un grupo de "líderes" de los hermanos de Plymouth la siguieron por todos lados con el propósito de desacreditarla. Ella dijo de ese incidente: "La obra parecía ser bendecida señaladamente por Dios, pero los buenos hermanos de Plymouth no lo podían ver, porque yo era mujer; no porque yo era una mujer negra, sino porque era mujer (…) Trataron, con perseverancia, de que yo discutiera con ellos; pero siempre evité cualquier situación de ese tipo.
Los hermanos incluso lanzaron un ataque contra Amanda en los periódicos, y la bombardearon con cartas que contenían "textos de la Escritura (supuestamente) en contra de que las mujeres prediquen". Pero esos textos, tan a menudo mal empleados para apagar los dones espirituales de la mujer, no la detuvieron de aventurarse a Asia y África. Dios parecía pavimentar el camino delante de ella, confirmando sus mensajes y supliendo sus necesidades financieras.
Otra ministra valiente, quien venció altas probabilidades en su contra fue Mary McLeod Bethune (1875 – 1955), hija de unos esclavos de Carolina del Sur. Aprendió a leer en una escuela misionera, y con el tiempo obtuvo una beca para estudiar en el Moody Bible Institute (Instituto Bíblico Moody), en Chicago. Mientras fue estudiante allí, desarrolló un fuerte sentir de ser llamada al campo misionero, pero cuando solicitó una posición en África se le dijo por medio de una carta de rechazo: "No hay vacantes en África para misioneros negros".
Así que imaginemos el sentimiento de injusticia que seguramente experimentó; que le dijeran unos hombres blancos ¡que no estaba calificada para ser una misionera para ir con los de su propia raza! Mary nunca salió del país, pero fundó una escuela de misiones en Daytona Beach, Florida – y algunos de sus graduados sí fueron a África como ministros - . Mientras tanto, comenzó a ser conocida como una campeona contra la opresión, especialmente después de que confrontó a miembros del Ku Klux Klan local que habían planeado un ataque con el fin de evitar que los negros votaran. Su valentía le trajo tanta fama que Eleonor Roosevelt la asignó para dirigir una agencia federal.
Si leemos la historia de las misiones, no es posible ignorar las loables contribuciones que hicieron mujeres que se atrevieron a desafiar el "status quo". Enfrentaron enorme oposición; sin embargo, siguieron adelante, sembrando e ignorando a sus críticos. La misionera estadounidense Malla Moe (1863 – 1954), por ejemplo, sirvió en Sudáfrica durante sesenta y un años, trabajando para la Scandinavian Alliance Mission (Misión de la Liga Escandinava).
En el campo, ella predicó, discipuló a los nuevos creyentes y plantó iglesias; sin embargo, cuando visitaba a Noruega para reportar su trabajo, no se le permitía hablar. Los oficiales de la iglesia le recordaban que leyera las "instrucciones" de Pablo que hablan de que "la mujer debe permanecer en silencio en la iglesia.
¡Qué absurda humillación! Malla había establecido numerosas congregaciones, dirigía reuniones de adoración y trajo a cientos de hombres y mujeres a la fe en Cristo en otro continente, pero cuando pisaba el suelo de su iglesia madre se esperaba de ella que pusiera sus dones espirituales en un librero.
Esta doble moral todavía es común hoy en día. Tan irracional como suena, muchas iglesias les permiten a las mujeres participar a toda su capacidad en el ministerio en otras tierras, pero se espera que vivan con otro juego de reglas religiosas cuando regresen de licencia.
Esto es fariseísmo en la manera más terrible. Pero cualquier mujer que quiera ser usada por Dios debe prepararse para enfrentarse a los fariseos continuamente. Jesús dijo que seríamos perseguidos; y a menudo la peor persecución viene de la gente religiosa.
Lo que es admirable y sorprendente acerca de Amanda Smith, Mary McLeod Bethune y Malla Moe, es que no se rindieron cuando fueron confrontadas con prejuicio e injusticia. El Espíritu Santo les dio la gracia de perdonar y seguir empujando hacia delante.

Las mujeres en la Iglesia de hoy necesitan un fresco bautismo de esta tenacidad.
No deben rendirse. Abandonar la Iglesia no es una opción para nadie. Posiblemente exista desánimo, pero no hay que tirar la toalla y dejar de creer. Esto es lo que al diablo le encantaría que hicieran.
Sin importar cuántos obstáculos enfrenten o lo oscuras que las circunstancias parezcan, la fe va a hacer camino para una victoria a cada mujer cristiana que persevera.

El plan máximo de Dios es esparcir el Evangelio de Jesucristo a través de Su Iglesia, y Él NO tiene un "plan B", por si la Iglesia no cumple con su misión. Dios va a hacer cumplir Su voluntad, y se va a asegurar de que Su iglesia prevalezca antes del regreso de Cristo.
Toda mujer cristiana que siente el llamado de Dios al ministerio puede tener esperanza, porque hay promesas muy especiales en la Palabra de Dios acerca del papel de la mujer y de cómo será usada en los últimos días de la era de la Iglesia. Por ejemplo: • La promesa de las profetisas.
Mucho antes de que las mujeres adquirieran algún grado significativo de aceptación social o derechos civiles, el profeta Joel predijo un día en el cual, tanto hombres como mujeres hablarían de parte de Dios y llevarían Su unción. Esta promesa, registrada en el libro de Joel, fue repetida por el apóstol Pedro en su sermón evangelizador inaugural el día de Pentecostés. Esa promesa dice:
"Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días" (Joel 2:28-29).
Este era un concepto revolucionario en los días de Joel, Predecía un tiempo en el cual el espíritu de Dios no sería restringido a unos pocos. Señalaba la época de la Iglesia, cuando la Palabra del señor sería accesible para ricos y pobres, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, judíos y gentiles. Y menciona específicamente (dos veces) que las mujeres estarían entre aquellos que profetizarán. Señala un día cuando las mujeres, en números masivos, cruzarán el globo anunciando las Buenas Nuevas.

Esta promesa se empezó a cumplir en el primer siglo, CUANDO MUJERES INCLUYENDO A Febe, Priscila, Junias y Ninfas (todas mencionadas en las epístolas de Pablo) llevaron el Evangelio al imperio romano.
Se cumplió en una manera todavía mayor en el segundo y tercer siglo, cuando mujeres como Blandina y Perpetua fueron martirizadas por las autoridades romanas por predicar el mensaje de que Cristo y no César, era el Señor de todo.
Y Joel 2:28 se cumplió en una medida todavía mayor en el siglo 19, cuando un ejército de mujeres europeas respondió a la Gran Comisión para llevar el Evangelio a Asia y África.

¿Qué hay de la época actual? Probablemente la promesa del profeta tendrá su cumplimiento más significativo en nuestra generación, cuando mujeres de toda región del mundo estén mejor equipadas y sean lanzadas a ministrar.

• LA PROMESA DE "UNA GRANDE MULTITUD" DE MINISTRAS.
Salmos 68:11 dice: "El Señor daba palabra; Había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas". Sin embargo, los eruditos reconocen que debería ser traducido de esta manera: "Dios dio la Palabra: las mujeres que publican las nuevas son un ejército".
Una vez más, tenemos una promesa del Antiguo Testamento, de que un día una gran multitud de mujeres estará involucrada en la proclamación de la verdad de Dios. Cuando se escribió este salmo, las mujeres eran compradas y vendidas como propiedades y tratadas como animales. Sin embargo, el salmista, por la inspiración del Espíritu Santo, vio un glorioso día por delante, cuando los hombres y las mujeres juntamente fueron liberados a la libertad gloriosa de los hijos de Dios, para que pudieran heredar Sus bendiciones de pacto y llevar Su Evangelio alrededor del mundo.
Notemos que este versículo dice que Dios da la Palabra. Esta multitud de ministras que emergerá en los últimos tiempos NO serán enviadas por hombres o comisionadas por su propio poder o habilidad.
No van a salir para cumplir con su propia agenda, ni su ordenación será el resultado de un movimiento social o político. Es una obra de Dios. Él abrirá las puertas para ellas, y las enviará con Su poder.
Y NINGÚN HOMBRE O TRADICIÓN RELIGIOSA PODRÁ SER CAPAZ DE DETENERLAS.

• LA PROMESA DE LA VICTORIA DE LA "SIMIENTE" DE LA MUJER.
En el relato de la caída del hombre en pecado, se nos dice que Dios maldijo a la serpiente y luego le advirtió su destino final, el cual estaba curiosamente enlazado con la mujer a quien el diablo había engañado.
Dios le dijo a Satanás: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" (Génesis 3:15).
Esta, la primera profecía de la Biblia, representa la promesa gloriosa de que un día vendría un Mesías a la tierra, nacido de una virgen, y despojaría al diablo de todo su poder. Y como Dios planeaba usar a una frágil adolescente (la virgen maría) para traer al Libertador prometido, la Biblia dice que se dirigiría una hostilidad (enemistad) inusual contra la mujer por las fuerzas de Satanás. Ciertamente esto ha sido el caso.
Desde el huerto del Edén, Satanás ha tenido a las mujeres en la mira. En cada cultura de este planeta han soportado opresión extraordinaria, injusticia y abuso. ¿Por qué? Porque el diablo teme a lo que le podrían hacer. Si la virgen maría pudo dar a luz a Jesucristo y destruir el reino de las tinieblas, ¿qué podría hacerle un ejército de mujeres, bajo la sombra del milagroso poder del Espíritu a sus fuerzas demoníacas en esta hora?

Las mujeres son "las armas secretas de Dios". Satanás teme lo que las mujeres le harán un día.
El diablo sabe que Dios no miente; lo que Dios promete siempre se cumple.
Por eso Satanás ha pasado siglos empequeñeciendo a las mujeres y tejiendo una maraña de mentiras en una formidable red mundial de opresión para someterlas. Él sabe que cuando las mujeres descubran quiénes son realmente, su reino maligno terminará abruptamente. Él no puede darse el lujo de permitir que las mujeres caminen con la cabeza levantada. Él necesita desesperadamente mantenerlas agachadas.

Este es el "contragolpe" perfecto de Dios. La mujer que fue engañada por el diablo un día será el instrumento en su derrota final. Posiblemente Dios ha reservado a algunas mujeres para la última gran batalla contra el mal. La Escritura es clara en que Jesús aplastó la cabeza de la serpiente. De la misma forma, los ministerios que surjan en la Iglesia de los últimos tiempos van a meterle una estaca a Satanás en la sien; así como lo hizo Jael cuando le metió una estaca por la sien al comandante enemigo, Sísara (Jueces 4:22-23).

La promesa de Dios es que las mujeres compartirán la victoria. NO van a observar la batalla desde la banca; estarán activamente involucradas en este conflicto espiritual.
Así que la recomendación para toda mujer que ha sido llamada al ejército del Señor es:
¡NO te rindas si sientes que has sido marginada o maltratada! Muchas mujeres han pagado un precio más alto que tú en el pasado, y su ejemplo puede darte esperanza.
Agárrate de las promesas de la Palabra de Dios, y ora por coraje para vencer los obstáculos que se levanten en tu camino. Y recuerda: tu enemigo es Satanás, no los hombres, iglesias o denominaciones. No muestres otra cosa que no sea amor hacia los hombres y mujeres que te resisten, y bendice a aquellos que mal entiendan tu llamado. Confía en Dios, quien abrirá la puerta para ti en Su tiempo.

¡Dios les bendiga!

Tomado del libro: 25 Preguntas Difíciles Sobre las Mujeres y la iglesia

Autor: J. Lee Grady

Dios les bendiga. Orfilia Miranda Londoño

sábado, 11 de abril de 2015

NO BUSQUES TU PROPIA GLORIA

Apocalipsis 4:11, “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”.

La gloria pertenece a Dios siempre; sólo él es digno de toda adoración y gloria desde siempre y para siempre.
La GLORIA es un atributo de la naturaleza misma de Dios, así como es misericordioso, creador y eterno, para citar algunos de sus atributos.

Bíblicamente, la gloria se define como: fama, honor, majestad, resplandor.
El Diccionario dice: “honor”, “alabanza”, “estima”, “brillo” y “esplendor”.

La biblia hace múltiples referencias a la gloria de Dios de principio a fin. Unas de las manifestaciones más grandes de la gloria de Dios se dieron en el éxodo; la gloria de Dios se manifestaba de día y de noche en forma permanente durante la travesía por el desierto: de día en columna de humo y de noche en columna de fuego. Ex. 40:34-35.

En el monte Sinaí, Moisés estuvo tan cerca de la Majestad de Dios, que el resplandor de su gloria quedó en su rostro; Moisés tenía que cubrirse el rostro a causa del resplandor.

Ninguna creatura suya debe atribuirse gloria, él es el Creador de todas las cosas y todas las cosas son suyas; él es soberano y decide a quien da gloria y honra, no nosotros.
1ª Cr. 29:11-12 “Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza  y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.”

La humildad debe ser una virtud indispensable en todo creyente y servidor de Dios.
El Hijo de Dios cuando vino a la tierra a cumplir la misión Redentora, lo primero que hizo fue despojarse de su propia gloria en el cielo y se sometió totalmente a la voluntad del Padre.
Fil.2:5-8 “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Ningún servidor de Cristo, ha tenido que renunciar a tanto por el reino de Dios, como sí lo hizo él por salvarnos. Nosotros no teníamos absolutamente nada que perder porque nosotros mismos ya estábamos perdidos. Así, que si por la misericordia de Dios, fuimos salvados y llamados al servicio en su reino, asumámoslo como favor que Dios nos hace y sintámonos agradecidos; y de ningún modo, usar los dones que él nos haya dado para el servicio a la iglesia, como motivo de engrandecimiento atribuyéndonos la honra y la gloria que sólo le pertenecen a él.

Cuando el Señor le dice a Salomón, pídeme lo que quieras, Salomón sólo le pide sabiduría para gobernar bien a su pueblo; y Dios viendo la sinceridad de su corazón, le dio también las añadiduras: riquezas y gloria. 1ª de Reyes 3:13 “Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días”.

No se atribuya gloria, Dios es quien decide a quien le da gloria y honra. Muy diferente es que sea Dios quien nos permita saborear un poco de gloria, a que nosotros mismos la tomemos usando el ministerio con el propósito de buscar gloria y fama personal, en vez de anunciar el evangelio del Señor Jesucristo, para que su reino se establezca en los hombres.

Como siervo o sierva de Dios, no busque ser famoso; no busque su propia gloria; no se anuncie a usted mismo, hablando más de usted que de la persona de Cristo. Guarde sus credenciales y sus títulos de teólogo y doctorados y anuncie a Jesucristo que a eso ha sido llamado; aprenda de Juan el Bautista que, al preguntarle quien era él, respondió sencillamente:
Soy la voz de uno que clama en el desierto….” “Uno” no importa quien sea, su misión era anunciar el reino de Dios, al Mesías que ya estaba entre nosotros.
Él pudo haberse desparramado diciendo: “Soy Juan el profeta enviado directamente por Dios, soy el primo hermano de Jesús, nada más y nada menos que el Hijo de Dios mismo; ningún otro profeta ha sido tan importante que yo. Y para que queden más pringados, Jesús mismo vino para que yo lo bautizara. Qué unción y poder sobrenatural tengo, como ven, no soy cualquiera.”
Pero no fue así, exaltando siempre a Cristo, dijo: Jn.1:23 “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto”. Jn.1:27  “Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado”.
Desatar el calzado de los pies era oficio de esclavos, y ante la grandeza del Hijo de Dios, Juan se situaba en un rango menor que el de un esclavo. Todo el crédito, la fama, la gloria y la honra siempre fueron dirigidas a Cristo el Señor. Él decía: "conviene que Cristo crezca y yo mengue". 
Hoy muchos están haciendo al revés: están menguando el evangelio para ellos crecer y hacerse famosos y adinerados. ¡Terrible!

No estemos tan afanados por la prosperidad y la gloria que tengan otros; todo lo de aquí, aquí se queda; la gloria y la honra que recibimos del mundo aquí muere. Sal.49:16-17.
El Salmo 29 deja muy claro que la gloria y el poder son de Dios, es un tributo que a él le pertenece y a él debemos darlo. “Dad a Jehová la gloria debida a su nombre…”
Is. 42:8, “Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria,…” dice el Señor.

Todo aquel ministro que usurpa la gloria de Dios, y se la echa encima, no tiene buen fin. Cuando dejamos de dar la gloria a Dios y la dirigimos o desviamos hacia nosotros mismos, tarde o temprano, tal ministro deja de ser respaldado por Dios y se viene abajo desde bien arriba. Y Satanás que es malvado, se revuelca de la risa porque ese es un logro para él, porque el ministro no se viene abajo solo; en su estrepitosa caída se arrastra a una gran cantidad de almas débiles en la fe, a todos aquellos que lo seguían.
Cuando se orienta la Palabra y se tuerce para sustentar lo que queremos lograr, haciendo más énfasis en esto que nos interesa y no en aquello otro, es como ofrecer sacrificios de animales imperfectos. Abominable a Jehová.
Malaquías 1 del v. 6 en adelante, Dios se queja y reprende severamente a los sacerdotes por no darle la honra y el respeto debidos.
Cuando se deja de dar la gloria a Dios en el ministerio, el corazón de los ministros se llena de orgullo, vanidad y engreimiento y esto se convierte en el tobogán que los trae abajo; la soberbia es la piedra de tropiezo para la caída y la oscuridad y las tinieblas le pierden el camino.
Jer.13:15-16, dice: “Escuchad y oíd; no os envanezcáis, pues Jehová ha hablado. Dad gloria a Jehová Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la vuelva en sombra de muerte y tinieblas”.
La caída y la confusión son el fin de todos aquellos que usurpan la gloria de Dios, los que buscan su propia gloria y no la dan a quien le corresponde: al Señor Dios de los Ejércitos.

Todo tiene que dar gloria a Dios: la creación entera, los seres celestiales, los ángeles y los hombres, “… todo lo que respira alabe a Jehová.” Sal. 150.
Cuando Jesús nació aparecieron en el cielo las Huestes celestiales dando gloria a Dios y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas! Lc. 2:14. Y en toda la vida de Jesús, él dio siempre la gloria al Padre en todo lo que hizo.
Jn.7:18 “El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero,…”
Hc.12: 23 dice que Herodes murió comido de gusanos por proclamarse dios y atribuirse la gloria que es para Dios; al momento se llenó de gusanos y expiró comido por los gusanos.

Lc.14:10, dice que todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido. Por eso Cristo, de la manera que se humilló en obediencia al Padre, hasta la muerte de cruz, así también Dios lo exaltó: Fil.2:9-11 “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.
En Isaías 2:11 dice que en el día del Señor al sólo resplandor de su majestad, “La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día”.

Les invito pues, a ser muy cautelosos en este sentido, que en todo lo que hagamos, en todos los diferentes servicios a que hayamos sido llamados, actuemos en todo tiempo con sencillez y humildad, buscando siempre dar la gloria y la honra a Dios. Y él que es galardonador de los que le aman y le sirven, sabrá recompensarnos. Dios les bendiga.
Los dejo con este Salmo de exaltación al Señor:

“Proclamad entre las naciones su gloria,
En todos los pueblos sus maravillas.
Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;
Temible sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos;
Pero Jehová hizo los cielos.
Alabanza y magnificencia delante de él;
Poder y gloria en su santuario.
Salmo 96:3-6


Orfilia Miranda Londoño

lunes, 30 de marzo de 2015

DIOS TE LLAMA AL ARREPENTIMIENTO


Dios está llamando siempre al hombre arrepentimiento y a la salvación. Dios está llamando en todo tiempo al pecador a acercarse a beber de la fuente de la gracia, ofreciéndole su misericordia permanentemente.
No hay en el año un tiempo especial para hacerlo. Lo puedes hacer en cualquier tiempo, sólo tienes que reconocer que eres pecador y necesitado de su misericordia y tener el deseo sincero de cambiar de vida.
Dios está interesado en que vivamos una vida en santidad para que podamos también disfrutar de la vida eterna con Él.

En la biblia encontramos casos de hombres que desobedecieron a Dios, pero nunca se arrepintieron y fueron destruidos por su mismo pecado. Pero vemos también  casos de otros hombres que le fallaron a Dios pero reconocieron su pecado, se arrepintieron, pidieron perdón y fueron perdonados y restaurados.

Un caso muy resonante del arrepentimiento de un hombre, es el rey David; pero no nos vamos a detener en su pecado sino en su arrepentimiento.

El Salmo 51 nos da una idea del profundo arrepentimiento y del dolor de David por haberle fallado al Señor:
Salmo 51:1 “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
 Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.”
David entiende la gravedad de su pecado, pero también sabe que la misericordia de Dios es mayor que su pecado y apela a ella: “conforme a tu misericordia, conforme a la multitud de tus piedades.”
La misericordia de Dios no tiene límites, es inagotable, sin medida y ningún pecado por terrible que éste sea, queda fuera del alcance de ella.

V.2 “Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.”
Es su apremio, reconoce que es de naturaleza pecaminosa, que ha sido concebido en pecado y el pecado siempre va a estar delante de él así no lo quiera. Versos, 3, 4 y 5.
Sólo en lo profundo y secreto de nuestro corazón el Señor nos da la sabiduría que abre nuestro entendimiento para que comprendamos la maldad que hay en nosotros. V.6.

David siente su alma muy turbada y abatida de saber que ha desagradado a Dios y hay un afán en él de recuperar la pureza de su alma, la paz, el gozo y la alegría que ha perdido, pero ante todo recuperar su amistad con el Señor su Dios.
V.7-8 “Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve.
Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido.”
Estas son características del pecado: congoja, abatimiento, sufrimiento, no hay gozo ni paz en una persona alejada de Dios.

David era un hombre muy amado por Dios, era su predilecto y saber que Dios estaba tan disgustado con él, eso le produce una pena enorme.

David está tan afectado por su pecado, que le pide a Dios que no mire el pecado que ha cometido, sino que borre completamente la maldad que hay en él. V 9. 

V10-11 “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
 No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.”
David conocía muy bien de primera mano el fin de Saúl su antecesor; pecó contra Dios desobedeciéndole, mintió y no se arrepintió; fue desechado por Dios y quitó de él Su Espíritu, quedando bajo la influencia de un mal espíritu que lo atormentaba. David no quería correr con la misma suerte de ser desechado por Dios.
David se sometió a Dios en humillación, arrepentido, se dolió por el pecado y pidió perdón.
Él quería ser renovado y experimentar el gozo de la salvación de Jehová el Señor.  
V.12 “Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.”
Él no quiere volver a caer en homicidio, pero necesita del poder de Dios que lo sostenga, v. 14; quiere volver a tener un corazón limpio para glorificar y alabar a Dios, porque entendió que el mejor sacrificio que se ofrece a Dios es un corazón arrepentido genuinamente. Vs.14-17.
 Sal 51:17 “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.”

En el Salmo 32:1-5, David se refiere a este mismo hecho diciendo: Bienaventurado o dichoso aquel al que los pecados le han sido perdonados. Dichoso el hombre a quien Jehová no tiene nada que reprocharle porque en su espíritu no hay pecados ocultos sin confesarle a él. Mientras callé mi pecado, la conciencia no me dejaba vivir tranquilo, el remordimiento me destrozaba, de día y de noche no tenía paz; me secaba poco a poco sin comunión con el Señor.
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.”

El arrepentimiento de David es el mejor ejemplo de arrepentimiento genuino:

-Reconocer el pecado, no importa cuál sea.
-Entender la magnitud y la grandeza de la misericordia de Dios y la multitud de sus piedades.
-Verdadero dolor por el pecado.
-Confesar el pecado, declarárselo a Dios con nuestra boca, él ya lo conoce, pero quiere que lo confesemos.
-Dios no desprecia al arrepentido y quebrantado de corazón.
-El arrepentimiento implica cambio. Cambio de mente y de corazón. El arrepentimiento verdadero implica una firme decisión de la voluntad de no volver a pecar, de alejarme de la causa del pecado, o lo que me induce a él.

 Deseándoles una feliz semana de vacaciones. Ojala y puedan aprovechar bien el tiempo para descansar y reflexionar.

Dios les bendiga.


Orfilia Miranda Londoño.

martes, 10 de marzo de 2015

¡¡¡MUJER, ES HORA DE DESPERTAR!!!

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER



Con todo respeto por muchas mujeres buenas, virtuosas, amantes, fieles, entregadas, abnegadas y trabajadoras. Buenas madres y al mismo tiempo jefes de hogar…
Con todo respeto también por los hombres buenos, EDUCADOS, respetuosos, nobles y considerados con las mujeres, buenos padres y buenos esposos que todavía son muchos, me consta:…
Permítanme hacer las siguientes consideraciones a las mujeres:

Antes de luchar y reclamar igualdades y derechos, la mujer debe de ubicarse y luchar por recuperar su dignidad de mujer y como persona; pues permitió que la convirtieran en mercadería barata y que exhiban su cuerpo desnuda como objeto sexual, en vallas, revistas, periódicos, buses y cuanto anuncio publicitario de venta de cualquier cosa.

¿Qué tiene que ver una mujer desnuda con una hamburguesa o una llanta de tractor?
O, ¿qué tiene que ver una mujer desnuda con un taller de mecánica, un lavadero y engrase de carros, o venta de aceite?

La MUJER no es un vulgar “sebo” para atraer hombres a un negocio.
La MUJER no es mercancía, no se vende, no se compra, no es propiedad de nadie; es libre así como el hombre.

La mujer no se ha dado su valor, ha cedido a los pedidos y caprichos de los hombres que la han esclavizado y cosificado.
La mujer ha permitido que jueguen con ella y con sus sentimientos; ha permitido que la usen en la industria de la pornografía.

La mujer ha permitido que le impongan las modas más grotescas, incómodas, horripilantes y vulgares en aras de que los hombres las vean bellas, atractivas y codiciables. Mire a ver si un hombre aguanta unos tacones de 15 cm todo un día en la oficina o sin camisa con un frío bien horrible… ¡claro que no!

La mujer ha permitido que los hombres les exijan hacerse cirugías riesgosas, dolorosas y costosas bajo la amenaza de dejarlas.

La mujer se volvió asesina de sus propios hijos en sus propias entrañas, para no perder a un hombre que en su machismo, le dejó a ella sola la responsabilidad de la planificación, cuando el goce es de los dos.

Muchas mujeres se han vuelto obesas, hipertensas, o se llenaron de varices por los anticonceptivos, porque el compañero se rehúsa a usar algún método. Y después la humilla  y la desprecia por “gorda y fea, no se cuida.”
¡Y no le diga que está embarazada!... “Esa es culpa suya, usted es la que se embaraza.” Y si no la abandona,… lo que le sigue de allí en adelante, ¡ni lo piense!

La mujer en aras de una igualdad de género mal enfocada, perdió su estilo, su finura, su feminidad, y cayó en la misma vulgaridad, arrogancia y despotismo de los hombres que la han MALTRATADO. Sólo vean las fachas, el vocabulario vulgar y las  pancartas que usan en las manifestaciones públicas feministas.

La mujer, en aras de esa igualdad, también está dejando a sus hijos abandonados, se volvió infiel, adúltera y promiscua. Su corazón se ha endurecido y muchas otras, son frías y calculadoras.
En conclusión: La mujer, buscando la liberación, ha caído en más esclavitud, sufrimiento y soledad. Más cargas físicas, morales y sociales han caído sobre ellas.
Lo más LAMENTABLE: al querer igualar al hombre, ciertos delitos que eran cometidos por los varones, ahora también son de autoría femenina.

En su afán de igualdad, han caído también en los vicios de las drogas y alcohol, hurtos, asesinatos y prisión. Y con ellas mismas, muchas mujeres han arrastrado también a sus niños, involucrándolos en una situación de la que no son responsables sino sus víctimas; Y peor aún, muchos han nacido en las cárceles y han estado presos siendo inocentes.

Lo que no hemos entendido bien hasta ahora, es que la mujer sí ha logrado la igualdad con el hombre pero en todo lo malo que él ha hecho y que la mujer le ha reprochado y condenado siempre.  ¡¡No, mis amadas mujeres, así no es!!

Pero si estamos hablando de la igualdad en educación, en oportunidades, en respeto mutuo al formar sociedades de convivencia familiar o de negocios etc. en que la mujer no tenga que desnudarse ni usar el sexo ni la belleza como atractivo para ser tenida en cuenta, entonces sí estaremos hablando de igualdad de personas.

Cuando yo vea a la mujer verdaderamente libre de pensamiento, libre en sus actos, en sus convicciones, levantada en dignidad y respeto por ella misma y los demás; siendo ella misma, una mujer de carácter firme pero que sabe aceptar las diferencias de cuerpo, alma y espíritu, así como emocionales que existen entre el hombre y la mujer, entonces sí creo en esa liberación femenina o LIBERTAD de la mujer.

Resumámoslo así: SOMOS IGUALES PERO DIFERENTES.

Pero hay un solo problema que talvez a usted no le va a gustar:
Y es que LA PLENA y PERFECTA RESTAURACIÓN y LIBERTAD de la MUJER SÓLO SE DA EN CRISTO nuestro Salvador y ya nadie tiene que vernos inferiores y caídas, sino restauradas, levantadas, dignificadas hondeando bandera de libertad y amor.  


Feliz día mujeres de todo el mundo.

                                               Orfilia Miranda Londoño

miércoles, 4 de marzo de 2015

¡No se conformen a este siglo!

Rom. 12: 1-2 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. -No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Estamos en tiempos muy difíciles y peligrosos para la vida de la fe.
Con tantas denominaciones con doctrinas diferentes y extrañas, nunca antes se había visto a la gente tan confundida y sin saber al fin en qué creer ni cómo conducirse; muchos están tan desconcertados oyendo cada cosa, que más bien han optado por apartarse y no querer saber nada de iglesias ni religión alguna.

Es necesario y urgente  para la iglesia del Señor, para ese remanente que permanece fiel, centrarse en el evangelio de Cristo, sin matices de otras ideologías y/o con fines financieros, y presentar la VERDAD absoluta de Dios a los creyentes para que estos puedan tener un crecimiento sano en la fe, sabiendo distinguir lo falso de lo verdadero.

Un evangelio liviano y distorsionado, produce igualmente cristianos livianos con fe distorsionada, sin discernimiento, que viven más conforme al “mundo,” que a la perfecta voluntad de Dios.
No podemos ser cristianos sólo de pensamiento o de ideas; somos un todo, cuerpo alma y espíritu, y como tal, nos debemos a Dios, y debemos rendirle culto razonable, y conscientes de quién es ÉL y quienes somos nosotros.
No podemos pretender alabarle y honrarle con nuestros labios solamente y estar haciendo otra cosa con nuestro cuerpo.
No se puede pretender ser cristiano y mundano al mismo tiempo; nuestros cuerpos, así como todo nuestro ser, deben ser presentados a Dios en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.
El mundo nos ofrece a diario demasiadas cosas atractivas, agradables a nuestros ojos y codiciables, pero no podemos caer en el engaño.

Por estos días nada más, la noticia de actualidad y la conversación obligada es sobre la película Cincuenta Sombras de Grey.
Muchos cristianos ya la vieron y otros que hacen fila, preguntan si es pecado verla.
Esto es no tener discernimiento para darnos cuenta, qué es bueno y que es malo. Suficiente con que ya la vieron siquiatras y psicólogos, y sin ser creyentes, en el análisis, todos coinciden en que no es sana, no la recomiendan.
No creo que el Espíritu Santo aconseje ver esa película y muchas otras, que sólo promueven  desenfreno y perversión sexual, violencia en todas las formas, asaltos, adulterios y destrucción de la familia como institución de Dios.
Muchos sociólogos sin ser creyentes, han coincidido en que la mejor escuela de delincuencia es el cine. Y por supuesto, que hay películas muy buenas para ver en familia, que además de entretener un rato, llevan a la reflexión y estimulan los valores y educan, así como también las hay cristianas.

No se trata de no ver ninguna película, es saber qué es lo que vemos y qué mensaje nos deja. Igualmente pasa con la T.V., que el 90% es basura para la mente. Y la Palabra de Dios dice que el creyente sólo es transformado por medio de la renovación de su entendimiento.
“…transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…” Como creyentes, tenemos que guardar nuestra mente y dejar de alimentarla con basura; aliméntela con la Palabra. Si se renueva la mente, los pensamientos cambian, y cambian también las actuaciones de la persona.

ENTENDIMIENTO en la biblia se define como:
Ciencia, Conocimiento, Inteligencia, Mente, Prudencia, Sabiduría.
Y el principio de la sabiduría es el temor de Dios: Sal. 111:10.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos;…”
Y dice el Señor: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento,…” Sal. 32:8

Todo lo mundano que embote nuestros sentidos y nos haga perder la línea que separa lo bueno de lo malo, ya hay que desecharlo. De no hacerlo, es un creyente sin madurez que no ha ejercitado los sentidos en el discernimiento del bien y el mal. Heb. 5:13-14.
En el libro de Lev. 10:8-10, Jehová Dios le dice a Aarón y a sus hijos que no beban vino ni sidra para que se mantengan sobrios “para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio,…”
Los halagos del mundo son como el vino, le embotan los sentidos para que no entienda ni vea con claridad, por eso hay que estar alerta con la recomendación de Pedro: 1ª Pedro 1:13-16 “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; 14como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”
Entendemos pues, que algunas de las cosas que muchos creyentes hacen todavía, es por ignorancia.
Juan nos hace claridad en esto cuando dice:
Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.
Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.” 1ª Juan 5: 19-20.  
Cristo nos salvó y nos regeneró “por la renovación en el Espíritu Santo,” Tito 3:5; así que debemos vivir como personas regeneradas y salvadas y no como impíos todavía, gustando y practicando las obras del mundo. Nada tiene que ver la luz con las tinieblas.

Esta es la VIDA NUEVA en Cristo por el Espíritu Santo:

Col. 3:5-17: “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos;…en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas…, habiéndoos despojado del viejo hombre…, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,…Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados…La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,…. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor.”

Es imperioso que la iglesia no deje de insistir sobre la necesidad que tiene el creyente de apartarse del mundo y sus obras de maldad. Es un requerimiento bíblico y el testimonio de que hemos sido regenerados por Cristo, para Cristo. Apartarse no es esconderse, por el contrario, hay que alumbrar con la luz de Cristo.

Vístase con modestia y dignidad, hable como hijo, o hija de Dios, recordando siempre que somos embajadores del cielo; no perfore ni afee su cuerpo con pirsin o tatuajes; si ya tiene tatuajes, no se haga más; si tiene pirsin, quíteselos y no se haga ya más agujeros. No se ponga ni use todo lo que le ofrecen sólo porque está de moda, hay modas que nada tienen que ver con los y las creyentes.
Recuerde siempre que usted es la imagen de Dios, el templo vivo del Espíritu Santo.


Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. -No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Rom.12:1-2.

Hasta pronto, Dios les siga bendiciendo.

Orfilia Miranda Londoño.

miércoles, 11 de febrero de 2015

LA SANGRE REDENTORA

“…Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,
-y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.” Apocalipsis 1:5-6

Solo en la sangre de Jesús hay redención; sin sangre no hay remisión de pecados.
Los sacrificios que se hacían en el antiguo testamento, en el viejo pacto, sólo eran una sombra o figura del sacrificio de Cristo en la cruz como cordero inmolado que derramaría su SANGRE en rescate por todos.

La última plaga sobre Egipto fue la muerte de los primogénitos, en una noche de terror y espanto que los egipcios jamás olvidarían.

En medio de las tinieblas de la noche fatídica, aparece la sangre de un cordero, como señal de salvación: sólo los que tenían la puerta de su vivienda teñida con la sangre del cordero se salvarían de la muerte al paso del Ángel exterminador, Éxodo cap.12; quedando así establecida la celebración de la Pascua cada año entre el pueblo hebreo, como un recordatorio de la liberación de la esclavitud y de los hechos portentosos de Dios, así como para testimonio de las siguientes generaciones.

Más adelante, Dios establece el Tabernáculo de reunión y los sacerdotes, el altar y los sacrificios.
Los animales para el sacrificio debían ser machos, sanos y sin defectos, físicamente perfectos; y sólo los sacerdotes podían ofrecer los sacrificios, por sí mismos, por su familia y por el pueblo.

Todo el capítulo 16 del Levítico, o llamado también libro de la Ley, nos relata cómo se debían hacer los sacrificios de expiación.
Era todo un ritual muy largo y complicado: el sacerdote entraba primero con dos animales, un becerro y un macho cabrío y con la sangre de estos debía purificarse y expiar por él mismo y purificar el altar y el tabernáculo; una vez terminado este ritual, hacía traer otro macho cabrío para cargarlo con los pecados de todos. (Leamos todo el capítulo).

Como ya dijimos, después de hacer la expiación por sus propios pecados, tomaba un chivo o macho cabrío, le imponía las manos en la cabeza y confesaba sobre él todos los pecados del pueblo de Israel y lo enviaba al desierto cargado con los pecados de todos para que se los llevara bien lejos. Luego se bañaba y entonces ofrecía el holocausto por todos.
Imaginemos por un momento, el reguero de sangre por todos lados, pues, él debía rociar con la sangre todo lo que quería purificar, incluyéndose a sí mismo y al pueblo.

Pero el pueblo volvía a pecar, entonces era necesario volver a hacer el sacrificio cada año; pues, este no era un sacrificio perfecto y definitivo. Sólo era la sombra del que venía.

Y así se repetía cada año hasta la venida de Cristo el Mesías, el Salvador, el Cordero Santo, Inmaculado, que se ofrecería por todos en sacrificio santo, perfecto, suficiente y de una vez para siempre.

La SANGRE REDENTORA de Cristo tiene PODER sobre las tinieblas, la muerte eterna y toda asechanza del enemigo. En ella tenemos victoria sobre el pecado; el acusador ya no tiene poder sobre nosotros los que le hemos entregado la vida a Cristo, y nos hemos sometido a su señorío. 
Ap. 12:10-11:
Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
-Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero….”

La SANGRE de Cristo nos limpia de todo pecado.
La SANGRE de Cristo es vida eterna, es sanidad física y espiritual, santifica y purifica.
La SANGRE de Cristo rompe toda cadena de esclavitud diabólica, destruye toda perversión sexual, masturbación, lesbianismo, homosexualidad, violaciones, adulterios, pornografía y todo vicio y adicción a sustancias alucinógenas y de alcohol.
¡¡No hay absolutamente nada que pueda quedar fuera del poder transformador de la SANGRE REDENTORA de Cristo!!

Sólo hay que tomar la decisión de entregarse a Cristo, confesar todos nuestros pecados y permitirle tomar el control de nuestra vida, creyendo que él ya lo hizo, que él ya venció en la cruz y obtuvo la victoria por nosotros.

Cristo ya exhibió a nuestros enemigos en la cruz y clavó en ella todos los decretos que había contra nosotros, Col.2:14; Siendo ya justificados por su SANGRE REDENTORA y constituidos hijos de Dios. Jn.1:12.

Cuando Pilatos dijo: Soy Inocente de la sangre de este Justo, allá vosotros. Todo el pueblo sin saber lo que decía, gritó: “Su sangre caiga sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.” Mat. 27: 25. 
¡Bendita SANGRE! Cuando medito en este pasaje bíblico, se conmueve mi espíritu,… ¡el amor de Dios hacia nosotros es muy grande…! ¡No escatimó ni a su propio Hijo por nosotros, por usted y por mí!
El pueblo tenía razón: era necesario que su SANGRE REDENTORA cayera sobre nosotros. Sólo en su SANGRE REDENTORA, podemos ser salvos.

Que el Señor les continúe bendiciendo.

Orfilia Miranda Londoño.


“…..Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación,  y han lavado sus ropas,  y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”  

Ap. 7:14

“EL TESTIMONIO DE VERDAD”

  “EL TESTIMONIO DE VERDAD” 1ª de Juan 1 y 2 Si examinamos cuidadosamente la vida de Jesús, encontramos que mucha gente le seguía y escu...