martes, 28 de enero de 2014

VOLVAMOS A LA SENDA ANTIGUA-2



“Volvamos a la senda antigua” fue el tema con que inicié este blog el 7 de febrero del 2012.

Mi principal motivación para abrir este blog, fue el dolor y la tristeza que siento de ver cómo la mayoría de las iglesias hoy se desviaron del verdadero evangelio de Jesucristo. 

Se desviaron del camino de la CRUZ que nos enseñó Cristo y se han ido por otros atajos, que precisamente, no conducen al reino de Dios, sino al reino de la vanagloria y de la lujuria de la carne.

Hoy a dos años de estar escribiendo en este blog, sentí en mi corazón la necesidad de reeditar este tema y refrescar la invitación que Dios nos hace a retomar el camino correcto de la santidad que es el único que nos lleva a la salvación eterna.

La lucha con el pueblo de Israel fue siempre su inconstancia para obedecer a Dios. Cada que se desviaban del camino, Dios los llamaba a través de los profetas para que reconsideraran y se volvieran al arrepentimiento, pero muchas veces el pueblo no obedecía y se hacía castigar severamente, a veces con destrucción. Dios no quería hacer eso, pero era la única forma de hacerlos volver y que no perecieran.

En una de estas tantas rebeldías Dios les dice por medio del profeta Jeremías:
“¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.Jer. 6:10.

Dios que es misericordioso y sabe lo que les viene, les da otra oportunidad y vuelve a enviar al profeta a decirles:
“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.” Jeremías 6:16.

Hoy también, muchas congregaciones enteras se han rebelado y extraviado del camino del verdadero evangelio; han desafiado a Dios diciéndole, no andaremos por aquí y han cerrado la biblia diciendo que está anticuada, que muchas de las historias de la biblia son fábulas y que la biblia no motiva al amor.
Han escrito su propio evangelio de “motivación sicológica,” de “metafísica” y de “poder mental” que todo lo puedo, de “prosperidad,” y “sólo amor;” nada de asustar a la gente hablándoles del pecado, del juicio de Dios y del infierno. Nada de hablar del arrepentimiento y de la cruz de Cristo. 

Escuchaba hace días a un predicador decir: “La predicación sobre el pecado y el castigo eterno ya no se usa; hay que predicar palabra nueva, palabra fresca, renovada, con terminología moderna que dé esperanza y no miedo y temor; Dios es puro amor, él no está con libreta en mano a ver qué hacemos mal para apuntar y mandarnos al infierno; él es Dios de amor que nos ama tal como somos, no nos pide cambios porque él sabe que somos débiles. El pecado no nos debe preocupar porque ya fue clavado en la cruz,” es decir, puede pecar tranquilo, así lo entendí yo. 
Otros están negando la existencia del infierno, de Satanás y sus ángeles.
Otros están enfocados en las riquezas y prosperidad material diciendo que, si somos hijos del rey, tenemos que vivir como príncipes con todo de lo mejor, en mansiones lujosas, carro último modelo y viajes. Sustentan que si un creyente se enferma o pierde el trabajo y tiene necesidades económicas es por falta de fe o tiene pecados que le abren puertas al diablo y este lo arruina porque está fuera de la bendición y la prosperidad de Dios.

Otras congregaciones son discotecas completas que nada tienen que envidiarle al mundo; abunda el entretenimiento y muchas actividades, pero pasan años y los miembros no han tenido ningún cambio de vida ni crecimiento espiritual y tampoco conocen la Palabra.

Hoy, igual que al pueblo de Israel en el Antiguo Testamento, el Señor le pide a la iglesia que se detenga y revise la senda por donde está caminando.
Hoy Dios le pide a la iglesia que retome el camino que le marcó Jesús, el camino del genuino evangelio.
Hoy Dios está diciendo: Paraos en los caminos de las distintas teologías modernas y preguntad por el camino de la cruz, de la redención, del sacrificio y muerte de Cristo por ti y por mí; “El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Mat 10:24.
También dijo Jesús: Mat 8:20 Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.
Este es el evangelio de Jesús, no la falsa doctrina de prosperidad material escandalosa. Si Dios nos da riquezas, gloria a Dios por ellas, seamos agradecidos y buenos administradores; y si no las tenemos, igual, glorifiquemos al Señor estando contentos con lo que él nos da. Él no vino a morir por nosotros para que seamos ricos, sino a salvarnos de la muerte eterna por el pecado.
Por eso, él hoy nos dice: preguntad por el camino verdadero de la salvación, retomadlo y caminad por él.
Dejemos ya la senda de la mediocridad, la senda del evangelio liviano y deformado y caminemos por las sendas de Jehová, que sí son seguras, porque: “Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.” Sal.25:10.

Retomemos la senda antigua de vida de oración y de santidad que dejamos y confesemos el pecado, solo cuando declaramos el pecado al Señor, podemos tener descanso y paz en nuestra alma, Salmo 32:3-5.

Muchos después de haber conocido al Señor y de haberse congregado por algún tiempo, han retrocedido, se han desviado del camino que lleva a la vida eterna y han vuelto a las sendas del mundo, del pecado y de la muerte; se encuentran desanimados, y posiblemente también, algunos habrán querido volver, pero el mal testimonio los desanima más, sintiendo que es inútil intentarlo de nuevo.

Todavía estamos a tiempo de escuchar el llamado de los profetas de la Palabra auténtica, de la sana doctrina y retroceder; no seamos duros de corazón y tercos como el pueblo de Israel que dijeron: NO andaremos.
No seamos obstinados al dulce y amoroso llamado del Señor, como también dice Jer. 6:17: “Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.”
¡Qué duro era el corazón de ese pueblo! Ser capaces de resistir a Dios, podríamos decir, pero hoy es igual. Su pueblo de este tiempo, la iglesia, también ha abandonado la senda trazada por el Señor y anda cada cual por su propio camino.

Amados(as), los que todavía están dentro de estas congregaciones que acabamos de describir, Dios también les está haciendo hoy esta invitación, a detenerse y examinar el camino que llevan y retomar la senda que dejaron con la confianza de que en el corazón de Dios encontrarán un derroche de misericordia y de perdón para con todos aquellos que se arrepienten y le buscan de todo corazón y obedecen su Palabra. ¡Qué hermoso es el amor de nuestro Dios!
No nos resistamos a los últimos llamados que nos está haciendo hoy el Señor todavía.

El Señor quiere una iglesia fiel, que no fornica con el mundo; una iglesia pura, santa, vestida con vestidura blanca que ha sido lavada con la sangre del Cordero, y perseverante hasta el día de su venida. Ap. 3:5 y 7:14. El Señor está a punto de aparecer en las nubes lleno de gloria y majestad, que nos encuentre fieles esperándole.
Déjate enseñar el camino y la senda en que debes andar, Salmo 32:8. Clama hoy con el salmista: “Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación.” Salmo 25:4-5. Amén.

Amado hermano(a), si tu situación es de los que se han apartado, te invito pues, a cobrar ánimo, a renunciar al pecado, a reconciliarte con el Señor nuevamente y a buscarle de todo corazón; haz un alto en tu camino y “mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál es el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Jer.6:16

Les dejo pues, con esta palabra para meditar:
“Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.” Jeremías 6:16.

Jer. 6:17 “Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.” 
¡NO te resistas al Salvador!

Dios les bendiga.

Orfilia Miranda Londoño                              


martes, 14 de enero de 2014

EL CREYENTE EMPIEZA EL AÑO NUEVO CONFIADO EN DIOS



 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” Texto: Isaías 41:10

Para los creyentes, el enfrentarnos a un año nuevo, no nos debe producir temor ni inquietud por todas aquellas cosas nuevas que vengan y para las cuales, tal vez, no estemos preparados. Pues estamos bajo la promesa de protección y ayuda de parte del Señor, como dice la Palabra en Isaías 41:10, el texto que hemos tomado para la reflexión de hoy.
Sin embargo, confiar en Dios, no significa que nos echemos a dormir tranquilos a esperar que todo nos caiga del cielo o que todo se produzca milagrosamente. No. 
Debemos trabajar y esforzarnos porque Dios está con nosotros dándonos fuerzas para cambiar o mejorar las distintas situaciones de la vida.
El nos sostiene y nos sustenta con su diestra en todo momento. Es decir, no estamos luchando en nuestras propias fuerzas, no estamos solos; él está con nosotros; sólo tenemos que aprender a confiar en él haciendo siempre la parte que nos toca hacer a nosotros.
El escritor Michel Quoits en su libro Triunfo, decía: “Dios provee para cada pájaro un gusanito pero no se lo echa en el nido.” Ciertamente, los pájaros muchas veces tienen que volar grandes distancias en busca de su comida pero siempre la encuentran. Las laboriosas abejas recorren también por distantes lugares en busca del polen para su miel y lo encuentran. Todas las metas requieren de valor y esfuerzo para lograrlas.

Dios le dijo a Josué: “ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.” Josué 1:2. 
Jos. 1:5 “…como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.”  
Dios tiene las promesas, lo que hace falta es la decisión de nosotros para recibirlas y la confianza en Dios de que él cumple lo que nos promete.

Dios les dio la tierra que manaba leche y miel, pero ellos tenían que enfrentarse a los riesgos y esforzarse a pasar el caudaloso y peligroso Jordán para poseerla. Josué 1:6  “Esfuérzate y sé valiente;” le dice el Señor al líder de la misión. 
Esfuérzate y se valiente, sal de la comodidad y del conformismo, de los miedos, los temores, la desconfianza, aprende a confiar más en Dios y en su Palabra.
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Josué1:9.
 
Este versículo me recuerda muy bien cuando un día, hace 12 años, tuve que salir de mi país de origen con mi familia a refugiarme en otro país que no conocía, ni sabíamos a qué nos enfrentaríamos; salimos dejando todo, y en medio de la incertidumbre, solo teníamos un pensamiento: Dios está con nosotros.
En el nuevo país, me apropié de Is. 41:10. Lo copié y lo enmarqué, lo puse en lugar visible donde me recordara siempre las promesas de del Señor. Esta promesa me dio la fortaleza suficiente para afrontar  las dificultades que no han sido pocas; pero hoy puedo decir que en el Señor, he podido vencer y estoy al otro lado de ese Jordán.
Jos. 1:5  Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.
  
Así que los retos del nuevo año no nos deben producir angustia ni temores porque como creyentes, sabemos que el Dios poderoso de Josué es el mismo Dios poderoso de los cristianos hoy. Solo debemos confiar en Él en todo momento y circunstancia y no darle cabida al desánimo, a la angustia y al temor. El Señor tambien te dice a ti hoy: estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé en este nuevo año, ni en todos los años de tu vida.
No confiar en Dios y en sus promesas, hace que el panorama de nuestra vida se pinte oscuro, y entonces vienen las quejas, las lamentaciones constantes y pronto el desánimo y nos desentendemos de todo. Ya no creemos en el esfuerzo, ¿para qué luchar? ¡No lo lograré nunca! ¡Siempre pasa lo mismo! Para qué volverlo a intentar.
El desaliento nos inmoviliza, nos paraliza y nos impide reaccionar. ¡Dejamos de vivir!
Pero, ¿por qué estamos tan desanimados? Porque confiábamos demasiado en nosotros mismos, o tal vez, en nuestras capacidades y recursos como profesionales, pero dolorosamente, comprobamos que no podemos contar con nosotros mismos y es cuando nos sentimos derrotados y frustrados.

Y esto es válido tanto en lo material como en lo espiritual. Si tenemos confianza en Dios, sufriremos con nuestras caídas, pero no nos desanimaremos, nos levantaremos y seguiremos caminando por que contamos con su misericordia. Pues Dios es tan amante y misericordioso, tanto antes de la falta como después. Solo espera eso: que nos levantemos y sigamos caminando en pos de él.

El desaliento es, pues, siempre la prueba de que confiamos demasiado en nosotros mismos, en nuestras fuerzas y de muy poca confianza en Dios.
No tratemos de escapar de manera falsa de las dificultades, las malas costumbres y de los pecados inesperados lamentándonos diciendo: "Si hubiese podido evitar hacer eso." "Si fuera posible volver atrás." "Si se pudiera volver a empezar." "No es normal que yo tenga tantas dificultades." "No es justo." "Es una cuestión de temperamento, no lo puedo evitar." No. Si queremos triunfar ante el pecado, nuestra primera actitud debe ser, "reconocer el mal que habita en mí." No andar con rodeos, no te disculpes, no te justifiques, no trates de borrar, olvidar, ocultar o negar; así no lo vas a destruir nunca. Acepta la caída de hoy, acepta también la tentación de mañana, la tiranía de esa mala costumbre, las ocasiones de pecado que no puedes evitar. 
Jesucristo no vino para quitarnos las tentaciones, ni para suprimir la posibilidad de pecar, sino para perdonarnos los pecados y darnos su gracia para que tengamos fuerzas para vencer.
Cuando te encuentres frente a esa dificultad, a esa necesidad o a esa oportunidad de pecar nuevamente, no confíes en tus fuerzas; confía en el que sí es Todopoderoso que te dice:
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Is.41:10
El nos dará las fuerzas para huir del pecado y vencer. ¡Pero huye, la decisión es tuya!     

Como vemos, la promesa es: “¡Siempre!” No dice algunas veces o en algunas cosas te acompañaré y te ayudaré. Afirma con autoridad que Él es nuestro Dios, el que nos da las fuerzas para hacer las cosas; el que siempre estará con nosotros, pase lo que pase, para ayudarnos y sostenernos con su mano poderosa y de justicia.
Con esta promesa de bendición, les animo a caminar pues, confiados de la mano del Señor por este nuevo año 2014.
¡Que Dios les bendiga y felicidades!
                                                                  

Santidad
Propongámonos este año a vivir más en santidad:
Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. Lev.20:7
Esa es la perfecta voluntad de Dios.
 Orfilia Miranda L. 

viernes, 10 de enero de 2014

Por qué fracasan los matrimonios



Dice la palabra de Dios: “El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová”. Proverbios 18:22.
Hallar una buena esposa es hallar el bien, es ser afortunado como dirían algunos. Una mujer buena, es buena compañera, es ayuda idónea o adecuada en el momento oportuno, es buena consejera en momentos de tomar decisiones. Está dispuesta sin egoísmo, a apoyar y ayudar a su esposo en todo.

¿Cómo alcanza benevolencia de Jehová?
El varón que vive ordenadamente en amor y fidelidad con su esposa, es un hombre que agrada a Dios. Es un hombre que vive dentro del propósito divino en obediencia y esto hace que Dios tenga buena voluntad, (benevolencia) hacia él. Hay promesas de bendición hacia él y sus oraciones no tienen estorbo.
Por el contrario, la siguiente anécdota nos ilustra una situación muy dolorosa y muy común en nuestro tiempo y que no agrada en absoluto a Dios:
Un día, mientras dos policías hacían su ronda, vieron a una mujer que caminaba por la calle con mucha dificultad. Apenas podía sostenerse en pie…al acercarse a ella, vieron que había sido brutalmente golpeada. Al verla en esa situación, los policías se ofrecieron a ayudarla; uno de ellos le dijo: señora, ¿quiere que la llevemos a su casa? La mujer muy angustiada y asustada les dijo: “¡No por favor, de allá vengo!”... ¡Qué triste…!

Si el hallar esposa es hallar el bien, ¿por qué entonces fracasan los matrimonios?
Veamos sólo dos razones, de las muchas que hay, por las que se separan las parejas, y Malaquías 2:14, nos da la respuesta concreta a la pregunta:
Infidelidad y falta de Compromiso.

1-La infidelidad: Cuando la confianza ha sido traicionada.
Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.” Mal. 2:14.
Este versículo hace una acusación categórica, "contra la deslealtad, y la infidelidad".
Y todavía preguntan ¿por qué? Pues él Señor actúa como testigo entre ti y la esposa de tu juventud, a la que traicionaste, aunque es tu compañera, la esposa de tu pacto.
También lo podríamos decir así: ¿Por qué nos ha abandonado Dios? Les diré por qué: porque Jehová ha visto sus traiciones al divorciarse de sus esposas que han sido fieles a ustedes durante años, la compañera que prometieron amar, cuidar y respetar.
Lo que más destruye los matrimonios es la infidelidad. El no cumplir el voto de ser fieles a la persona con la cual nos unimos por amor delante de Dios. Dios aborrece profundamente el repudio, el divorcio. Y la infidelidad muchas veces ni siquiera se da por parte de la mujer repudiada, sino por el mismo varón que es quien toma la decisión de abandonar a su esposa y a sus hijos para irse a vivir con otra más joven.
Mal 2:16 “Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.”
Lamentablemente, el repudio y el divorcio abundan hoy en nuestras congregaciones. Encontramos desde ministros, pastores y altos líderes que van hasta por el tercer divorcio. Pero no los juzguemos nosotros.

2-La falta de compromiso: V. 14, "con la mujer de tu pacto, tu compañera, la que tú escogiste." ¿Recuerdan sus votos matrimoniales? Permítanme recordarlos: “Yo: (…) Te recibo como mi esposa(o) y me comprometo ante Dios, a amarte, respetarte, honrarte y cuidarte, en tiempo de abundancia o en tiempo de pobreza, en salud y en enfermedad. Y a brindarte solamente a ti mis afectos íntimos. Lo haré con gozo y alegría, Hasta que la muerte nos separe”.
Dios les ha dado una esposa es para amarla, cuidarla y respetarla, así como Jesucristo amó a su iglesia hasta dar su vida por ella. Ef.5:25. Para tratarla bien, no para golpearla ni insultarla, pero muchos han olvidado eso.
Muchos matrimonios han olvidado el compromiso que hicieron delante de Dios en el altar; han violado el pacto de respetarse, honrarse, amarse y cuidarse hasta la muerte; lo han entendido mal: entendieron que debían insultarse, irrespetarse, deshonrarse, odiarse y golpearse hasta la muerte.

¿Cómo entonces, tener un matrimonio feliz?
Poniendo el fundamento correcto: Dios. Dios es el fundador del matrimonio y la familia; tratar de formar una familia al margen de Dios es ir al desastre con ella porque no tiene fundamento sólido. Salmo 127:1; Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”.

Permitan que Dios sea el centro del hogar. Prov. 2:6 Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.” En el matrimonio hay que actuar con sabiduría y con inteligencia. Así que cualquiera que quiera formar o construir un hogar estable, tiene que edificar sobre la Roca firme para evitar el derrumbe más adelante:
Mat 7:24-27 “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.
-Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.
-Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;
-y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.”
Un matrimonio no se puede fundar sobre la base de un cuerpo escultural, la belleza, el dinero, la fama o la pasión solamente; todo esto es efímero, es cambiante y es como arena y si el matrimonio no tiene otras bases más firmes, se derrumba como la casa del insensato.
Siga las instrucciones divinas de la Palabra de Dios: 2 Ti. 3:16.Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,…” La palabra de Dios es la mejor consejera para el matrimonio. Si usted varón y varona, vive conforme al corazón de Dios, conquista la benevolencia de Dios, y siempre tendrá un hogar bendecido, un hogar construido sobre la Roca firme que es Cristo, que puede soportar cualquier prueba o dificultad sin derrumbarse.

Podríamos citar una tercera causa de por qué fracasan los matrimonios:
Los matrimonios también fracasan por falta de oración.
Independientemente de la oración que se haga en familia, individual y la que se hace en la iglesia, los esposos deben orar juntos, por sus necesidades como esposos. Pidan a Dios cada día, ser la ayuda idónea para su pareja.

Los esposos deben alagarse, motivarse y animarse mutuamente:
Diga a su cónyuge cuánto le ama, y agradezca a Dios por su pareja y dele las gracias a su cónyuge por haberse casado con usted.
Escríbale una carta expresándole su amor, llévele una flor a su esposa, en fin…hay tantas formas de expresar amor.
Demuéstrele su amor usando palabras de afirmación y de alabanza, no de crítica. La crítica malsana destruye, no edifica; Pr. 12:18 dice:Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, Más la lengua de los sabios es medicina”. No le grite, no le hiera sus sentimientos. Dice Pr.12:25La congoja en el corazón del hombre lo abate; más la buena palabra lo alegra”.
Elogie a su cónyuge, haga una lista de sus cualidades y resáltelas. No creo que sea tan malo; algo bueno debe tener, y si no, ¿por qué se casó con él o ella?
Una mujer inteligente dijo: “Yo le digo a Dios sus defectos, y a mi esposo sus cualidades.” Oren mucho a Dios por su pareja y bendígale siempre.
Sean respetuosos y amables en la forma de tratarse. Usen palabras que edifiquen y animen, como por ejemplo: ¡Gracias por la comida, estuvo deliciosa! ¡Gracias por ayudarme con los niños!
No use la ironía con su pareja cuando haga algo que no acostumbra hacer.
Tengan mucho cuidado con la forma y el tono como se dicen las cosas. Sin herirse, sin ofenderse. No se dejen dominar por el enojo. Ef. 4:26  Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,..” además de cuidar sus reacciones de violencia cuando están enojados, nunca se acuesten sin haber dialogado y haber resuelto sus diferencias del día; no amontonen disgustos para que no caigan en el resentimiento que ya es más difícil de sanar y perdonar.
Que su esposa, su esposo, sea la persona más importante para usted en su vida, dele el primer lugar antes que a sus amigos o amigas.

Terminamos este mensaje resumiéndolo en dos palabras: FIDELIDAD Y RESPETO.
Fidelidad y respeto ante todo: la infidelidad es una falta de respeto muy grave contra la otra persona; es una traición a la confianza, quebrantamiento del pacto matrimonial y desobediencia a Dios que no se quedará sin consecuencias.  He. 13:4Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.
Amados lectores: si ustedes tienen un bonito matrimonio, les felicito y les insto a seguir orando y trabajando juntos para seguir creciendo; pero si el caso es que están pasando por alguna crisis de pareja, vayan a los pies del Señor, vuélvanse a él, pídanle perdón, perdónense mutuamente y el Señor restaurará su matrimonio; no todo está perdido, dense otra oportunidad, vale la pena intentarlo y se la merecen. Dios les bendiga.
                                                            
                                                      Orfilia Miranda L.

“EL TESTIMONIO DE VERDAD”

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