miércoles, 23 de marzo de 2016

¿ESPERA USTED AL SEÑOR?

Desde la creación del hombre y hasta el nacimiento del Salvador, fue muy largo el tiempo de espera. El pueblo escogido de Dios tuvo que esperar muchos años para la redención. Y a pesar de que la salvación era tan anhelada, “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” Jn. 1:12. No le creyeron. No era el personaje que ellos esperaban y le rechazaron.
En medio del rechazo y la hostilidad, Cristo cumple su misión salvadora y vuelve al Padre, no sin antes anunciar su segunda venida.
La segunda venida de Cristo ya no será como niño indefenso, nacido en circunstancias tan difíciles, en un hogar de personas pobres y humildes, yendo de un lugar para otro, escondiéndose porque desde que nació lo querían matar.
No, en su segunda venida él vendrá como el Rey del universo, lleno de poder y coronado de gloria y majestad; el tiempo de gracia y misericordia habrá terminado dando lugar al eterno y terrible juicio de Dios contra todos aquellos que no le recibieron.

Él aparecerá en las nubes, resplandeciente y su sola presencia llenará de terror a todos aquellos que hicieron caso omiso de su evangelio de salvación. Serán acusados por sus propias conciencias y lamentarán no haber creído en él. Mat. 24:30 “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.”

¿Usted como creyente, de verdad está esperando la venida del Señor?
En cualquier momento el Señor aparecerá en las nubes; en el correr del tiempo, muchas señales ya se cumplieron y otras se están cumpliendo. No podemos hablar de fechas, la biblia no lo dice, pero su venida es inminente, lo advierte Jesús mismo.

¿Y cómo va a encontrar Cristo su iglesia?...
¿Ataviada con vestido blanco de santidad y con su lámpara encendida y llena de aceite velando, esperando para recibir al Esposo? Mat. 25:1-13. ¿O desprevenida, inmersa en la mundanalidad y otros muchos asuntos que no aprovechan al espíritu? 
En el mundo temporal hay muchas cosas que debemos hacer mientras estemos aquí, pero la Palabra de Dios nos recomienda tener prioridades y poner la mirada primero en las cosas de arriba, en las del cielo, en las eternas y después en las temporales. Col. 3:2 “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

¿En dónde nos encontrará el Señor y haciendo qué?
Lamentablemente, y lo digo con mucho dolor y tristeza, que a muchas congregaciones el Señor las va a encontrar entretenidas bailando en el altar al son del estridor de la música mundana del rock, la salsa, merengue, reguetón etc. la misma música con la que se le sirve también a satanás en las discotecas y en los conciertos de satanistas. Esta música con sus movimientos sensuales estimula la lujuria de la carne y desborda una euforia que está muy lejos de venir del Espíritu Santo. 
Es un insulto al Espíritu Santo decir que eso lo inspira él.

Vendrá el Señor y va a encontrar a los niños de esas congregaciones con las caritas pintadas como en carnaval celebrando a la manera mundana.
La línea que separa a estas congregaciones del mundo es tan delgada, que se pierde y el mundo se les introduce en la iglesia, en vez de ser la iglesia la que sale a iluminar al mundo con la luz del evangelio de Cristo.
La iglesia tiene que separarse de lo mundano y buscar la santidad si quiere agradar a Dios, sencillamente porque si agradamos al mundo, no agradamos a Dios: el que ama al mundo se hace enemigo de Dios…porque el mundo aborrece a Dios…los cristianos carnales amantes del mundo, son llamados adúlteros, infieles a Dios.
!!Oh almas adúlteras!! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios!! Stg.4:4
Jn.15:18 “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.”
Jn.15:19 “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.”

El verdadero creyente que espera la venida del Señor permanece fiel en fe y esperanza. Puede ser que quede o parta antes, pero aguarda y espera velando como siervo fiel.
Muchos necios han especulado y han dado fechas para el fin, y por lo mismo, no se han cumplido por ser especulación.
Otros están tan entretenidos en el goce y el disfrute de todo lo material y temporal, que ya no están interesados en su venida.
Pero la verdad bíblica es: El SEÑOR VIENE y está muy cerca. Él no está retardando su venida, está dándole la oportunidad a más almas para que se arrepientan y sean salvas; por eso nos tenemos que mover a predicar el verdadero evangelio. 2ª Ped.3:9.

No es tiempo de “entretenimiento” de perder el tiempo con la falsa doctrina de la prosperidad, de la súper fe, de la psicología, del poder mental, de la metafísica y de manipulación al pueblo de Dios. Las congregaciones necesitan oír la verdad del evangelio de Cristo para salvarse.
Se necesitan hombres y mujeres decididos profetas como Elías, Ezequiel, Jeremías y Juan Bautista, que anuncien sin temor el evangelio.   

2ª Ped. 3:10 “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”

Amados lectores: no sé cuáles sean sus circunstancias, pero no se desanime, todavía es tiempo de “gracia,” de misericordia y de perdón.
Todavía es tiempo de retomar el camino correcto si fuera el caso, de buscar una congregación de doctrina bíblica donde se predique el verdadero evangelio de Cristo, no el “otro”.
Los invito a volver a las Escrituras y a caminar en obediencia. Amén.
Dios les bendiga, y hasta pronto.

Orfilia Miranda Londoño

viernes, 4 de marzo de 2016

SI PERMANECÉIS EN MI PALABRA…

Texto: Juan 8:31-32
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Siempre que Jesús hablaba, había polémica con los judíos; su corazón hinchado por la arrogancia, no les permitía reconocerlo como el Mesías, el Hijo de Dios, el enviado del cielo que había sido anunciado desde tiempos antiguos.

Los judíos cuestionaban su doctrina, cuestionaban su procedencia y todo lo que Jesús hacía; iban a oír sus predicaciones solo para ver en qué lo podían acusar de algo, de manera que, por estar refutando todo lo que Jesús hablaba, no entendían sus palabras, todo lo entendían al revés con mala intención.
Su ceguera espiritual era tal, que la misma Palabra de Dios se les revelaba ante sus ojos y no la reconocían.
Esta vez, después que Jesús les habló, algunos judíos creyeron, entonces Jesús les dice a los que habían creído en él: Juan 8:31-32 “… si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Todo aquel que tuerce el evangelio para beneficio personal y se autodenomina discípulo, es un falso discípulo. Solo aquel que permanece fiel a su Palabra, se le revela la verdad que lo hará libre.
De manera que: El que de verdad algún día ha escuchado la Palabra de Jesús, la ha entendido, la ha recibido, la ha asimilado y ha sido movido por ella al arrepentimiento de sus pecados y al cambio de vida, y permanece en ella, ese es un verdadero discípulo de Jesús.
Muchos dicen ser discípulos de Cristo, pero no conocen su Palabra ni permanecen en ella; y si no conocen la Palabra, no conocerán la verdad y seguirán siendo esclavos sin entendimiento, ni discernimiento.
Los púlpitos de las iglesias “modernas y liberales” están llenos de vanagloria y de falso evangelio; de humanismo, mundanalidad y materialismo.
Ya no se habla del pecado argumentando falta de misericordia con el pecador; pero es que lo que hay que señalar es el pecado, no al pecador. Hablar de la gracia, la misericordia, el perdón y la salvación; pero también de la justicia divina, el juicio y la condenación eterna. Eso es lo que dice la biblia.
Una buena predicación debe alertar al pecador del peligro; debe mover al arrepentimiento y al cambio de vida; cuando la gente aplaude y lanza gritos de júbilo, muchas veces lo hace porque el predicador está hablando lo que ellos querían oír: un evangelio “liviano” que les aprueba su vida pecaminosa, y les calma la conciencia.

Recuerdo mi conversión en 1976: Yo era muy religiosa, de tradiciones muy arraigadas, pero el cumplimiento de todas esas cosas no me ayudaban mucho. Aunque rodeada de gente y con muchos amigos, y que salía a bailar todos los fines de semana, cualquiera pensaría que vivía feliz, pero en mi alma había un gran vacío y una profunda soledad.
Yo vivía una vida sin sentido aferrada a una religión vacía que no me producía ningún cambio. Leía la biblia y no la entendía, para mí eran historias ya pasadas que no tenían que ver conmigo. Mi oración o los rezos que hacía me dejaban más vacía.
Como cinco veces me presentaron el mensaje de salvación y yo aceptaba hacer dizque "la oración de fe" para que me dejaran en paz, pero no me interesaba.
Es cuando en 1976 por la gracia del Señor, fui invitada a un “Seminario de Vida Nueva en el Espíritu Santo.” Allí me tocó el Señor cuando fue expuesta la Palabra, y fue tan fuerte, que me derribó todo argumento. Aquel día la palabra me cuestionó de tal manera, que no me quedó más que rendirme y entregar mi vida al Señor.
Fue una linda y maravillosa experiencia con el Señor. Todavía recuerdo aquella tarde cuando dentro de mí se rompió algo y yo lloraba y lloraba sintiendo la presencia maravillosa del Señor que me inundaba con su amor y ternura.
Desde entonces por su gracia, y nada más que por su gracia, él me ha mantenido fiel. Gloria sea al Señor.
De manera que cuando escuchamos la Palabra y la recibimos, la creemos y permanecemos en obediencia a ella, solamente así, conocemos la verdad del gran amor de Dios hacia nosotros y del sacrificio salvífico y libertador que Cristo vino a hacer por nosotros.
Si vosotros permaneciereis en mi palabra (el evangelio, su mensaje, su enseñanza e instrucción en el nuevo pacto de su sangre), seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Jn. 8:31-32.
Solo andando en la voluntad de Dios podemos ser libres y exclamar con el salmista:
Salmo 119:45  “Y andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos.” Y con esa misma libertad es que podemos testimoniar a otros: v.46 “Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré.
Pablo nos insta a permanecer en la libertad con que Cristo ya nos hizo libres y no dejarnos arrastrar por doctrinas engañosas que nos vuelvan a la esclavitud.
Gál. 5:1 “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”
Y Pedro nos aconseja tener mucho cuidado con aquellos que hablan con palabras infladas y vanas, y engañan y seducen con concupiscencias carnales y disolutas, a los que ya habían huido de los que viven en error. Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. 2ª de Pedro 2:18-19.
Mi recomendación es: hay que salir de inmediato sin miedo ni temor de las congregaciones que no están enseñando sana doctrina, de aquellas que cerraron la biblia y están predicando pensamiento positivo, prosperidad financiera y usan la manipulación y el control mental para someter a sus adeptos. ¡¡CUIDADO, PELIGRO!! Seguimos a CRISTO, no a los hombres.
Busquen una congregación de doctrina sana que todavía hay muchas, solo hay que buscarlas. Para cuando el Señor venga, a los que quedemos todavía, nos encuentre siendo fieles. Y si partimos antes que no nos llevemos una sorpresa. Para mí es una urgencia predicar y escribir esto.

Juan 8:31-32 “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

Hasta pronto, Dios les bendiga.

Orfilia Miranda Londoño

orfimilondo@gmail.com

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