domingo, 23 de diciembre de 2012

Alcanzando madurez y sabiduría




Alcanzando madurez y sabiduría
Texto: 1 Corintios 2: 1-16
“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.”

En los primeros cinco versículos del texto, Pablo deja muy claro, la diferencia entre la sabiduría humana y la sabiduría divina que viene de Dios, del poder de su Espíritu.

V.6 “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.”
Pablo usa la palabra Madurez para referirse a los creyentes auténticos y genuinos, afirmados en la fe; a los salvados en Cristo Jesús; a aquellos que van avanzando en santidad buscando la perfección escudriñando las escrituras. “Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí.” Sal. 101:2.
Sin Cristo no podemos adquirir madurez espiritual ni entender la sabiduría y andar en ella.

V.7Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,” Cuando Pablo dice: hablamos sabiduría en misterio, se refiere a la verdad conocida por Dios desde antes de todos los siglos, y que él ha mantenido en secreto hasta el tiempo apropiado en el que él, en su soberanía, decide revelarla.
Toda la verdad de Dios acerca de nuestra salvación, que él nos revela en la sabiduría del evangelio, es la nueva noticia de que los pecadores somos salvados y glorificados en Cristo Jesús.

V.8 La sabiduría que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. La crucifixión de Jesús es la más irrefutable prueba de que a los gobernantes y líderes religiosos del pueblo judío les faltaba sabiduría. Esto lo confirma Pablo en 1Tim.1:13:Habiendo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.El reconoce que era ignorante en las cosas de Dios, a pesar de que era muy religioso e instruido humanamente en la Ley y en lo intelectual. Hoy es igual, los gobernantes se confiesan religiosos de alguna denominación, pero hacen leyes aplastantes, injustas y anti-bíblicas. Rechazan los principios evangélicos y los mandamientos de Dios y se crean otros valores para remplazar la ética y la moral cristiana, por ignorancia e incredulidad.

V.9 Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
La sabiduría que Dios ha preparado a los creyentes y la verdad de Dios revelada, no se descubren por medio de los sentidos de percepción humana como la vista y el oído, ni a través de la mente. La revelación de Dios es espiritual, del corazón de Dios a mi espíritu. Por eso el hombre y la mujer natural que no tienen el conocimiento de Dios, que no viven en esa relación íntima con él, no pueden entender esto, ellos no pueden tener la revelación divina que les ha sido dada solo a los hijos de Dios.
Dios pone su Espíritu en nuestro espíritu, y es aquí donde se nos revela la palabra de sabiduría. Este texto, no se refiere solo a la eternidad gloriosa que Dios nos tiene preparada, sino que desde la venida de Cristo, ya nos fue revelada la salvación y la restauración a los que creamos en Él y le recibamos. Por eso los judíos con los ojos de la carne y la sabiduría humana, no pudieron reconocer al Mesías el Salvador.
Solo la palabra de Dios “revelada” nos lleva a reconocer la presencia salvadora de Jesús, que nos llena de gozo y esperanza.
V.10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Así que, solo el Espíritu Santo puede revelarnos lo secreto del corazón de Dios, porque solo Él conoce el corazón del Padre. Y es así como todas las Escrituras fueron reveladas a los escritores bíblicos por voluntad de Dios. Entonces, la Sabiduría que salva, el hombre no puede conocerla por sus propios medios, solo es revelada por Dios; El, la da a conocer por medio de la revelación, la inspiración y la iluminación.

V.11. “Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre,  sino el espíritu del hombre que está en él?  Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.” Así como ningún hombre puede conocer los secretos de nuestro corazón, sino nosotros mismos, tampoco nosotros podemos conocer los pensamientos de Dios, sino el mismo Espíritu de Dios. Y los creyentes no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu de Dios, que nos revela lo que el Padre nos ha dado: La salvación.
V.12 “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.” Porque el espíritu del mundo es contrario al Espíritu de Dios, lo vemos en Gálatas 5:17, 19-21. Y en contraposición, vemos lo que proviene del Espíritu Santo. Gálatas 5:22-23.

V13Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.”
El verdadero creyente debe mostrar sabiduría en todo lo que habla: Recibió salvación, habla como salvado y anuncia salvación.
1Coríntios 2:14: Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”
Mediante la Palabra, el Espíritu Santo da a los creyentes la capacidad de discernir la verdad. El hombre natural o “carnal” que no ha recibido el Espíritu Santo, carece de esa capacidad llamada “unción” que solo es dada a los convertidos para alcanzar madurez y sabiduría. 1Juan 2:20-21 y 27.
Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la  verdad. Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera,  y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Es necesario, pues, como creyentes, buscar diariamente el crecimiento en la palabra y la oración si queremos alcanzar madurez y sabiduría espiritual.
Dios les bendiga.

Amados lectores:
Les deseo una muy feliz Navidad en el amor y la paz del Señor Jesucristo Nuestro Salvador.

Orfilia Miranda Londoño.
 

 

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