domingo, 18 de octubre de 2020

BÁSTATE MI GRACIA

 BÁSTATE MI GRACIA

2ª Cor.12:7-10


v.7 “Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado

un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca

sobremanera;

V8- respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.

V9-Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por

tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el

poder de Cristo.

V10- Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en

persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.

-Necesitamos un agujón que nos atormente y nos recuerde que la gloria siempre es para Dios y

no para nosotros.

Algunos necesitarían una veintena de alacranes o escorpiones que los aguijonee para que no los

levante mucho la soberbia y la arrogancia.

-Si hay alguien que pueda hablar con autoridad de la suficiencia de la gracia de Dios, es el

apóstol Pablo.

El poder del Señor se manifiesta en nuestra debilidad, en nuestra impotencia, allí donde las

fuerzas se acaban, allí donde todas las posibilidades se han agotado, y solo nos queda rendirnos

y esperar…

Muchos, cuando llegamos a ese punto es cuando nos volvemos y clamamos a Dios. Antes no,

primero luchamos solos en nuestras fuerzas.

Y el Señor que está esperando que vengamos a él, nos dice, tranquilos, “bástate mi gracia”.

-La gracia de Dios, su poder, es suficiente, aprendamos eso; el Señor nos suple en todo.

Si nos llama a un ministerio, a cualquier tarea o servicio, él nos capacita.

Nos da la fortaleza para soportar el dolor, la enfermedad, la persecución, todas las pruebas que

lleguen a nuestra vida, sea lo que sea.

Pero tenemos que aprender a confiar en él absolutamente. ¡En Abandono total!

Soltarse, dejarse caer en él y descansar en él. Qué difícil,… (Testimonio).

¿Qué hacer cuando estamos en prueba?

1) Lo primero que tenemos que saber es que en toda prueba Dios tiene un propósito para

nosotros, venga de donde venga: disciplina, circunstancias naturales, pecado o ataque del

enemigo.

2) Antes de pensar en hacer cualquier cosa, acuda a Dios inmediatamente.

3) Espere qué va a hacer Dios con esa situación; qué le va a enseñar.

Aunque no haya sido puesta por Dios, si él la permitió, es con un propósito.


-Usted no ve lo que Dios ve, no conoce sus pensamientos, sus caminos no son los suyos, ni sus

pensamientos son los de él.

-Tenga cuidado con todo lo que le dicen; sea cauteloso. (Zofar)

-Job en su angustia dijo: “Mis ojos se oscurecieron por el dolor, y mis pensamientos todos son

como sombra” Job 17:7.

Y en ese mismo capítulo 17 v.11 él dice: “Pasaron mis días, fueron arrancados mis

pensamientos, los designios de mi corazón.”

Y siga en el 20:2 “Por cierto mis pensamientos me hacen responder, y por tanto me apresuro”.

Es fácil decir cosas apresuradamente cuando estamos angustiados, que en otro momento jamás

hubiéramos dicho. (Nos culpamos, o culpamos a otros).

-Cuando pasamos por pruebas duras, en la angustia y en el afán de solucionar o arreglar lo que

sea, se toman decisiones apresuradas y equivocadas.

No trate de ayudarle a Dios, no alargue ni enrede más las cosas.

Dejemos actuar a Dios, él nos conoce bien…Sal 139:1-9

“Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.

v2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme;

Has entendido desde lejos mis pensamientos.

v3 Has escudriñado mi andar y mi reposo,

Y todos mis caminos te son conocidos.”

No ay nada que no sea conocido de Dios.

Dios sabe lo que necesitamos, lo que nos conviene:

v.8 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos,

dijo Jehová.

v.9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros

caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

Dios no piensa como nosotros, ni ve las cosas como las vemos nosotros y él tiene siempre

buenos propósitos para nosotros que no conocemos ni entendemos.

En la prueba se conoce el nivel de madurez de la fe que tenemos:

La forma de reaccionar y actuar en el momento de la prueba es el indicador de qué tan madura

es nuestra fe.

La madurez en la fe se obtiene en la medida que profundizamos en el conocimiento de nuestro

Padre y estrechamos nuestra relación con él. (Oración Palabra).

Entre más le conocemos, más le amamos y confiamos en él.


Ponga la mirada en el Señor antes que en el problema.

-Un nuevo creyente que apenas está conociendo a Dios y aprendiendo sobre la dinámica de la

fe, cuando llega la prueba, lo normal es mirar el problema antes que a Dios.

Mat 8:24-26 “Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían

la barca; pero él dormía.”

“Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!

-Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?”

Si ellos hubieran tenido la certeza de que el que estaba con ellos era el Hijo de Dios, se hubieran

sentido confiados.

El que ha crecido en el conocimiento del Señor ha aprendido a confiar en él y cuando llegan las

pruebas primero mira al Señor y después el problema.

Veamos aquí a un hombre que conocía a su Dios y su poder y se sentía seguro en él, en medio

de las amenazas de sus enemigos: Ezequías.

2Cr. 32:7 “Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la

multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él.

2Cr. 32:8 Con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para

ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías

rey de Judá”.

Luego Senaquerib asombrado de ver que ellos no estuvieran atemorizados, envió sus siervos

a Jerusalén para decirle a Ezequías rey de Judá:

2Cr. 32:10 “Así ha dicho Senaquerib rey de los asirios: ¿En quién confiáis vosotros, al resistir

el sitio en Jerusalén?” y empezó a vociferar para infundir temor y blasfemar el nombre de Dios

y Dios los arrasó a todos.

Ese es el Dios Poderoso que tenemos. Sea lo que sea, venga lo que venga,…el Señor dice:

“Bástate mi gracia”

Orfilia Miranda Londoño

jueves, 24 de septiembre de 2020

                                                 Recibir la recompensa

No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.” 

Hebreos 10:35-36

La mayoría de nosotros tenemos una idea distorsionada acerca de la paciencia. Pensamos que es algo que nos ayudará a sufrir el fracaso con abnegación, pero según estos versículos, la paciencia nos pondrá en el camino al éxito.

La paciencia, o la constancia, es el poder gemelo de la fe. Ambas trabajan para que las promesas de Dios se cumplan en su vida. 

Por ejemplo: digamos que usted necesita trabajo. Entonces abre la Palabra y ahí puede ver que Dios promete suplir lo que necesita y que él se complace en la prosperidad de sus siervos. Una vez que se da cuenta de esas verdades, la fe cobra fuerza y usted exclama: 

“Aleluya, tengo el trabajo que necesito”. 

Pero ¿Qué sucede con esa fe si mañana usted va a cinco entrevistas de trabajo, pero no tiene éxito con ninguna? ¿Entonces qué? Pues, entonces es cuando la paciencia tiene que entrar en acción y usted tiene que tomar la decisión de ser constante y de actuar como si nada hubiera cambiado. 

La verdad es que, si usted puso su confianza en la Palabra de Dios, nada ha cambiado; lo que la Palabra de Dios dijo ayer lo dice igualmente hoy.

La fe abre la puerta a la promesa de Dios y la paciencia la mantiene abierta hasta que esa promesa se cumpla.

¿Tiene su mirada de fe puesta en alguna promesa de Dios, alguna promesa que ha estado esperando por algún tiempo?

No deje que la demora lo desaliente. Ponga la paciencia en acción. La Palabra garantiza que usted recibirá su recompensa.

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Heb.11:1

Señor, sin importar las circunstancias, por favor ayúdame a seguir adelante, aprendiendo a ser paciente y a esperar por tus tiempos y tus planes que son los más altos. Amén.


John Maxwell


“EL TESTIMONIO DE VERDAD”

  “EL TESTIMONIO DE VERDAD” 1ª de Juan 1 y 2 Si examinamos cuidadosamente la vida de Jesús, encontramos que mucha gente le seguía y escu...