lunes, 10 de diciembre de 2012

Diciembre: ya es navidad




Diciembre: ya es navidad



Los días de diciembre tienen un color diferente.
Acaba de pasar el invierno y toda la naturaleza se reviste de un verdor especial.
Los jardines se llenan de flores de todos los colores y hay toda clase de insectos tomando el  néctar que les sirve de alimento: mariposas, avispas, abejorros, abejas, y hasta hermosos y multicolores colibríes, que se atreven a acercarse al jardín sin importarles el bullicio de los niños.
El sol madrugador en contraste con la fresca brisa de los vientos alisios que vienen del norte, todo esto nos indica que llegó diciembre y otra vez, es navidad.
Cada navidad nos indica que fue otro año más que sumamos a la cuenta ya vivida, pero también, uno menos a la cuenta que falta por vivir.
Quizás tengamos proyectos, ilusiones y nuevas esperanzas. Pero……,
¿Cuántas navidades hemos tenido la oportunidad de vivir?…. ¿Cómo las pasamos?... ¿Dónde?...
¿En compañía de quienes?..... Tal vez, algunas fueron muy alegres; otras tal vez muy tristes pasando quizás, por una enfermedad o internados en un hospital, otras tal vez, pasando por el dolor de la partida de un ser querido, (hace cuatro años, celebramos la navidad cuando hacía quince días habíamos sepultado a mi hija).
Otras navidades habrán estado llenas de nostalgia por la patria, la familia lejos, las costumbres y todo aquello que nos llena de experiencias y enriquecen la vida…  
Todos estos interrogantes y sus respuestas tendrán importancia si esas navidades las vivimos ya en y con Cristo nuestro Salvador. Pues, lo que cuenta de nuestro paso por la vida, no es, cuántos adornos pusimos en navidad, cuánto celebramos, cuánto comimos o cuántos regalos dimos y recibimos, si no hemos recibido el mayor y más importante regalo de la SALVACIÓN en Cristo; pues, el mejor regalo de Dios a los hombres es su propio Hijo Jesucristo.
En esto radica la verdadera celebración de la navidad: en que hayamos conocido al Señor, hayamos creído en él y le hayamos recibido. Solo así, toda esta celebración navideña tiene sentido para el creyente. De lo contrario, y como lo celebra el mundo, todo quedaría reducido a un simple y grotesco carnaval, en el que nada tendríamos que hacer los hijos de Dios.

En el amor de Cristo el Señor, les digo: Gócense en el Señor. Dejemos los prejuicios por la forma como celebran otras denominaciones; no los condenemos, más bien celebremos como verdaderos creyentes, la venida del Salvador como debe ser, dándoles buen testimonio: “Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; Filipenses 2:14-15.
Nuestra celebración debe ser como corresponde a personas espirituales y salvadas, que saben gozarse en el Señor, siendo luz en medio de las tinieblas del mundo. La navidad o natividad, o nacimiento de Jesús, es una celebración espiritual que Satanás se ha encargado de mezclarla con las fiestas impías de fin de año, pero nada tiene qué ver lo uno con lo otro.
Preste atención a esto: Si fuéramos a ser estrictos en esta época para no contaminarnos, como dicen algunos extremistas, no deberíamos poner luces ni árbol, ni ningún adorno, como tampoco aceptar salir a vacaciones en la empresa, no deberíamos ir a la playa, ni hacer reuniones familiares, ni cena de navidad, ni tampoco hacer tamales ni comerlos; no dar y mucho menos recibir regalos, ni siquiera el aguinaldo de la empresa porque todo esto está ligado a la fiesta de navidad.
Poner un árbol con luces y compartir una cena, o no hacerlo, no nos hace mejores ni peores cristianos.
Lo importante es la estrecha comunión que tengamos con el Señor.

Mis amados lectores: Como Pablo, yo no me cansaré de escribir todos los años sobre lo mismo.
Debemos ser creyentes maduros en la fe con criterio formado, capaces de distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo.
Filipenses 3:1 “Por lo demás, hermanos,  gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.”

Les deseo una muy feliz Navidad y que el Dios de paz les bendiga.  
                                             Orfilia Miranda L.


Lucas 1:30-33 “Entonces el ángel le dijo:
María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo;
Y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;
Y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” 

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