miércoles, 23 de marzo de 2016

¿ESPERA USTED AL SEÑOR?

Desde la creación del hombre y hasta el nacimiento del Salvador, fue muy largo el tiempo de espera. El pueblo escogido de Dios tuvo que esperar muchos años para la redención. Y a pesar de que la salvación era tan anhelada, “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” Jn. 1:12. No le creyeron. No era el personaje que ellos esperaban y le rechazaron.
En medio del rechazo y la hostilidad, Cristo cumple su misión salvadora y vuelve al Padre, no sin antes anunciar su segunda venida.
La segunda venida de Cristo ya no será como niño indefenso, nacido en circunstancias tan difíciles, en un hogar de personas pobres y humildes, yendo de un lugar para otro, escondiéndose porque desde que nació lo querían matar.
No, en su segunda venida él vendrá como el Rey del universo, lleno de poder y coronado de gloria y majestad; el tiempo de gracia y misericordia habrá terminado dando lugar al eterno y terrible juicio de Dios contra todos aquellos que no le recibieron.

Él aparecerá en las nubes, resplandeciente y su sola presencia llenará de terror a todos aquellos que hicieron caso omiso de su evangelio de salvación. Serán acusados por sus propias conciencias y lamentarán no haber creído en él. Mat. 24:30 “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.”

¿Usted como creyente, de verdad está esperando la venida del Señor?
En cualquier momento el Señor aparecerá en las nubes; en el correr del tiempo, muchas señales ya se cumplieron y otras se están cumpliendo. No podemos hablar de fechas, la biblia no lo dice, pero su venida es inminente, lo advierte Jesús mismo.

¿Y cómo va a encontrar Cristo su iglesia?...
¿Ataviada con vestido blanco de santidad y con su lámpara encendida y llena de aceite velando, esperando para recibir al Esposo? Mat. 25:1-13. ¿O desprevenida, inmersa en la mundanalidad y otros muchos asuntos que no aprovechan al espíritu? 
En el mundo temporal hay muchas cosas que debemos hacer mientras estemos aquí, pero la Palabra de Dios nos recomienda tener prioridades y poner la mirada primero en las cosas de arriba, en las del cielo, en las eternas y después en las temporales. Col. 3:2 “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

¿En dónde nos encontrará el Señor y haciendo qué?
Lamentablemente, y lo digo con mucho dolor y tristeza, que a muchas congregaciones el Señor las va a encontrar entretenidas bailando en el altar al son del estridor de la música mundana del rock, la salsa, merengue, reguetón etc. la misma música con la que se le sirve también a satanás en las discotecas y en los conciertos de satanistas. Esta música con sus movimientos sensuales estimula la lujuria de la carne y desborda una euforia que está muy lejos de venir del Espíritu Santo. 
Es un insulto al Espíritu Santo decir que eso lo inspira él.

Vendrá el Señor y va a encontrar a los niños de esas congregaciones con las caritas pintadas como en carnaval celebrando a la manera mundana.
La línea que separa a estas congregaciones del mundo es tan delgada, que se pierde y el mundo se les introduce en la iglesia, en vez de ser la iglesia la que sale a iluminar al mundo con la luz del evangelio de Cristo.
La iglesia tiene que separarse de lo mundano y buscar la santidad si quiere agradar a Dios, sencillamente porque si agradamos al mundo, no agradamos a Dios: el que ama al mundo se hace enemigo de Dios…porque el mundo aborrece a Dios…los cristianos carnales amantes del mundo, son llamados adúlteros, infieles a Dios.
!!Oh almas adúlteras!! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios!! Stg.4:4
Jn.15:18 “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.”
Jn.15:19 “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.”

El verdadero creyente que espera la venida del Señor permanece fiel en fe y esperanza. Puede ser que quede o parta antes, pero aguarda y espera velando como siervo fiel.
Muchos necios han especulado y han dado fechas para el fin, y por lo mismo, no se han cumplido por ser especulación.
Otros están tan entretenidos en el goce y el disfrute de todo lo material y temporal, que ya no están interesados en su venida.
Pero la verdad bíblica es: El SEÑOR VIENE y está muy cerca. Él no está retardando su venida, está dándole la oportunidad a más almas para que se arrepientan y sean salvas; por eso nos tenemos que mover a predicar el verdadero evangelio. 2ª Ped.3:9.

No es tiempo de “entretenimiento” de perder el tiempo con la falsa doctrina de la prosperidad, de la súper fe, de la psicología, del poder mental, de la metafísica y de manipulación al pueblo de Dios. Las congregaciones necesitan oír la verdad del evangelio de Cristo para salvarse.
Se necesitan hombres y mujeres decididos profetas como Elías, Ezequiel, Jeremías y Juan Bautista, que anuncien sin temor el evangelio.   

2ª Ped. 3:10 “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”

Amados lectores: no sé cuáles sean sus circunstancias, pero no se desanime, todavía es tiempo de “gracia,” de misericordia y de perdón.
Todavía es tiempo de retomar el camino correcto si fuera el caso, de buscar una congregación de doctrina bíblica donde se predique el verdadero evangelio de Cristo, no el “otro”.
Los invito a volver a las Escrituras y a caminar en obediencia. Amén.
Dios les bendiga, y hasta pronto.

Orfilia Miranda Londoño

viernes, 4 de marzo de 2016

SI PERMANECÉIS EN MI PALABRA…

Texto: Juan 8:31-32
Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Siempre que Jesús hablaba, había polémica con los judíos; su corazón hinchado por la arrogancia, no les permitía reconocerlo como el Mesías, el Hijo de Dios, el enviado del cielo que había sido anunciado desde tiempos antiguos.

Los judíos cuestionaban su doctrina, cuestionaban su procedencia y todo lo que Jesús hacía; iban a oír sus predicaciones solo para ver en qué lo podían acusar de algo, de manera que, por estar refutando todo lo que Jesús hablaba, no entendían sus palabras, todo lo entendían al revés con mala intención.
Su ceguera espiritual era tal, que la misma Palabra de Dios se les revelaba ante sus ojos y no la reconocían.
Esta vez, después que Jesús les habló, algunos judíos creyeron, entonces Jesús les dice a los que habían creído en él: Juan 8:31-32 “… si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Todo aquel que tuerce el evangelio para beneficio personal y se autodenomina discípulo, es un falso discípulo. Solo aquel que permanece fiel a su Palabra, se le revela la verdad que lo hará libre.
De manera que: El que de verdad algún día ha escuchado la Palabra de Jesús, la ha entendido, la ha recibido, la ha asimilado y ha sido movido por ella al arrepentimiento de sus pecados y al cambio de vida, y permanece en ella, ese es un verdadero discípulo de Jesús.
Muchos dicen ser discípulos de Cristo, pero no conocen su Palabra ni permanecen en ella; y si no conocen la Palabra, no conocerán la verdad y seguirán siendo esclavos sin entendimiento, ni discernimiento.
Los púlpitos de las iglesias “modernas y liberales” están llenos de vanagloria y de falso evangelio; de humanismo, mundanalidad y materialismo.
Ya no se habla del pecado argumentando falta de misericordia con el pecador; pero es que lo que hay que señalar es el pecado, no al pecador. Hablar de la gracia, la misericordia, el perdón y la salvación; pero también de la justicia divina, el juicio y la condenación eterna. Eso es lo que dice la biblia.
Una buena predicación debe alertar al pecador del peligro; debe mover al arrepentimiento y al cambio de vida; cuando la gente aplaude y lanza gritos de júbilo, muchas veces lo hace porque el predicador está hablando lo que ellos querían oír: un evangelio “liviano” que les aprueba su vida pecaminosa, y les calma la conciencia.

Recuerdo mi conversión en 1976: Yo era muy religiosa, de tradiciones muy arraigadas, pero el cumplimiento de todas esas cosas no me ayudaban mucho. Aunque rodeada de gente y con muchos amigos, y que salía a bailar todos los fines de semana, cualquiera pensaría que vivía feliz, pero en mi alma había un gran vacío y una profunda soledad.
Yo vivía una vida sin sentido aferrada a una religión vacía que no me producía ningún cambio. Leía la biblia y no la entendía, para mí eran historias ya pasadas que no tenían que ver conmigo. Mi oración o los rezos que hacía me dejaban más vacía.
Como cinco veces me presentaron el mensaje de salvación y yo aceptaba hacer dizque "la oración de fe" para que me dejaran en paz, pero no me interesaba.
Es cuando en 1976 por la gracia del Señor, fui invitada a un “Seminario de Vida Nueva en el Espíritu Santo.” Allí me tocó el Señor cuando fue expuesta la Palabra, y fue tan fuerte, que me derribó todo argumento. Aquel día la palabra me cuestionó de tal manera, que no me quedó más que rendirme y entregar mi vida al Señor.
Fue una linda y maravillosa experiencia con el Señor. Todavía recuerdo aquella tarde cuando dentro de mí se rompió algo y yo lloraba y lloraba sintiendo la presencia maravillosa del Señor que me inundaba con su amor y ternura.
Desde entonces por su gracia, y nada más que por su gracia, él me ha mantenido fiel. Gloria sea al Señor.
De manera que cuando escuchamos la Palabra y la recibimos, la creemos y permanecemos en obediencia a ella, solamente así, conocemos la verdad del gran amor de Dios hacia nosotros y del sacrificio salvífico y libertador que Cristo vino a hacer por nosotros.
Si vosotros permaneciereis en mi palabra (el evangelio, su mensaje, su enseñanza e instrucción en el nuevo pacto de su sangre), seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Jn. 8:31-32.
Solo andando en la voluntad de Dios podemos ser libres y exclamar con el salmista:
Salmo 119:45  “Y andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos.” Y con esa misma libertad es que podemos testimoniar a otros: v.46 “Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré.
Pablo nos insta a permanecer en la libertad con que Cristo ya nos hizo libres y no dejarnos arrastrar por doctrinas engañosas que nos vuelvan a la esclavitud.
Gál. 5:1 “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”
Y Pedro nos aconseja tener mucho cuidado con aquellos que hablan con palabras infladas y vanas, y engañan y seducen con concupiscencias carnales y disolutas, a los que ya habían huido de los que viven en error. Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. 2ª de Pedro 2:18-19.
Mi recomendación es: hay que salir de inmediato sin miedo ni temor de las congregaciones que no están enseñando sana doctrina, de aquellas que cerraron la biblia y están predicando pensamiento positivo, prosperidad financiera y usan la manipulación y el control mental para someter a sus adeptos. ¡¡CUIDADO, PELIGRO!! Seguimos a CRISTO, no a los hombres.
Busquen una congregación de doctrina sana que todavía hay muchas, solo hay que buscarlas. Para cuando el Señor venga, a los que quedemos todavía, nos encuentre siendo fieles. Y si partimos antes que no nos llevemos una sorpresa. Para mí es una urgencia predicar y escribir esto.

Juan 8:31-32 “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”

Hasta pronto, Dios les bendiga.

Orfilia Miranda Londoño

orfimilondo@gmail.com

lunes, 15 de febrero de 2016

LA DOCTRINA DE JESUS

Juan 7:14-:18
14 “Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba.
15  Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?  
16  Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.
17  El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.
18  El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.

Desde dos mensajes atrás, venimos hablando de la falsa doctrina de los falsos profetas y maestros.
En el texto bíblico que tomamos hoy, Jn. 7:14-18, vemos primero la libertad que tiene Jesús para enseñar a donde quiera que llega; su mensaje es lleno de sabiduría, es seguro en sus palabras y tiene autoridad para decir lo que dice.
La sabiduría en su enseñanza, no se basa en sabiduría humana o mucho estudio, sino en la sabiduría divina; no habla por su propia cuenta, sino que en todo hace la voluntad del Padre, transmite con fidelidad el mensaje de amor y esperanza que Dios el Padre envía a los hombres.

Cristo dice: v 17 “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.” El éxito de Jesús en su misión salvadora fue la obediencia y la sujeción al Padre, el que lo envió; hizo siempre su voluntad y no lo que a Jesús le pareció que fuera mejor. Enseñó lo que tenía que enseñar sin cuestionar; esta es la mejor manera de distinguir al que habla, si habla el mensaje de Dios o el suyo propio.
Cualquiera que se diga siervo de Dios, profeta o predicador, se sujeta estrictamente a la voluntad de Dios en obediencia, y entiende claramente que el deseo de Dios es que todos los hombres lleguen al arrepentimiento de sus pecados para salvación, y eso es lo que enseña.

Cualquiera que diga ser maestro de la Palabra, predicador y servidor de Dios, no habla por su cuenta ni hace alarde de sus conocimientos, no busca su propia gloria ni aplausos, sino que busca en todo obedecer, agradar y glorificar al Señor, haciendo con su actitud que también los otros glorifiquen y alaben a Dios.
El que busca dar solo la gloria a Dios en lo que hace, este sí es un verdadero mensajero, servidor y discípulo.
Muchos de los que se hacen llamar discípulos y apóstoles hoy día, solo están buscando fama, aplausos, reconocimientos, gloria, comodidades y riquezas.

Es realmente muy triste ver cómo en aras de lograr sus propósitos, estos falsos maestros y falsos discípulos, predican cada doctrina extraña con rimbombante palabrería para deslumbrar y confundir a los ignorantes y a los incautos. Y cuando digo ignorantes, no me estoy refiriendo a personas sin academia; me refiero a personas que no conocen la biblia porque no la estudian y se conforman con lo que les predican cada domingo. No examinan a la luz de la Palabra si lo que oyeron es así como lo hacían los de Berea. Hechos 17:11. Estos recibían la Palabra con toda solicitud, y escudriñaban cada día las Escrituras para ver si estas cosas que decían los discípulos eran así.
Los mega-templos están llenos de gente que dicen “amén” a todo sin saber de dónde viene. El creyente de hoy acepta y cree todo lo que le dicen sin examinarlo. Es suficiente con que lo diga un pastor o un evangelista en el púlpito.

Así que el que predica o enseña tiene una grave responsabilidad delante de Dios por todas aquellas almas mal adoctrinadas por negligencia o malicia; enseñan doctrinas engañosas por avaricia y búsqueda de gloria y fama personal. Están más interesados en tu dinero que en tu salvación.
V. 15 ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado? Se preguntaban los judíos, pero Jesús les  dice: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.
Es la Palabra de Dios, es el mensaje de Dios el que tenemos que predicar y enseñar; no son nuestras ideas, ni nuestros conocimientos o aquello que pensamos, lo que vamos a entregar. NO. Es el evangelio genuino del Señor para salvación. De otra manera no podríamos llamarnos cristianos o creyentes, lo que tendríamos sería una RELIGIÓN hueca y vacía sin Dios.
2ª Jn.1:9 “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.”

Como ya lo he dicho otras veces, lo vuelvo a decir ahora: Cristo no vino a morir en una cruz tan cruentamente, para que nosotros tuviéramos comodidades y cosas materiales: dinero, carros, viajes, diversión y toda clase de lujos y extravagancias.

Mis amados lectores y lectoras: si de verdad han sentido el llamado de servirle al Señor a través de los ministerios de enseñanza, predicación y discipulado, deben sujetarse a Dios y a su voluntad; revisen que la enseñanza se centre en el genuino evangelio de salvación, en el evangelio de Cristo, no en el de ustedes.
Los que son pastores, procuren que sus congregados lean la biblia, motívenles y proporciónenles estudios bíblicos sencillos para que se formen y amen la Palabra y crezcan en la fe y así nadie los engañe con falsas doctrinas.
Es necesario adquirir tal discernimiento que nos lleve a ser bien sensibles, al punto de reconocer cuando nos prediquen, si la doctrina es de Dios, o si nos están hablando por su propia cuenta. 
La falsa doctrina es muy sutil, puesto que es sustentada con la biblia misma, con versículos sacados del contexto. Solo el discernimiento del Espíritu y el estudio de las Escrituras, nos permite reconocerla.

2ª Ti. 4:3 “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,….Tit. 2:1 Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina…2ª Tes. 2:15 “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido,…”
Que todos los predicadores y evangelizadores puedan decir como Jesús: la doctrina que predico no es mía, sino de Aquel que me envió.

Dios les siga bendiciendo y hasta pronto.


Orfilia Miranda Londoño

martes, 26 de enero de 2016

¿QUÉ EVANGELIO NOS ESTÁN PREDICANDO?

En la reflexión anterior tomamos el texto de Gálatas 1:6-10:
Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la Gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.”

Para ampliar un poco más sobre el tema, lo veremos del otro lado:
¿Qué evangelio nos están predicando? 
Mat. 24:11 “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;”
Hoy mucha gente está siendo engañada con falso evangelio, tristemente, pero es así.
Para cualquier creyente que de verdad lee y escudriña las Sagradas Escrituras, es claro que estamos en el último tiempo, y una de las señales es precisamente la apostasía.
La apostasía ha venido permeando las congregaciones de tal manera, que siendo pesimistas, podemos llegar a pensar que ya no hay una sola congregación que no esté contaminada con algo.
Cada quien predica “un evangelio” a su manera, a su conveniencia; atraen a sus mega-templos cantidades de personas a las que no se les ofrece pastos verdes con qué alimentarse, (sana doctrina), les predican lo que ellos quieren oír, un evangelio liviano y adulterado, y les ofrecen toda clase de entretenimiento mundano para que se sientan cómodos; nada de ofenderles hablándoles del pecado, de la necesidad de arrepentimiento y de la salvación en Cristo mediante la CRUZ.
Mientras tanto, estos falsos profetas y falsos maestros del falso evangelio, se lucran y hacen mercadería de ellos, dando una imagen distorsionada del verdadero cristianismo, haciendo que los impíos de afuera blasfemen el evangelio del Señor.
2Pe 2:1-3 “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.
2-Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3-y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.
En estos días nada más, fui a un culto de domingo a una iglesia, y quedé horrorizada: después de la alabanza subió al altar el que iba a predicar, pero en vez de prédica, empezó a cantar y a bailar salsa y merengue en el altar. Y como era de esperarse, la mayoría de la gente empezó a bailar, a aplaudir y a gritar emocionada, mientras unos muy pocos, miraban con ojos desorbitados de asombro. ¿Los templos se convirtieron en Discoteca?
Algunos por ignorancia creen que podemos agradar y alabar a Dios con las sobras de aquello con que se ha agradado y servido al diablo.
Toda persona que ha sido sacada del mundo y traída por gracia a la salvación por la bendita mano misericordiosa del Señor, entiende lo que estoy diciendo. Pero si usted es de los que cree que estoy exagerando, que hay es que mirar la intención del corazón, examínese qué clase de cristiano es y que evangelio es el que recibe.
El verdadero creyente está llamado a vivir en santidad, a dejarse guiar por el ESPÍRITU SANTO, que es el que redarguye, purifica, transforma y santifica.  

El apóstol Pedro en su 2ª Carta, pone sobre aviso a los creyentes acerca de los falsos profetas y maestros para que los identifiquemos y no nos dejemos engañar.
Ya entre el pueblo de Israel aparecían falsos profetas hablando de parte de Dios, cuando Dios no los había enviado.
Jer.14:14 “Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan.”
Igual hoy, han aparecido muchos “profetas” que te profetizan cantidad de cosas, pero que  Dios no los ha mandado ni respalda. ¡Ojo con eso, mucho cuidado! Profetizan cosas que nunca llegan y te responsabilizan diciendo que no tienes fe o tienes pecados y estás bajo maldiciones.

Los “falsos maestros” son más peligrosos todavía; estos son los que fabrican “doctrinas” sacando versículos bíblicos del contexto para acomodarlos a la conveniencia de lo que ellos quieren sustentar.
A los falsos maestros se les antoja que la iglesia y la biblia hay que “modernizarlas” para que sea atractiva a la gente. Cristo en su sacrificio cruento en la cruz para salvarnos, perdió todo su atractivo; pero de no haber sido así, estuviéramos perdidos.

Los falsos profetas usan la psicología, el esoterismo, la metafísica, el espiritismo, el control mental, la hechicería, técnicas de mercadeo y todo lo que les sirva para afianzar sus teorías de doctrinas de prosperidad y de la super-fe.
Si no estamos muy bien fundamentados en la Palabra de Dios y tenemos una relación muy profunda con el Señor, fácilmente podemos caer en esta trampa habilidosa de palabrería engañosa del maligno.
Los falsos maestros usan también de muy buenos argumentos de ciencia y tecnología, historias y todo cuanto recurso tengan a la mano para convencer, y aquí voy a usar también la tecnología:
Te resetean el cerebro y te instalan un modo de pensar nuevo, lo que equivale a un nuevo sistema operativo. A eso se le llama: Reprogramación de la mente.
Usan todos los recursos de entretenimiento que usan los impíos para atraer a sus adeptos y mantenerlos a gusto y cómodos a fin de que no se vayan de sus congregaciones.

La conversión y la Santidad de sus congregados no es su objetivo principal, son las finanzas que se logran a través de los “diezmos y las ofrendas y la siembra para la bendición.”

Es claro que los verdaderos creyentes deben ofrendar con generosidad según el Señor los prospere, en acción de gracias por la salvación y porque son corresponsables también del sostenimiento del ministerio de evangelización (esto no está en discusión), pero la meta no es hacer ricos a los líderes de la iglesia, mientras hay hermanos que pasan grandes necesidades, y están siendo agobiados con tremendas cargas financieras contraídas por los líderes, so pena de caer bajo maldición.
La iglesia no se debe ver con fines rentables, no es un negocio financiero, no fue el propósito de su fundador, Jesucristo.
Todos los que predican falsa doctrina en este tiempo, unos lo hacen por ignorancia, porque lamentablemente, así han sido formados, pero la mayoría saben que lo hacen motivados por la avaricia y la codicia; solo buscan riquezas que les proporcione comodidad y bienestar temporal, quitando la mirada del cielo y olvidando que tenemos un destino eterno; y a su paso, están arrastrando con ellos a todos sus incautos y ciegos seguidores.

Sobre la Apostasía dice la biblia:
1ª Timoteo 4:1 “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;”
Mat. 7:15 “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.”
Judas 1:3 “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.”
Les insto pues, a estar muy despiertos y dispuestos a defender nuestra fe firmemente contra todo ataque engañoso del enemigo, venga de donde venga, perseverando hasta el fin.  
Mat. 24:14 “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Esperando que hayan sido alumbrados con la luz de la Palabra, les bendigo y hasta pronto.


Orfilia Miranda Londoño

miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿QUÉ EVANGELIO PREDICAMOS?

Tan pronto Pablo deja la provincia de Galacia, ya hay falsos maestros judaizantes enseñando doctrina contraria a la que Pablo acaba de enseñar sobre la justificación por fe.

Para contrarrestar esto, Pablo se ve precisado a escribir esta carta un poco dura, pero muy clara en la defensa del verdadero evangelio de Cristo y dice:   
Gál. 1:6-10 “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
-7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
-8 Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.
 -9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.
-Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.”

Si reflexionamos bien sobre esto, vemos que el asunto es delicado y serio. Pablo hace claridad de que él no está para agradar a los hombres sino a Cristo; y eso sigue estando vigente hoy. Si queremos agradar a Dios, debemos serle fieles y esto incluye el anuncio fiel de su evangelio. Los invito a examinarnos en qué punto estamos:

¿Es usted de los predicadores que tienen temor o miedo de predicar el evangelio de Cristo genuinamente, para que la gente no se le vaya de la iglesia o no se moleste con usted?

¿Su sermón dominical es más una conferencia de Motivación y superación personal, que la exposición vívida y clara de la Palabra, para conversión y arrepentimiento?

¿En el afán de ser “moderno”, e impresionar con el léxico, su predicación se ha salido del lenguaje bíblico y está usando solo terminología de metafísica, control mental y términos de mercadotecnia y hasta de hechicería?  

¿Su predicación muchas veces se parece más a una hora de cuenta chistes, que a un mensaje que redarguya y motive a las almas al arrepentimiento, al cambio de vida y la santidad?

¿Su predicación tiene un alto contenido de “Doctrina de Prosperidad” y abundan las palabras: siembra, cosecha, diezmos, ofrendas, bendición, milagros, prosperidad, súper fe etc… que nos motiva más a enfocarnos en establecernos aquí, quitándonos la mirada del cielo y poniéndola más en las cosas materiales…?

Si es así, usted se ha salido del evangelio del Señor Jesucristo; se ha salido del camino de la Cruz del Calvario, de la redención y va por un atajo muy peligroso poniendo en riesgo su propia salvación y la de las personas que usted evangeliza.
La predicación tiene un solo propósito: predicar a Cristo crucificado para salvación; anunciar la muerte de Cristo, por salvarle a usted y a mí; anunciar al mundo que vive en tinieblas que hay esperanza, porque Cristo es la Luz que alumbra en las tinieblas del pecado.

No hay atajos ni otros caminos que nos puedan llevar a la vida eterna: solo Jesús es el camino la verdad y la vida; él mismo lo afirma en Jn.14:6
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”  
Y si Jesús fue tan enfático en esta afirmación, no debemos jugar con nuestra salvación ni la de las personas que el Señor nos ha confiado para que evangelicemos.

El evangelio de Cristo, es Jesucristo mismo, y es él a quien debemos anunciar, no tenemos otra cosa qué anunciar al mundo que no sea la misericordia del Padre ofrecida a través de su Hijo, por gracia, por pura gracia, sin que nosotros la hubiésemos solicitado siquiera, o hubiésemos hecho algo para merecerla.
Es gratis y solo tenemos que creer en Cristo que la ofrece por sola misericordia y amor hacia nosotros.

Gál. 1:7 “No que haya otro, (evangelio) sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.”
Los que se dedican a pervertir el evangelio mezclándolo con otras filosofías y teorías de humanismo, esoterismo y todas esas corrientes de control mental y autosugestión que van surgiendo, con fines ocultos financieros, dice la Palabra de Dios que sean ANATEMAS. Esto es, MALDITOS. Gál.1:8 “Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciaren otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.”

El evangelio es eterno como Cristo es eterno; se debe predicar en todas las lenguas a todas las naciones, hasta los últimos confines de la tierra sin adulterar.
Apo_14:6 “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,…”

Después de esta reflexión, ¿Qué evangelio estamos predicando?
Si lo que estamos predicando nos lleva en contravía del mundo, vamos por el camino correcto; y si por lo contrario, si lo que predicamos tiene aceptación y es aplaudido por los mundanos, es hora de retomar la senda perdida. Bendiciones.

Espero bendecirlos con este mensaje.

Orfilia Miranda Londoño
orfimilondo@gmail.com

“EL TESTIMONIO DE VERDAD”

  “EL TESTIMONIO DE VERDAD” 1ª de Juan 1 y 2 Si examinamos cuidadosamente la vida de Jesús, encontramos que mucha gente le seguía y escu...