domingo, 15 de abril de 2018

El llamado de Dios

Cuando Dios nos llama para una misión específica, él confirma su llamado.

Desde tiempos antiguos Dios ha llamado a distintos hombres, en diferentes tiempos y de diferentes edades para que le sirvan en el plan de la salvación de la humanidad.

Cuando sentimos el llamado de Dios a un ministerio o servicio, pero no estamos muy seguros de que esto viene de Dios, y qué quiere que hagamos, lo primero que debemos hacer es orar y esperar la confirmación.
Jesús, mientras caminaba por distintos lugares en su ministerio, fue llamando hombres de distintos oficios y condición social para hacerlos sus discípulos.  
Más adelante cuando ya había muchos siguiéndole, Jesús se retira durante toda la noche en oración al Padre, y en la mañana muy temprano llama a todos sus seguidores y escoge a doce de ellos, los mismos que ya había llamado antes y les confirma su llamado en presencia de la multitud que le seguía. Luc. 6:12  En aquellos días él fue al monte a orar,  y pasó la noche orando a Dios.” Luc. 6:13  Y cuando era de día,  llamó a sus discípulos,  y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles”: Luc. 6:14-16

Dios tiene su tiempo, hay que estar atentos y esperar.
Puede ser que al primer llamado no entendamos, él vuelve a llamar. A Samuel siendo un niño todavía, lo llamó tres veces, a la tercera entendió que era Dios quien lo llamaba.

Dios tiene distintas formas y maneras de llamar: Llamado de Abraham, llamado de Moisés, llamado de Jonás, en fin….

Dios a veces hace llamado para mucho tiempo después: hay llamados desde la niñez o la juventud que se postergan hasta la madurez. Fue el caso de Samuel. Así son los planes de Dios, a nosotros sólo nos corresponde estar atentos y dispuestos. No intente apresurar nada, lo único que puede pasar es complicar las cosas como les pasó a Abraham y a Sara. Tomaron la decisión equivocada yéndose a Egipto y por poco matan a Abram.
Más tarde viendo que la promesa de Dios no se cumplía todavía, tuvieron un hijo con Agar la esclava en el deseo de ayudarle a Dios. ¡No! Deje a Dios actuar en su soberanía y en su tiempo. Cualquier dificultad que se presentare en el camino, Dios mismo se encargará de ella, confíe solamente y espere.

Hoy día Dios sigue llamando

Cuando reciba el llamado no ponga obstáculos ni ponga excusas ni haga cuestionamientos. Obedezca inmediatamente, diga: aquí estoy Señor para hacer tu voluntad. Si no tiene claro o no entiende el llamado de Dios en el momento, ore y pida luz y claridad, Dios mismo se lo aclarará y confirmará.
Noé fue llamado a construir un barco en tierra seca, seguramente, en ese momento no entendía nada de lo que Dios le estaba pidiendo; pero aun así, no puso objeciones ni resistencia al mandato de Dios ni cuestionó. Aunque todo el mundo decía que estaba loco y se burlaba de él, el siguió adelante, el problema no era de Noé, era de Dios, él solo obedecía a Dios. Y en los 100 años que duró la construcción, Noé no se desanimó ni dejó la obra tirada.

El llamado de Abraham, fue más difícil todavía: tenía que dejar todo y salir sin saber a dónde, él confía en la promesa que Dios le hace y se va hacia lo desconocido.

Pero no todos los hombres de la biblia que Dios llamó, fueron obedientes al primer llamado divino. Dios tuvo que llamarlos más de una vez y esta desobediencia les trajo consecuencias graves como al Profeta Jonás, que su desobediencia casi le cuesta la vida. Jonás cap. 2.
Pero a pesar de su dura experiencia, Jonás obedeció el llamado con rebeldía, cuestionando los designios de Dios. Vale la pena leer todo el relato bíblico sobre Jonás.

Otros, presentaron argumentos de incapacidad como excusas para no ir y hacer lo que Dios les demandaba; es el caso de Moisés, su tartamudez. Dios no lo acepta como excusa y le da una solución: que hable su hermano Aarón.

Jeremías argumentó como excusa para no ir al llamado, que era muy niño todavía, pero el Señor le rebatió el argumento. Jer. 1:5-7 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
6  Y yo dije: ¡Ah!  ¡Ah, Señor Jehová!  He aquí,  no sé hablar, porque soy niño.
7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.
¡Qué fuerte respuesta la de Dios! Como vemos, no tenía escapatoria porque había sido llamado y consagrado desde el vientre de su madre para ser profeta a las naciones. Ni modo.

Cuando Dios nos llama a trabajar en su obra, a ser partícipes de la misión salvadora, él nos capacita y nos da las fuerzas y los recursos. Él se hace cargo de todo en todas nuestras circunstancias que podrían ser el estorbo para el cumplimiento de la misión a la que hayamos sido llamados.
En este tiempo, todos los que hemos sido salvados y redimidos por Cristo en el Calvario, estamos llamados a llevar el mensaje de salvación a todas las personas que aún no conocen a Cristo. Es una misión que recibimos desde el mismo momento en que aceptamos el reino de Dios en nuestras vidas.

Hoy Dios sigue llamando a muchas personas para misiones muy puntuales y específicas en el reino de Dios que requieren dedicación y entrega. Pero todos estamos llamados a anunciar el evangelio del reino a todos los hombres y mujeres en el mundo.

¿Has sentido alguna vez en tu corazón el llamado de Dios a servirle?
¿Has puesto excusas y disculpas para no obedecer?

Luc 5:11 “Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.”

Les dejo con esta inquietud, Dios les bendiga.


Orfilia Miranda Londoño


lunes, 12 de marzo de 2018

HE AQUÍ LOS SIERVOS DEL SEÑOR


¿Los creyentes hoy, podemos decir al Señor con humildad y sinceridad: He aquí los siervos del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra, con la sencillez que lo dijo María? Lc.1:38. 
Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”.  

Esa respuesta refleja la convicción y seguridad de una persona que vive una vida consagrada al Señor.
Si soy su hijo, su criatura, la obra de sus manos, su siervo, su servidor incondicional, y dependo de él en todo, entonces que el Señor obre conforme a su propósito en mí.

Podemos estar seguros de que, lo que el Señor dispone para nosotros, siempre será lo mejor; todo lo que viene de la mano del Señor, siempre viene cargado de su amor, de su gracia y su misericordia. Porque los pensamientos de Dios son de bien y no de mal. Jr. 29:11
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

En la naturaleza de Dios, está el hacer siempre el bien, no el mal; del cielo nunca se nos envía nada para dañarnos: Santiago 1:17 “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”.  Y porque Dios no cambia, siempre será así. Todo lo bueno, lo puro, lo santo, lo perfecto está en el cielo, y de allí es enviado a nosotros, “Toda buena dádiva, y todo don perfecto desciende de lo alto”; Jesucristo ha sido el don perfecto por excelencia, venido de lo alto para nuestra salvación.

Si estamos convencidos de esto, no tendríamos ningún reparo ni duda para abandonarnos a la absoluta y total bondad de Dios nuestro Padre y Señor. Estaríamos dispuestos a obedecer sin cuestionamientos.
¿Pero estamos nosotros dispuestos de manera incondicional a servirle al Señor y a aceptar lo que él disponga en nuestras vidas?

Hágase conmigo conforme a tu palabra”. No se diga más, aquí no hay cuestionamientos a lo que Dios está ordenando, no hay excusas para aceptar su plan, su proyecto.

Cuando María recibió la visita del ángel Gabriel, que le trajo la noticia de que había sido elegida para llevar en su vientre al Salvador de los hombres, a pesar de las serias consecuencias que esto le traería en su cultura, ella no cuestionó, solo preguntó cómo sería esto, puesto que era muy niña, no tenía esposo, apenas estaba comprometida con José.
La pregunta era más por el asombro y la inocencia, no por duda. Cómo hago, no tengo varón… El ángel le da toda la explicación del caso; María entiende que el asunto es sobrenatural, milagroso, y estando ya claro, asunto concluido: “Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.” Lc.1:38

Esta pregunta de María es una cosa muy distinta a la actitud de Zacarías:
Zacarías era un hombre conocedor de las Escrituras y sacerdote; había orado por muchos años a Dios pidiendo un hijo; y el ángel le dijo que sus oraciones habían sido escuchadas; pero aun así, Zacarías se extiende en razonamientos y explicaciones del porqué esto que está diciendo el ángel no puede ser posible. Se encasilló en el razonamiento humano-científico, y olvidó que para Dios no hay imposibles.
Estos argumentos que solo dejaron al descubierto la duda y la incredulidad de Zacarías, fueron la causa de que el ángel lo reprendiera severamente; Lc.1:20-21 Pero no incidieron para que Dios llevara a cabo su plan salvífico, o lo cambiara.

La soberanía de Dios y su poder, no están sujetos al tiempo, el espacio ni a las circunstancias, ni a las leyes naturales; Dios obra de manera sobrenatural, en medio del mundo natural. Por tanto, para Dios todo es posible allí donde todo se ve imposible.

Muchos creyentes estamos acostumbrados a cuestionar los designios de Dios para nuestras vidas. Oramos y no esperamos lo que pedimos, tampoco confiamos en que Dios está dispuesto a darnos siempre lo mejor, lo que más nos convenga para nuestra vida espiritual y temporal.
No estamos totalmente dispuestos a abandonarnos absolutamente en las manos del Señor, y a obedecer sin cuestionar la entera voluntad de Dios.

Cuando sospechamos que lo que estamos haciendo no es lo que Dios nos ha mandado a hacer, buscamos mil razonamientos para justificar nuestra desobediencia, ya sea para hacer o dejar de hacer esto o aquello.
A veces nos empeñamos en un ministerio que no es el que el Señor nos ha mandado, solo porque aquello nos agrada más. O simplemente, posponemos un trabajo, un servicio, solo porque no es de nuestro agrado, y argumentamos mil disculpas o excusas para no obedecer a Dios y someternos a su designio.
Cuando actuamos de esta manera, tenemos que estar preparados para cosechar los resultados de querer manejar nuestra vida fuera del plan de Dios, siendo que ya la habíamos depositado en sus manos.
La voluntad de Dios, primordialmente, es que seamos santos, que busquemos todos los medios de conducirnos santamente, no buscando el pecado deliberadamente, y esto incluye la total obediencia a sus mandamientos.

El Señor demanda de nosotros una fe práctica, una fe que muestre nuestro testimonio de vida cristiana en obediencia como personas salvadas, que hacemos buenas obras porque hemos sido rescatados y transformados por Cristo.
Ser personas salvadas, transformadas de fe práctica, es estar dispuestos a obedecer al Señor en todo, dispuestos a decir: He aquí el siervo, la sierva del Señor, Hágase conmigo conforme a tu palabra.

Para reflexionar:

¿Cuántas veces en su caminar de creyente, usted ha estorbado el plan de Dios en su vida, o en la de otros por querer hacer su voluntad y no someterse a Dios?

¿Ha persistido usted en una obra o ministerio, sin Dios haberlo mandado o puesto allí?

¿Está usted dispuesto, dispuesta, hoy a decir de todo corazón, con sinceridad:
He aquí el siervo, la sierva, del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra?

Hasta pronto, Dios les bendiga.
Orfilia Miranda Londoño

 Si le bendice, deje su comentario, Gracias.



domingo, 21 de enero de 2018

JESUCRISTO DIJO, YO SOY…

Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy,…”. Jn. 8:28 

El mundo acaba de celebrar las fiestas de navidad y como todos los años, mucho jolgorio, música, comidas abundantes, reuniones, fiestas, licor, bailes y regalos; Santa por aquí y Santa por allí. Aun a muchos cristianos les vemos a Santa en todas partes.

Pregunto: ¿será que mucha gente a estas alturas, tiene idea de qué es la navidad?
¿Todas estas cosas con lo que la gente celebra, tendrá qué ver con la navidad o nacimiento de Jesús?

Navidad o natividad, es nacimiento.
Muchos dicen que le están celebrando el cumpleaños a Jesús.
Para su información, déjeme decirle que Jesús como Hijo de Dios, es Dios y es eterno; él como el Padre, no tiene principio ni fin; con su resurrección ya venció la muerte y vive para siempre. Su cuerpo carnal fue el que nació y murió pero resucitó glorificado y vive para siempre. Por tanto, no cumple años como nosotros.

Aunque Jesús no nació en diciembre, los que dicen que recuerdan la venida del Salvador y celebran de manera espiritual con acción de gracias, están en lo correcto. Ese debe ser el único motivo de celebración como creyentes.

Anuncio:
Aunque hoy muchos niegan la venida de Cristo el Mesías, existen muchas pruebas en la biblia que lo demuestran y el mismo Jesús lo afirma.
La venida del Hijo de Dios en carne, había sido anunciada muchos siglos antes, especialmente por el profeta Isaías en el Antiguo Testamento, y que sería el Salvador de los hombres. Is. 42:1:9
Muchas veces se habló de él hasta que, cumplido el tiempo, le fue anunciado a una virgen de Nazaret, María, que ella había sido la elegida para ser la madre del Mesías. Lc.1:26-35

La biblia, que es la Palabra de Dios para los creyentes, dice que la noche de su nacimiento hubo gran luz y alborozo en el cielo; que un ángel se apareció a unos pastores que cuidaban ovejas en el campo y les anunció el nacimiento, y una multitud de ángeles que le seguían  cantaban:
“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad hacia los hombres!” Lc.2:14

La historia lo exalta:
Hoy a más de 2 mil años se sigue hablando de Jesús; por ningún otro “Maestro” o líder religioso se han hecho matar tantos hombres y mujeres seguidores suyos; han preferido la muerte, antes que renegar de su nombre; su doctrina, ningún otro libro se ha editado en tantos idiomas y tantos ejemplares como la biblia, la Palabra de Dios.

Aunque los ateos se esfuerzan en desacreditar las Escrituras y niegan la existencia de Dios, así como el nacimiento virginal de Jesús, el mundo entero cambió y la historia lo exalta, y su Luz sigue brillando a través del tiempo.
Cristo partió la historia en dos; jamás hubo ni habrá otro hombre sobre la tierra igual a él; hoy se dice: Antes de Cristo y después de Cristo.

Muchos prodigios rodearon el nacimiento, la vida y muerte de Cristo. Cuando el murió en la cruz del calvario no quedó ninguna duda de que él, verdaderamente era el Hijo de Dios.

Antes y después de Cristo morir en la cruz, hubo muchos crucificados pero ninguno tuvo tal connotación ni trascendencia en el tiempo como Jesús.

La historia no habla de la cantidad de criminales que murieron en el patíbulo de la cruz, como sí habla de Cristo. Por la cruz pasaron grandes criminales que merecían ese tipo de muerte; Jesús era inocente, y a pesar de su inocencia, nadie lo pudo salvar de la muerte; las autoridades, los mismos que lo condenaron y los que lo crucificaron sabían que Jesús era inocente pero no hallaron manera de salvarlo. ¡Él tenía que morir por usted y por mí!

No lo pudieron salvar de la muerte porque en ese momento todo el pecado del mundo estaba sobre él, incluyendo el de los que lo crucificaban.

Satanás se esfuerza en tratar de desprestigiar la biblia, en sembrar dudas sobre ella para que pierdas tu salvación; trata por todos los medios de que no la leas para que no seas redargüido y te arrepientas de tus pecados…trata de confundirte con el verdadero sentido de la navidad para que te entretengas y te diviertas y no entiendas lo que Dios hizo por ti.

No queda pues, ninguna duda de quién era Jesús, él lo dijo varias veces, nadie se atrevería a hacer las afirmaciones que él hizo: “YO SOY”.
Yo Soy el pan vivo que descendió del cielo;Jn.6:51  No hay ninguna duda de que él bajó del cielo, no como el mundo trata de negar la divinidad de nuestro Señor Jesucristo.
Él afirma que bajó del cielo al tiempo que nos dice que él mismo es “el camino” para ir al cielo. Igualmente, afirma que él es la “verdad y la vida; y nadie viene al Padre sino por mí” Jn.14:6.

Solo alguien que viene enviado del cielo con autoridad, puede hacer tales afirmaciones.
 “Yo soy el Alfa y la Omega,  el principio y el fin,  el primero y el último. Ap.22:13

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.
Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. Ap.22:16 
La Luz que alumbra a los hombres, la salvación.

Después del paso de Jesús por la tierra, el mundo no es el mismo.
Después de conocer a Cristo, mi vida no volvió a ser la misma; ¿y usted?
Les invito a recibirle como su Señor y Salvador si aún no lo han hecho.

Que el Señor les bendiga, hasta pronto.

Orfilia Miranda Londoño


Deje su comentario.

sábado, 25 de noviembre de 2017

CUANDO SE PIDE EN EL NOMBRE DE JESÚS

“Si algo pidiereis en mi Nombre, yo lo haré” Jn. 14:14

¡Qué promesa tan amplia! ¡Algo!
Ya sean grandes o pequeñas, todas mis necesidades están cubiertas por esa palabra “Algo”.
Ven, alma mía, con libertad delante del propiciatorio, y oye a tu Señor cuando dice: “Abre tu boca, y yo la llenaré”.

¡Qué promesa tan sabia! Siempre hemos de pedir en el nombre de Jesús. A la vez que esto nos alienta, también lo honra a Él. Este es un argumento constante.

Ocasionalmente cualquier otro argumento es oscurecido, especialmente aquellos que podríamos sacar de nuestra propia relación con Dios, o nuestra experiencia de su gracia; pero en momentos así, el nombre de Jesús es tan poderoso en el trono como siempre, y podemos argumentarlo con plena seguridad.
¡Qué oración tan instructiva! No podría pedir nada a lo que Cristo no pudiera poner su mano y su sello. No me atrevería a usar el nombre de mi Señor para una petición egoísta o caprichosa. Solo puedo usar el nombre de mi señor para oraciones que el mismo diría si estuviese en mi caso.
Es un gran privilegio que seamos autorizados a pedir en el nombre de Jesús como si el propio Jesús lo pidiera; pero nuestro amor a él no nos permitiría nunca interponer ese nombre donde él no lo pondría.

¿Estoy pidiendo lo que Jesús aprueba? ¿Me atrevería a poner su sello en mi oración?
Entonces ya tengo lo que busco del Padre.

De la Chequera del Banco de la Fe

Pastor Charles Spurgeon

lunes, 11 de septiembre de 2017

¿Existe Dios?

Hoy día es la pregunta que muchos se hacen. ¿Existe Dios?
Pero no es lo mismo saber y creer que Dios existe, que haber tenido la experiencia de su amor y Salvación.
Muchos invocan con frecuencia a un dios con minúscula, y es más, le dicen diosito; diosito es el diminutivo de dios, es un dios pequeñito. Ese es el dios que muchos tienen.

Pero el Dios de los creyentes es el DIOS Grande, Infinito, Poderoso, Soberano, Omnisciente, Omnipotente y Eterno. Ha existido desde siempre y no hay otro como Él, ni lo habrá jamás. Isaías 43:10-11 “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. -Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.”

Este es el único y verdadero Dios, que se reveló a los hombres a través de SU único Hijo Jesucristo; y que se apiadó de nosotros dándonos vida cuando estábamos muertos por nuestros pecados. Ef. 2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,”
 Así que no es lo mismo saber que alguien ofreció una gran cena, preparada con todos los detalles, con el mejor vino fermentado y añejo, preparado con la mejor uva escogida de la cosecha, que haber participado de ella.
No es lo mismo saber que hace 2.000 años Cristo vino a la tierra y murió por los hombres; a que Cristo sea una experiencia en mi vida.

Muchos religiosos se detienen a imaginar y a pensar solamente cómo sería el dolor humano que sufrió Cristo por nosotros camino a la cruz, los golpes, los moretones que cubrían todo su cuerpo, las heridas de su piel desgarrada, las espinas clavándose en su cabeza, las patadas y latigazos,…la humillación, el desprecio,…los insultos,… pero pocos nos detenemos a pensar en el dolor de su alma, la angustia y la tristeza que fue donde el más sufrió: Mat.26:37“Y comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.”…. Mat. 26:38“Mi alma está muy triste hasta la muerte”.
El evangelio narra la tristeza de Jesús, esa profunda tristeza que lo invadió estando en el Huerto; Jesús allí recibía y se cubría como con vestidura, los pecados del mundo de todos los tiempos, los pecados suyos y los míos, para pagar pon ellos.

Había llegado el momento en el que Satanás desataría sobre Jesús toda su furia y el más terrible odio, y no cesaría hasta matarlo. A Satanás solo se le permitió tocar el cuerpo físico de Jesús, por eso se encarnizó con él.
¿Podemos detenernos solo por un momento, a pensar qué haría con nosotros si no fuéramos salvados en Cristo?
En el Huerto de los Olivos empezó el más duro, aterrador y oscuro momento en el que Jesús iba a estar separado y desconectado del Padre y solo iba a experimentar el despiadado y reconcentrado odio de Satanás.
Jesús sabía también que el sacrificio que se disponía a ofrecer, para muchos sería en vano; él sabía que muchos rechazarían la salvación que él les estaba ofreciendo.

Jesús sintió la profunda angustia de ver la multitud de almas perdidas cayendo al infierno.
La multitud de almas que a lo largo del tiempo morirían rechazando su salvación.
La multitud de almas que se perderían, porque no hubo quien les predicara el evangelio, la Palabra salvadora; muchos otros por recibir un evangelio pervertido, sesgado o adulterado, y muchos otros, porque no se les predicó el evangelio completo.

Hoy día hay muchos textos bíblicos que no se tocan en los púlpitos, se calla la verdad del evangelio para no incomodar a nadie. Y olvidamos que es tan grave pervertir el evangelio como callarlo.
Todo eso lo vio Jesús desde el huerto hasta la cruz. Esa fue su más profunda tristeza. Esa fue su mayor causa de angustia.
Amados amigos que leen este mensaje: que nuestra incoherencia en lo que decimos y hacemos como creyentes, no sea piedra de tropezadero a los que no han creído todavía, haciendo que el nombre de Dios sea blasfemado con nuestro mal testimonio.
Prediquemos con el ejemplo y la Palabra. Llevemos la presencia de Dios en nosotros a donde quiera que vamos. ¡DIOS SÍ EXISTE, TE AMA Y TE QUIERE SALVAR!


Orfilia Miranda Londoño
Les agradezco sus comentarios

sábado, 15 de julio de 2017

LA MISERICORDIA DE DIOS EN LA ENFERMEDAD Salmo 6

 El presente mensaje “La Misericordia de Dios en la EnfermedadSalmo 6”  nos enseña cual debe de ser nuestra actitud ante las dificultades y ante el sufrimiento.
Complemento: Porque su Misericordia es Para Siempre

¿Está sufriendo?, este mensaje le enseñará a encontrar la solución a su problema, garantizando nuestro milagro. Esta es una de las grandes lecciones de la Biblia, enseñada por Dios por medio de un hombre que a pesar de sus faltas, siempre halló la manera de agradar a Dios.

Ilustración: Tenemos que aprender a clamar a Dios, veamos lo que le dice David a Dios en el Salmo 5:
Escucha, oh Jehová, mis palabras; Considera mi gemir. 2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré. 3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
El rey David, fue un ejemplo de pecador que supo agradar a Dios por medio de su arrepentimiento y su dependencia de Dios.

¿Estamos en angustia?
La misericordia de Dios, enfermedad, sufrimiento:

Salmo 6:1 “Jehová, no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira”.
David, uno de los hombres más sabios, siempre recurría a Dios cuando estaba en angustia, porque él sabía que Dios es un Dios que oye la oración. Siempre ha sido así, y sigue como siempre dispuesto a oír la oración. El principio más alentador de la oración y el ruego más poderoso es mirarlo a Él como nuestro Rey y nuestro Dios.

Entonces nos preguntamos:
¿Qué es lo primero que tenemos que hacer?

2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo; Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen. 3 Mi alma también está muy turbada; Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? 4 Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia”. Tenemos que orar a Dios por nuestra ayuda.

Ahora, ¿qué es orar? Es: 1. Suplicar, 2, Implorar, y 3 es rogar.

Cuando estamos en el hoyo más profundo, en la angustia, en lo más profundo de la enfermedad, cuando nuestra fuerza se ha desvanecido, solo nos queda un recurso, y es lo que nos enseña el rey David, y grandes hombres de la Biblia y aún nuestro Señor Jesucristo en sus momentos más difíciles, Él se levantaba muy temprano, y se iba aparte de sus discípulos para hablar con el Padre. Hay un momento muy crucial en la vida de Jesús, cuando la situación era tan difícil en su lucha contra sus enemigos los fariseos y los doctores de la ley, Él se retira en privado a orar para seguir adelante. (Mar 3:6 “Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle).
¿Qué efecto tuvo esto sobre los legalistas? Respuesta: Entonces los fariseos salieron, e inmediatamente, en consulta con los herodianos, comenzaron a tomar consejo en su contra, para ver cómo podrían destruirle. Los fariseos no sólo abandonaron la sinagoga; lo hicieron malhumorados. Estaban furiosos (Lc. 6:11). El hecho de que un lisiado hubiese sido liberado de su grave impedimento no les afectó en lo más mínimo. No se alegraron por este hombre, ni les produjo una actitud amistosa hacia el sanador. Lo que les molestó fue que ellos y su tradicionalismo hubiesen sufrido una humillante derrota ante los ojos de toda la concurrencia.
¡Qué inmensa diferencia entre el enojo de Cristo, totalmente desinteresado (Mr. 3:5) y su resentimiento totalmente egoísta! Además, como indica la palabra “inmediatamente”, aquellos hombres no perdieron tiempo para planear la destrucción de su adversario. De inmediato comenzaron sus intrigas, eligiendo como secuaces increíblemente a los muy impíos y mundanos partidarios de Herodes Antipas y su familia. ¡Una extraña alianza entre los santurrones y los sacrílegos! (véase también 12:13 y Mt. 22:16).

No obstante, un poco de reflexión bien puede conducir a la conclusión de que aquella impía asociación no era tan extraña. La vida y las enseñanzas de Jesús encerraban una denuncia de la mundanalidad, y, por lo tanto, del modo de vida que caracterizaba a los herodianos”.

David nos da una muestra de cómo debemos de clamarle a Dios.
Salmos  6:5 “Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará? 6  Me he consumido a fuerza de gemir; Todas las noches inundo de llanto mi lecho, Riego mi cama con mis lágrimas. 7  Mis ojos están gastados de sufrir; Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.
Vv. 1-7. Estos versículos hablan el lenguaje de un corazón verdaderamente humillado, de un espíritu quebrantado y contrito bajo grandes aflicciones, enviadas para despertar la conciencia y mortificar la corrupción. La enfermedad le trajo a su memoria el pecado y la consideró como señal del desagrado de Dios. La aflicción de su cuerpo será tolerable, si tiene consuelo en su alma. La queja más dolorosa de Cristo en sus padecimientos, fue la aflicción de su alma y la falta de la sonrisa de su Padre.

Solamente en el dolor nos volcamos a Dios, y sufrimos una transformación interior que renueva nuestra confianza en Dios. Es cuando llegamos a la conclusión que solo Dios es la respuesta a nuestra situación.  Es en esta situación que se nos abre la mente y el corazón, y es cuando somos capaces de orar de corazón y poder comprender que si es voluntad de Dios, y si Él aún tiene alguna obra para que nosotros hagamos por nuestros amigos o familiares y podamos llegar a servirle aún. Y podamos hacer algo en este mundo, porque hemos sido transformados en verdaderos hijos de Dios y nos salve la vida y que el poder estar con Cristo es lo más dichoso para los santos, pero mientras estemos en la carne es más provechoso para la iglesia, o sea para para poder servir a nuestros semejantes.

Es entonces cuando somos transformados: Salmos 6:8-10  “Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. 9  Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración. 10  Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; Se volverán y serán avergonzados de repente”.
Este es el objetivo principal del sufrimiento, llegar a comprender el verdadero propósito de Dios en nuestra vida, el porqué del sufrimiento y nos hace amarlo por su grandeza, amor y misericordia y llegar a aceptar a amar a Jesús como verdadero Señor y salvador y no volver atrás, y pasarnos al lado de los ganadores.

 Vv. 8-10. ¡Qué cambio súbito hay aquí! Habiendo dado a conocer su pedido a Dios, el salmista está confiado en que su pena se convertirá en gozo. Por la obra de la gracia de Dios en el corazón, él sabe que su oración es aceptada y no duda que será contestada a su debido tiempo. Sus oraciones serán aceptadas, viniendo de las manos de Cristo el Mediador. La palabra significa oración elevada a Dios, el Juez justo, como Dios de su justicia, el cual iba a defender su causa e iba a enderezar sus errores. El creyente puede ir a Dios como Dios justo, por medio de la sangre y la justicia de Cristo, y rogarle perdón y limpieza, porque Él es fiel y justo para darlas. Ora por la conversión de sus enemigos, o anuncia su destrucción.

Si usted todavía no ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador personal, este es el momento para hacerlo, solamente tiene que abrir su corazón y hacerlo el Señor de su vida.

Por José Alberto Vega

             Adaptado por Orfilia Miranda L. para el Blog: Siguiendo La Sana Doctrina

“EL TESTIMONIO DE VERDAD”

  “EL TESTIMONIO DE VERDAD” 1ª de Juan 1 y 2 Si examinamos cuidadosamente la vida de Jesús, encontramos que mucha gente le seguía y escu...