lunes, 17 de febrero de 2014

¡CUIDADO, LOS DÍAS SON MALOS!



Estamos viviendo en un tiempo en donde abundan las falsas doctrinas y la herejía.
Leía en días pasados, un mensaje del Vaticano, del que transcribo algunos apartes:

“A través de la humildad, la introspección y la contemplación orante, hemos adquirido una nueva comprensión de ciertos dogmas:
La iglesia ya no cree en un infierno literal, donde la gente sufre. Esta doctrina es incompatible con el amor infinito de Dios. Dios no es un juez, sino un amigo y un amante de la humanidad. Dios busca no para condenar sino para abrazar. Al igual que la fábula de Adán y Eva, vemos el infierno como un recurso literario. El infierno no es más que una metáfora del alma aislada, que al igual que todas las almas en última instancia, están unidos en amor con Dios…” “…Todas las religiones son verdaderas, porque son verdad en los corazones de todos aquellos que creen en ellos.” (Según el mensaje, cada uno tiene su propia verdad). “¿Qué otro tipo de verdad está ahí? En el pasado, la iglesia ha sido muy dura con los que consideró inmorales o pecaminosos. Hoy en día, ya no hay juicio. Como un padre amoroso, nunca condenemos a nuestros hijos. ¡Nuestra iglesia es lo suficientemente grande como para heterosexuales y homosexuales, para los pro-vida y los pro-elección! Para los conservadores y los liberales, incluso los comunistas son bienvenidos y se nos han unido. Todos amamos y adoramos al mismo Dios.
“…El catolicismo es ahora una religión moderna y razonable, que ha sufrido cambios evolutivos. Ha llegado la hora de abandonar toda intolerancia. Debemos reconocer que la verdad religiosa evoluciona y cambia. La verdad no es absoluta o grabada en piedra. Incluso los ateos reconocen lo divino. A través de actos de amor y caridad el ateo reconoce a Dios como bueno, y redime su alma, convirtiéndose en un participante activo en la redención de la humanidad.” (El énfasis es añadido).

Cuando leí esto, me sentí preocupada por las personas que reciben estas herejías, las creen y se pierden; pero no me sorprendió mucho porque ya se lo había escuchado hace 30 años a un teólogo en una conferencia de “Teología moderna.”

Todas estas doctrinas de herejía, lo que nos demuestra es que estamos en una época bien difícil para los creyentes y la biblia nos alerta acerca de este tiempo: Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” Efesios 5:15.
Aquí la Palabra nos exhorta a revisar qué clase de vida llevamos como creyentes en Cristo, y a estar muy atentos a cualquier engaño; a que aprovechemos bien el tiempo andando en sabiduría, estudiando y escudriñando las Escrituras, contendiendo por la sana doctrina para no dejarnos desviar del camino de la salvación. No tengamos miedo de rechazar la falsa doctrina venga de donde vengan.  
Estos pensamientos anti bíblicos que niegan verdades absolutas de la biblia, como la salvación por la fe en Cristo, y no por otros medios; la necesidad del arrepentimiento, el juicio de Dios y la existencia del infierno; que niegan la verdad de la palabra de Dios como verdad absoluta, afirmando que todas las religiones son verdaderas, incluso el satanismo, son otra mentira de Satanás que es astuto y como padre de la mentira, miente desde el principio:
“El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.” Juan 8:44.
Cristo fue muy preciso cuando dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Jn.14:6. Él no dijo, Yo soy un camino de tantos que hay.

Recuerdo que en los años 80, en Colombia, todos los sacerdotes de una diócesis debían ir a Roma a actualizarse en teología, en la “Gran Pontificia de Roma.” Pero hubo un sacerdote ya bastante mayor, que se negó a ir y dijo: “No, si voy a eso, pierdo la poquita fe que me queda; prefiero quedarme desactualizado.”
La “Teología Moderna,” es muy peligrosa, suprime principios bíblicos y enseña herejías; y esto no solo sucede en la iglesia católica, lamentablemente, hoy día, estas corrientes teológicas están permeando en muchas congregaciones que se siguen llamando evangélicas o cristianas.

Tratar desde la perspectiva humana de escudriñar y resolver los misterios de Dios; de definir a Dios en su naturaleza Divina, en su eternidad, santidad, sabiduría, su poder y omnisciencia, es prepotencia del hombre; nos quedaríamos cortos en lo que pudiéramos decir, porque Dios, el Eterno, el Creador del universo, quien existe por Sí mismo, que es “increado” y en quien todo existe y se sostiene, es GRANDE en Sí mismo, lo llena todo y lo abarca todo; nada existe fuera de él. ¡EL ETERNO Y SANTO DIOS, no tiene definición!

DIOS, como SER SUPREMO, está fuera del alcance de cualquier definición en que lo pretenda encerrar la mente humana: así de simple, porque DIOS es el Creador y el hombre la creatura.
Siendo Dios INFINITO, y el hombre finito, tratar de comprender la eternidad, la magnitud y los dominios de Dios, es como pretender recoger toda el agua del océano en un pequeño estanque.

Lo que Dios quiso en su sola soberanía revelarnos de él, ya lo hizo en la revelación de su Hijo Jesucristo: Jn.14:9 "Jesús le dijo: ...El que me ha visto a mí, ha visto al Padre;" Y  Lc.10:22- 24, “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
23Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; 24porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
Visto lo anterior, sin embargo, me atreveré con temor reverente, a citar algunas otras de sus características y atributos de su esencia y naturaleza Divina:

Dios es inmutable, DIOS NO CAMBIA:
Dios sigue siendo eterno y Santo, tres veces Santo, es Soberano, perfecto y en él no hay mudanza ni indicios de que él haya variado o cambiado en el transcurrir de los siglos y su Palabra lo confirma:
Santiago 1:17 “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”
Los hombres son los que hoy dicen una cosa y mañana otra. Cambian de forma de pensar y de actuar, según sean influenciados por el medio, o el tiempo y la moda.

Dios tiene Palabra de VERDAD:
Su Palabra es absolutamente cierta y verdadera, no miente como los hombres, y no cambia de parecer de un día a otro.
Números 23:19 “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”
Y si Dios es inmutable, y no cambia, entonces NO EVOLUCIONA, es el mismo ayer, hoy Y POR SIEMPRE. Heb. 13:8 “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”
 Él siempre está en tiempo presente, para él no existe el tiempo como lo es para nosotros:
 2Ped. 3:8 “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.” Por lo tanto, decir que “la verdad religiosa puede cambiar y evolucionar,” es cierto, cualquier religión puede hacerlo; pero NO la verdad de la Palabra de Dios, que permanece porque Dios no cambia y es más que una religión.

DIOS ES TRES VECES SANTO:
Ese, tres veces Santo, en la biblia, es un énfasis de la santidad de Dios. Nos da una idea de la alta perfección moral de Dios, que con la mente humana, no alcanzamos a comprender ni a imaginar la grandeza, la anchura, ni la altura, ni la profundidad de su Santidad, así como tampoco hay palabras que alcancen a dar una definición de su santidad y su esencia.

Como criaturas suyas y como creyentes, es muy poco lo que le ofrecemos a Dios de alabanza y adoración. Más bien, somos irreverentes y confianzudos en el trato hacia Él. Una cosa es acercarnos a él con la confianza de hijos al Padre amoroso y tierno, y otra muy distinta es referirnos a Dios de cualquier manera con palabras y términos irrespetuosos como estos: “el mán de arriba,” “el hombre del segundo piso,” “el jefe,” “el parce” y muchos más que se escuchan.
Éstos no son términos adecuados ni reverentes para referirnos a Dios; él no es igual a nosotros y merece nuestro amor, respeto, veneración y adoración. Necesitamos tener la visión correcta de Dios, alto y sublime; de su perfección moral y de su pureza que debe ser vista como es debido.

Sólo Dios es digno de adoración; y la biblia en varios pasajes nos muestra la reverencia y el respeto con que le adoran los serafines y los seres celestiales:
Is. 6:2-3Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.”

Ap. 4:8Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.”

Ap. 15:3, “Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. 4¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.”
Sal. 22:3 “Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.”
Sal. 77:13 “Oh Dios, santo es tu camino; ¿Qué dios es grande como nuestro Dios?”
Suficiente ilustración para entender cuánto respeto, veneración, agradecimiento y adoración debemos al Dios Altísimo.

Dios es Uno, Soberano y ETERNO:
En nuestra mente limitada, finita, no alcanzamos a entender la eternidad de Dios. Él mismo dijo a través del profeta Is. 46:9-12:
Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, 10que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; 11que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.
12Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia: 13Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.”
Este solo texto encierra varias de sus características de su esencia como Dios único:
Es Dios desde siempre, presente en todo, Sabio, él es el único Dios que ha existido desde los siglos y por los siglos, consejero, soberano, poderoso, lo que decreta lo hace, es Dios de gloria y salvación.
Si en Dios no hay mudanza, su palabra tampoco cambia:
Mat 24:35 “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

Apoyados en la Palabra de verdad, ahora volvamos al comienzo del mensaje:
Negar la existencia del infierno es decirle a Dios mentiroso; es negar también la existencia del cielo, su justicia y la vida eterna; es negar la palabra de Dios; y ¿qué sentido y explicación tendría el que el Hijo de Dios, Jesucristo, viniera a morir por nosotros si no existiera el riesgo de condenación eterna? 

Como vemos, esta es otra artimaña y mentira de Satanás. Y la pone en la boca de personas con liderazgo y autoridad notables para que el daño sea mayor.
Desde su caída del cielo, Satanás ha luchado siempre contra Dios, y contra la obra más amada de Dios: el hombre. (Género humano) Jr. 31:3 “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” Él nos odia porque para él no hay misericordia ni perdón.
Desde el principio su intención siempre ha sido destruir al hombre; lo hizo desobedecer en el Edén y por seguir el camino de la maldad, fue destruido con el diluvio mas tarde; quiso destruir al pueblo escogido, Éxodo 1:15-16; quiso estorbar la salvación al tratar de matar a Jesús recién nacido en Belén; después lo tentó tres veces en el desierto; usó la boca de Pedro para persuadirlo de que no fuera a la cruz; y como todos sus planes le han fallado, hoy ataca a la iglesia con la herejía y la apostasía; desmiente la Palabra y sigue usando toda clase de artimañas para arrastrar a los hombres y mujeres al pecado y a la condenación eterna.
Qué mejor arma de destrucción que la confusión. La confusión lleva a la duda, la duda lleva a la dureza del corazón y a la incredulidad. Las personas se vuelven indiferentes y rechazan a Cristo el Salvador y ya las tiene en su mano.

El creyente tiene que estar muy atento, Satanás está desesperado haciendo todo lo que sea por arrastrar a todas las almas que pueda, porque sabe que le queda poco tiempo.
Él sabe que en Cristo está vencido, destruido y condenado, destinado al lago de fuego por toda la eternidad con todos aquellos que le obedecen.

La presencia de Cristo en el mundo es muy fuerte para el enemigo de nuestras almas; él sabe que Cristo vino a salvarnos y a destruirlo, Heb. 2:14:
 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.”
Cristo, pues, puso fin a esta esclavitud del pecado, rescatándonos de la muerte y dándonos nueva vida en él. En Cristo somos libres ahora; él vino a destruir en la cruz las obras del diablo.
1Jn.3:8 “…Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.”
Para el diablo no existe la misma oportunidad que tenemos nosotros de salvación, por eso nos odia y quiere devorarnos. Estemos muy atentos, la biblia nos alerta: 1Pe 5:8,
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;”
La forma efectiva para mantenerlo lejos de nosotros, es permaneciendo firmes en la fe y sometidos consciente y decididamente, al señorío de Jesucristo.
Sat. 4:7 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”

Finalmente, tengo que decir, que si estamos viviendo días malos y peligrosos, también nos tocó vivir en un tiempo de privilegio: en el tiempo de la gracia de la salvación. A los antiguos no se les dio la revelación de Cristo ni se les dieron indicios de lo que está por venir:
Ef. 3:5 “…misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu…”

1 Cor. 2:9-10 “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.”

¡Animo y adelante! Si Cristo está con nosotros, ¿quién contra nosotros? Bendiciones.

Orfilia Miranda L.

martes, 28 de enero de 2014

VOLVAMOS A LA SENDA ANTIGUA-2



“Volvamos a la senda antigua” fue el tema con que inicié este blog el 7 de febrero del 2012.

Mi principal motivación para abrir este blog, fue el dolor y la tristeza que siento de ver cómo la mayoría de las iglesias hoy se desviaron del verdadero evangelio de Jesucristo. 

Se desviaron del camino de la CRUZ que nos enseñó Cristo y se han ido por otros atajos, que precisamente, no conducen al reino de Dios, sino al reino de la vanagloria y de la lujuria de la carne.

Hoy a dos años de estar escribiendo en este blog, sentí en mi corazón la necesidad de reeditar este tema y refrescar la invitación que Dios nos hace a retomar el camino correcto de la santidad que es el único que nos lleva a la salvación eterna.

La lucha con el pueblo de Israel fue siempre su inconstancia para obedecer a Dios. Cada que se desviaban del camino, Dios los llamaba a través de los profetas para que reconsideraran y se volvieran al arrepentimiento, pero muchas veces el pueblo no obedecía y se hacía castigar severamente, a veces con destrucción. Dios no quería hacer eso, pero era la única forma de hacerlos volver y que no perecieran.

En una de estas tantas rebeldías Dios les dice por medio del profeta Jeremías:
“¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.Jer. 6:10.

Dios que es misericordioso y sabe lo que les viene, les da otra oportunidad y vuelve a enviar al profeta a decirles:
“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.” Jeremías 6:16.

Hoy también, muchas congregaciones enteras se han rebelado y extraviado del camino del verdadero evangelio; han desafiado a Dios diciéndole, no andaremos por aquí y han cerrado la biblia diciendo que está anticuada, que muchas de las historias de la biblia son fábulas y que la biblia no motiva al amor.
Han escrito su propio evangelio de “motivación sicológica,” de “metafísica” y de “poder mental” que todo lo puedo, de “prosperidad,” y “sólo amor;” nada de asustar a la gente hablándoles del pecado, del juicio de Dios y del infierno. Nada de hablar del arrepentimiento y de la cruz de Cristo. 

Escuchaba hace días a un predicador decir: “La predicación sobre el pecado y el castigo eterno ya no se usa; hay que predicar palabra nueva, palabra fresca, renovada, con terminología moderna que dé esperanza y no miedo y temor; Dios es puro amor, él no está con libreta en mano a ver qué hacemos mal para apuntar y mandarnos al infierno; él es Dios de amor que nos ama tal como somos, no nos pide cambios porque él sabe que somos débiles. El pecado no nos debe preocupar porque ya fue clavado en la cruz,” es decir, puede pecar tranquilo, así lo entendí yo. 
Otros están negando la existencia del infierno, de Satanás y sus ángeles.
Otros están enfocados en las riquezas y prosperidad material diciendo que, si somos hijos del rey, tenemos que vivir como príncipes con todo de lo mejor, en mansiones lujosas, carro último modelo y viajes. Sustentan que si un creyente se enferma o pierde el trabajo y tiene necesidades económicas es por falta de fe o tiene pecados que le abren puertas al diablo y este lo arruina porque está fuera de la bendición y la prosperidad de Dios.

Otras congregaciones son discotecas completas que nada tienen que envidiarle al mundo; abunda el entretenimiento y muchas actividades, pero pasan años y los miembros no han tenido ningún cambio de vida ni crecimiento espiritual y tampoco conocen la Palabra.

Hoy, igual que al pueblo de Israel en el Antiguo Testamento, el Señor le pide a la iglesia que se detenga y revise la senda por donde está caminando.
Hoy Dios le pide a la iglesia que retome el camino que le marcó Jesús, el camino del genuino evangelio.
Hoy Dios está diciendo: Paraos en los caminos de las distintas teologías modernas y preguntad por el camino de la cruz, de la redención, del sacrificio y muerte de Cristo por ti y por mí; “El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Mat 10:24.
También dijo Jesús: Mat 8:20 Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.
Este es el evangelio de Jesús, no la falsa doctrina de prosperidad material escandalosa. Si Dios nos da riquezas, gloria a Dios por ellas, seamos agradecidos y buenos administradores; y si no las tenemos, igual, glorifiquemos al Señor estando contentos con lo que él nos da. Él no vino a morir por nosotros para que seamos ricos, sino a salvarnos de la muerte eterna por el pecado.
Por eso, él hoy nos dice: preguntad por el camino verdadero de la salvación, retomadlo y caminad por él.
Dejemos ya la senda de la mediocridad, la senda del evangelio liviano y deformado y caminemos por las sendas de Jehová, que sí son seguras, porque: “Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.” Sal.25:10.

Retomemos la senda antigua de vida de oración y de santidad que dejamos y confesemos el pecado, solo cuando declaramos el pecado al Señor, podemos tener descanso y paz en nuestra alma, Salmo 32:3-5.

Muchos después de haber conocido al Señor y de haberse congregado por algún tiempo, han retrocedido, se han desviado del camino que lleva a la vida eterna y han vuelto a las sendas del mundo, del pecado y de la muerte; se encuentran desanimados, y posiblemente también, algunos habrán querido volver, pero el mal testimonio los desanima más, sintiendo que es inútil intentarlo de nuevo.

Todavía estamos a tiempo de escuchar el llamado de los profetas de la Palabra auténtica, de la sana doctrina y retroceder; no seamos duros de corazón y tercos como el pueblo de Israel que dijeron: NO andaremos.
No seamos obstinados al dulce y amoroso llamado del Señor, como también dice Jer. 6:17: “Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.”
¡Qué duro era el corazón de ese pueblo! Ser capaces de resistir a Dios, podríamos decir, pero hoy es igual. Su pueblo de este tiempo, la iglesia, también ha abandonado la senda trazada por el Señor y anda cada cual por su propio camino.

Amados(as), los que todavía están dentro de estas congregaciones que acabamos de describir, Dios también les está haciendo hoy esta invitación, a detenerse y examinar el camino que llevan y retomar la senda que dejaron con la confianza de que en el corazón de Dios encontrarán un derroche de misericordia y de perdón para con todos aquellos que se arrepienten y le buscan de todo corazón y obedecen su Palabra. ¡Qué hermoso es el amor de nuestro Dios!
No nos resistamos a los últimos llamados que nos está haciendo hoy el Señor todavía.

El Señor quiere una iglesia fiel, que no fornica con el mundo; una iglesia pura, santa, vestida con vestidura blanca que ha sido lavada con la sangre del Cordero, y perseverante hasta el día de su venida. Ap. 3:5 y 7:14. El Señor está a punto de aparecer en las nubes lleno de gloria y majestad, que nos encuentre fieles esperándole.
Déjate enseñar el camino y la senda en que debes andar, Salmo 32:8. Clama hoy con el salmista: “Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación.” Salmo 25:4-5. Amén.

Amado hermano(a), si tu situación es de los que se han apartado, te invito pues, a cobrar ánimo, a renunciar al pecado, a reconciliarte con el Señor nuevamente y a buscarle de todo corazón; haz un alto en tu camino y “mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál es el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Jer.6:16

Les dejo pues, con esta palabra para meditar:
“Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.” Jeremías 6:16.

Jer. 6:17 “Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.” 
¡NO te resistas al Salvador!

Dios les bendiga.

Orfilia Miranda Londoño                              


martes, 14 de enero de 2014

EL CREYENTE EMPIEZA EL AÑO NUEVO CONFIADO EN DIOS



 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” Texto: Isaías 41:10

Para los creyentes, el enfrentarnos a un año nuevo, no nos debe producir temor ni inquietud por todas aquellas cosas nuevas que vengan y para las cuales, tal vez, no estemos preparados. Pues estamos bajo la promesa de protección y ayuda de parte del Señor, como dice la Palabra en Isaías 41:10, el texto que hemos tomado para la reflexión de hoy.
Sin embargo, confiar en Dios, no significa que nos echemos a dormir tranquilos a esperar que todo nos caiga del cielo o que todo se produzca milagrosamente. No. 
Debemos trabajar y esforzarnos porque Dios está con nosotros dándonos fuerzas para cambiar o mejorar las distintas situaciones de la vida.
El nos sostiene y nos sustenta con su diestra en todo momento. Es decir, no estamos luchando en nuestras propias fuerzas, no estamos solos; él está con nosotros; sólo tenemos que aprender a confiar en él haciendo siempre la parte que nos toca hacer a nosotros.
El escritor Michel Quoits en su libro Triunfo, decía: “Dios provee para cada pájaro un gusanito pero no se lo echa en el nido.” Ciertamente, los pájaros muchas veces tienen que volar grandes distancias en busca de su comida pero siempre la encuentran. Las laboriosas abejas recorren también por distantes lugares en busca del polen para su miel y lo encuentran. Todas las metas requieren de valor y esfuerzo para lograrlas.

Dios le dijo a Josué: “ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.” Josué 1:2. 
Jos. 1:5 “…como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.”  
Dios tiene las promesas, lo que hace falta es la decisión de nosotros para recibirlas y la confianza en Dios de que él cumple lo que nos promete.

Dios les dio la tierra que manaba leche y miel, pero ellos tenían que enfrentarse a los riesgos y esforzarse a pasar el caudaloso y peligroso Jordán para poseerla. Josué 1:6  “Esfuérzate y sé valiente;” le dice el Señor al líder de la misión. 
Esfuérzate y se valiente, sal de la comodidad y del conformismo, de los miedos, los temores, la desconfianza, aprende a confiar más en Dios y en su Palabra.
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Josué1:9.
 
Este versículo me recuerda muy bien cuando un día, hace 12 años, tuve que salir de mi país de origen con mi familia a refugiarme en otro país que no conocía, ni sabíamos a qué nos enfrentaríamos; salimos dejando todo, y en medio de la incertidumbre, solo teníamos un pensamiento: Dios está con nosotros.
En el nuevo país, me apropié de Is. 41:10. Lo copié y lo enmarqué, lo puse en lugar visible donde me recordara siempre las promesas de del Señor. Esta promesa me dio la fortaleza suficiente para afrontar  las dificultades que no han sido pocas; pero hoy puedo decir que en el Señor, he podido vencer y estoy al otro lado de ese Jordán.
Jos. 1:5  Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.
  
Así que los retos del nuevo año no nos deben producir angustia ni temores porque como creyentes, sabemos que el Dios poderoso de Josué es el mismo Dios poderoso de los cristianos hoy. Solo debemos confiar en Él en todo momento y circunstancia y no darle cabida al desánimo, a la angustia y al temor. El Señor tambien te dice a ti hoy: estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé en este nuevo año, ni en todos los años de tu vida.
No confiar en Dios y en sus promesas, hace que el panorama de nuestra vida se pinte oscuro, y entonces vienen las quejas, las lamentaciones constantes y pronto el desánimo y nos desentendemos de todo. Ya no creemos en el esfuerzo, ¿para qué luchar? ¡No lo lograré nunca! ¡Siempre pasa lo mismo! Para qué volverlo a intentar.
El desaliento nos inmoviliza, nos paraliza y nos impide reaccionar. ¡Dejamos de vivir!
Pero, ¿por qué estamos tan desanimados? Porque confiábamos demasiado en nosotros mismos, o tal vez, en nuestras capacidades y recursos como profesionales, pero dolorosamente, comprobamos que no podemos contar con nosotros mismos y es cuando nos sentimos derrotados y frustrados.

Y esto es válido tanto en lo material como en lo espiritual. Si tenemos confianza en Dios, sufriremos con nuestras caídas, pero no nos desanimaremos, nos levantaremos y seguiremos caminando por que contamos con su misericordia. Pues Dios es tan amante y misericordioso, tanto antes de la falta como después. Solo espera eso: que nos levantemos y sigamos caminando en pos de él.

El desaliento es, pues, siempre la prueba de que confiamos demasiado en nosotros mismos, en nuestras fuerzas y de muy poca confianza en Dios.
No tratemos de escapar de manera falsa de las dificultades, las malas costumbres y de los pecados inesperados lamentándonos diciendo: "Si hubiese podido evitar hacer eso." "Si fuera posible volver atrás." "Si se pudiera volver a empezar." "No es normal que yo tenga tantas dificultades." "No es justo." "Es una cuestión de temperamento, no lo puedo evitar." No. Si queremos triunfar ante el pecado, nuestra primera actitud debe ser, "reconocer el mal que habita en mí." No andar con rodeos, no te disculpes, no te justifiques, no trates de borrar, olvidar, ocultar o negar; así no lo vas a destruir nunca. Acepta la caída de hoy, acepta también la tentación de mañana, la tiranía de esa mala costumbre, las ocasiones de pecado que no puedes evitar. 
Jesucristo no vino para quitarnos las tentaciones, ni para suprimir la posibilidad de pecar, sino para perdonarnos los pecados y darnos su gracia para que tengamos fuerzas para vencer.
Cuando te encuentres frente a esa dificultad, a esa necesidad o a esa oportunidad de pecar nuevamente, no confíes en tus fuerzas; confía en el que sí es Todopoderoso que te dice:
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Is.41:10
El nos dará las fuerzas para huir del pecado y vencer. ¡Pero huye, la decisión es tuya!     

Como vemos, la promesa es: “¡Siempre!” No dice algunas veces o en algunas cosas te acompañaré y te ayudaré. Afirma con autoridad que Él es nuestro Dios, el que nos da las fuerzas para hacer las cosas; el que siempre estará con nosotros, pase lo que pase, para ayudarnos y sostenernos con su mano poderosa y de justicia.
Con esta promesa de bendición, les animo a caminar pues, confiados de la mano del Señor por este nuevo año 2014.
¡Que Dios les bendiga y felicidades!
                                                                  

Santidad
Propongámonos este año a vivir más en santidad:
Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. Lev.20:7
Esa es la perfecta voluntad de Dios.
 Orfilia Miranda L. 

“EL TESTIMONIO DE VERDAD”

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