sábado, 17 de noviembre de 2012

Brevedad de la vida del hombre



Brevedad de la vida del hombre

Texto: 1 de Pedro 1:24-25
Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.” 

El Apóstol Pedro nos recuerda una realidad que con frecuencia olvidamos: el carácter transitorio del hombre. Isaías 40:6-8 también nos lo recuerda, coincidiendo estos dos con Stg.1:10-11.
Sin embargo, muchas veces no queremos reconocer que somos temporales. Que hoy estamos, mañana ya no. Que solo nos queda el haber creído la Palabra de Dios, que sí es eterna y permanece como él mismo es eterno y permanece para siempre. Solo en Dios podemos tener vida eterna porque todo lo temporal es perecedero.
Pero la realidad es que vivimos como si nunca nos fuéramos a ir de aquí. Hacemos planes y proyectos sin tener en cuenta los planes de Dios y el propósito que él tiene para nosotros. Hacemos planes con nuestra vida, el tiempo, el trabajo, el dinero y con nuestros hijos; y cuando en el proyecto de Dios, o en lo natural, estos planes se alteran, vienen las contrariedades, las desilusiones y las frustraciones. Muchos hasta se enojan con Dios y le reclaman porqué esto y porqué aquello.

Dentro del mundo de los creyentes, esta realidad no es muy diferente a la de los impíos. Le decimos a Dios que le entregamos nuestra vida y que queremos hacer su voluntad, pero primero le decimos cual es la nuestra y qué es lo que queremos que él haga por nosotros y hasta le decimos cómo hacerlo.
Estamos pensando más en lo terrenal que en lo celestial y llenos de ambiciones, a veces no muy sanas.

La teología o “evangelio de la prosperidad” tiene perdidos a sus seguidores haciéndoles creer que pueden tener todo lo que quieren cuando lo quieren; y de hecho, muchos se han empeñado en adquirir riquezas, no importa cómo, porque según ellos, las riquezas son un buen signo de “bendición” y enseñan que podemos diseñar la vida que queramos, visualizarla y luego arrebatarla.
Además de que este no es el evangelio del Señor, olvidan que todo eso también es perecedero al igual que el hombre, que como la hierba, se marchita y muere y que así mismo son todas las cosas en las que él se gloría y pone su confianza: el dinero, la honra, el prestigio, la fama y el éxito; ahora, si tenemos riquezas, agradezcamos y glorifiquemos a Dios por ellas pero sin olvidar que Todo hombre es como hierba y la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca y la flor se cae. Esto es lo que nos dice la palabra de Dios, que sí permanece para siempre, es eterna y es la palabra que hemos recibido y nos ha sido enseñada y anunciada por el Señor Jesucristo, que no tuvo a donde reclinar su cabeza.

Si tuviéramos siempre presente que somos tan efímeros como la hierba y que solo estamos de paso por la tierra, no nos afanaríamos tanto por hacer riquezas y amontonar dinero, quién sabe para quién y para hacer qué.
Cuando mueres todo se queda aquí: los que amas, el dinero, la fama, los trofeos, las propiedades, los títulos y los pergaminos. Nada te puedes llevar.
¿No es acaso brega la vida del hombre sobre la tierra, y sus días como los días del jornalero? Job 7:1.
El Salmo 90:10, dice que el hombre difícilmente llega a los ochenta años de vida si es de buena salud, y aún así, es molestia y trabajo, e igual, esos años pronto pasan y tienes que irte. “Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura.” 1 Cr.29:15. Delante de Dios somos exactamente eso: una sombra que pasa y se desvanece.

El Señor en su amor y bondad, nos plantea que vivamos sencillamente dejando todas nuestras angustias, cargas y preocupaciones sobre él; que confiemos en él plenamente que él tiene cuidado de nosotros, Mat. 11:18.
El es compasivo y misericordioso, “Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.” Salmo 103-14.
Todo en esta vida cambia y pasa pronto, pero la palabra de Dios no pasa ni cambia y podemos confiar en las promesas de Dios que hay en ella para nosotros porque ella es palabra eterna.
No olvidemos nunca que Toda carne es como hierba, que se muere y deja de SER y así mismo todo lo que hace por importante que esto sea, y todo aquello que fue motivo de su gloria también desaparece. Que lo único que nos sirve para la eternidad es haber vivido una vida de santidad buscando la perfección siempre. Que todo lo que hagamos, lo hagamos como para el Señor, no para los hombres; que amemos a Dios y a nuestros hermanos teniendo siempre presente que somos peregrinos en la tierra que vamos hacia la eternidad.
 Dios les bendiga.

Orfilia Miranda L.        

Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.”    Isaías 40:8




lunes, 5 de noviembre de 2012

JESUCRISTO ES EL ÚNICO MEDIADOR


“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”
1 Timoteo 2:5
Es un placer poder dirigirme a ustedes en esta oportunidad, para hablarles del Señor Jesucristo…el Hijo de Dios, el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Aquel de quien dijo el profeta: ¡Y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de paz! (Isaías 9:6)…El Mesías Príncipe, Quien Es, Quien Era y quien ha de venir…Aquel que fue anunciado por los ángeles del cielo, Aquel, de quien Juan el Bautista dijo cuando le vio bajar al Jordán: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Juan 1:29.
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” 1Tim.2:5.

Una vez, un hombre llamado Nicodemo, vino a Jesús de noche, a oscuras y le dijo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.” Jn. 3:2. Nicodemo reconoció que Jesús había venido de Dios.
El Nuevo Testamento también nos cuenta en Mat 7:29, que “la gente se admiraba de su doctrina porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Sin embargo, la biblia asegura que Él vino a lo suyo y, “los suyos no le recibieron; mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Jn. 1:11-12.
Hoy usted tiene la oportunidad de escuchar de Jesucristo, y decidir si recibirlo o rechazarlo.

JESUCRISTO ES EL ÚNICO CAMINO.
Él mismo lo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Jn.14:6.
JESUCRISTO ES EL ÚNICO CAMINO AL PADRE…EL ÚNICO CAMINO AL CIELO…EL ÚNICO CAMINO A LA SALVACIÓN Y A LA VIDA ETERNA… ¡ÉL ES EL ÚNICO CAMINO SEGURO!
Porque, “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.” Prov. 14:12.

Como veremos más adelante, tanto ayer como hoy, la sociedad a nuestro derredor, ha estado intentando sus propios caminos para llegar a Dios, pero no hay otro camino, no hay varios caminos.
No es que haya varias maneras de salvarse y que Jesús es una de ellas; es que ¡Jesús es el único camino seguro de parte de Dios! Y nos daremos cuenta de esto con toda seguridad, usando como base el versículo con el que iniciamos el mensaje de hoy.
1 Tim. 2:5, “Porque hay un sólo Dios, y un sólo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,”

Lo haremos mediante un análisis detallado de cada frase incluida en este texto; revisaremos cada término clave en particular, porque, este versículo responde a la pregunta más importante que la humanidad se haya hecho jamás: la cuestión sobre cómo se obtiene la salvación de nuestra alma…Como en el caso del carcelero de Filipos, en Hechos 16:30, este hombre preguntó: “…Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?”
La respuesta de Pablo y Silas no deja lugar a dudas…fue una respuesta clara y específica para una pregunta también clara y específica: v. 31, “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”
Esta es una pregunta que quizás todos los que estamos aquí, nos hemos hecho en algún momento de nuestra vida…una pregunta que posiblemente, para alguien aquí, hoy día, aún continúa sin responder…La respuesta la repito: ¡Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo!

JESUCRISTO ES EL CAMINO SEGURO.
I PORQUE HAY UN SÓLO DIOS.
Esta es la primera afirmación de nuestro texto hoy, comienza con la palabra PORQUE…Siempre esta conjunción del idioma castellano obedece a la pregunta, ¿Por qué?

Usted pregunta: ¿Por qué me cortaron el servicio de energía? Le responden: porque usted no pagó su recibo.
Uno de sus hijos le pregunta: ¿Por qué tengo que estudiar tanto estas matemáticas? Y usted le contesta: Porque si usted no estudia, mi hijito, se va a sacar un cero en el examen, y si se saca un cero en el examen, se va a quedar en tercer grado, y si se queda en tercer grado, ¡¡le van a doler las sentaderas durante los tres meses de vacaciones!! (Creo que su hijo va a pensar que esa es una muy buena explicación, ¿verdad?).

Bien, eso es lo importante aquí, “porque” es una conjunción explicativa…En 1 de Timoteo, el apóstol Pablo estaba lidiando con el tema de la fe en Dios; ¿por qué oramos al Padre, por qué debemos pedirle a Dios por la salvación de nuestros familiares, la salvación de todos los hombres y mujeres, e incluso la salvación de figuras políticas, de autoridad en nuestro país y en el mundo entero…?
Hay dos partes de la respuesta en los versos 3 y 4, “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

Mi amigo, Dios quiere que usted sea salvo…Sí, esa es la voluntad de Dios, que usted y yo seamos salvos.
En otra parte de la Escritura lo dice: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2 Pedro 3:9. ¿Se da cuenta? ¿Alguna vez se ha preguntado… de veras, Dios me querrá en el cielo a mí?... ¿Habrá alguna esperanza para mí?...Sí la hay, porque Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la Verdad… Y nuestro versículo en estudio agudiza mejor la respuesta: “Porque hay un sólo Dios, y un sólo mediador entre Dios y los hombres; Jesucristo hombre.”
Esta es la explicación de la mano con la palabra “porque”… y sigue “hay” porque hay, porque existe, ¿Qué? “¡Un sólo Dios!”
Nuestras culturas ancestrales del planeta tierra han anidado creencias en diferentes dioses o deidades…El politeísmo fue muy popular entre los egipcios, los medos y persas, los griegos, incluso los romanos, según registros de la Biblia, y vemos que así fue con los Mayas, los Incas y los Aztecas; y no hay que ir muy lejos, los Bruncas, Bribris, Chorotegas y Huetares de Costa Rica. …Pero no hay muchos dioses, no hay varios dioses, ni siquiera tres o dos…Sólo hay ¡UN DIOS!
En el Antiguo Testamento dice: “¡Y a otro no daré mi gloria!” (Is. 42:8).
Y en el Nuevo Testamento dice: “¡Al único y Sabio Dios sea honor y gloria…!” (1 Tim. 1:17). 

1 Tim. 1:17  “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

Sólo hay un Dios…por supuesto, JEHOVÁ DIOS, y en su soberanía, ha decidido revelarse a nosotros, a través de su Palabra, por medio del concepto que conocemos como LA TRINIDAD.
Creemos en Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Mateo 28:19; y 1 de Juan 5:7, “Tres son los que dan testimonio…y estos tres son UNO.”

Así que, sólo hay un Dios; y para que tú te salves, debes creer en ese Dios. Hebreos 1: 6. No a tu manera, sino de la forma en que Él se define a sí mismo… El no es Alá; El no es Vishnú o ninguna de las deidades de ninguna secta o religión… - Algunos dicen: “Es que todos creemos en el mismo Dios, lo que pasa es que cada uno le llamamos con diferente nombre-” ¡No! ¡Ninguno de esos dioses es realmente Dios! ¡Hay un solo Dios!

II “Y UN SÓLO MEDIADOR ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES.”

MEDIADOR: Alguien que media entre dos partes; uno que sirve de puente entre un punto y el otro que le separa. Ese es un mediador.
¿Y por qué los hombres necesitamos un mediador? Porque sin Él estamos perdidos, somos pecadores. (Romanos 3:23) Destituidos de la gloria de Dios, (Romanos 6: 23)…bajo pena de muerte, y sólo un mediador nos puede salvar: Romanos 5:12; 5:8 y 5:1.
Por medio…Un sólo mediador… Y este es ¡JESUCRISTO! (Filipenses 2:5-11).

Esta es la razón por la que Jesucristo es nuestro único medidor: Porque Él es 100% Hombre y 100% Dios al mismo tiempo. El no está parcializado… El no está prejuiciado… El entiende perfectamente ambas partes.

LA PARTE DE DIOS: Que Dios ha sido traicionado; que a Dios se le ha dado la espalda; que pese a su pureza, santidad y perfección, los hombres han preferido las tinieblas, antes que Su luz admirable.

LA PARTE DE LOS HOMBRES: Que los hombres estamos bajo maldición a causa del pecado; que estamos limitados al tiempo y al espacio; que los hombres y mujeres somos débiles y que no podemos hacer nada en nuestras propias fuerzas para cambiar ese hecho… ¡La carta a los Hebreos 4: 5 lo expresa muy bien!

¡Sí,  JESÚS es el único Mediador!... No es María nuestra mediadora. Ella fue una santa mujer, pero simplemente humana… Ella no es una diosa, ni mucho menos la “madre de Dios.” Ella fue escogida por ser una mujer virtuosa, pero en sus propias palabras, ella misma necesitó ser salvada por su Único y suficiente Salvador: ¡El Señor Jesucristo! Lucas 1: 46-50.
María no es diosa: ¡Hay un sólo Dios!
María no es mediadora: ¡Hay un sólo mediador entre Dios y los hombres! ¡JESUCRISTO HOMBRE!  
Tampoco es el sacerdote católico, o el pastor pentecostal o el ministro bautista… todos estos somos hombres iguales que usted…igualmente pecadores y necesitados de nuestro Señor y Salvador.
¡No somos dioses! Como tampoco somos mediadores… solo Jesucristo es MEDIADOR:
“PORQUE HAY UN SOLO MEDIADOR ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES; JESUCRISTO HOMBRE.”
 1 Timoteo 2:5.
Usted y yo necesitamos creer en ÉL, como nuestro único y suficiente Salvador y Señor, para ser salvos, perdonados y herederos de la vida eterna.
Concluimos, entonces, con que es necesario confesar y creer en Jesucristo para poder ser salvos, así lo dice la biblia en Romanos 10:9-10 y 13:
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”

1 Jn. 5:10  “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.”

 1 Jn. 5:11-13: “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”

Dios les bendiga.
Pastor de jóvenes Jose Gutiérrez, Templo Bíblico Bautista
Barva de Heredia, Costa Rica.  


Si este mensaje le es de bendición, deje un comentario.

miércoles, 24 de octubre de 2012

EL INMENSO AMOR DE DIOS



Hablar del inmenso amor de Dios hacia nosotros, siempre será un tema inagotable.
Hablar de su misericordia, de sus bondades y de todas las maravillas que él obra diariamente en nuestra vida por amor a nosotros, es un tema que abarca toda la vida del creyente. Con toda razón ya el salmista decía:
“¿Quién expresará las poderosas obras de Jehová? ¿Quién contará sus alabanzas?” Sal 106:2.

El amor de Dios tiene cualidades muy grandes que no las tiene ningún amor humano.

El inmenso AMOR de Dios hacia nosotros no tiene límites:
Primero, por amor de su nombre, Él nos crea a imagen y semejanza suya, como seres libres, pensantes y con voluntad propia, capaces de tomar nuestras propias decisiones, incluyendo el decidir obedecerle y amarle a Él, o rechazarle. Y haciendo uso de nuestra libertad, ¿qué hicimos? En nuestro necio pensamiento nos rebelamos contra él, y esa rebelión nos hizo perder la imagen de Dios con que fuimos credos y el lugar de privilegio, autoridad y señorío que él nos había entregado sobre la creación, quedando reducidos a simples creaturas, sin ninguna relación personal como la que teníamos con Dios al principio.
Pero Dios, siendo nuestro CREADOR, en su inmenso amor hacia nosotros, en vez de destruirnos con el soplo de su boca, dispone desde entonces una solución: la SALVACIÓN a través de su Hijo Jesucristo. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16. 

El amor de Dios es incondicional y compasivo:
Dios no deja de amarnos porque no le amemos; ni siquiera el pecado hizo que dejara de amarnos y se olvidara de nosotros, más bien nos mostró su amor compasivo; es su amor tan grande, tan alto, tan profundo y tan ancho, que nada nos podrá separar de Él: “Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” Rom.8:39.
Esto es: que no existe ninguna otra cosa por encima del amor perfecto e ilimitado de Dios.
¡Qué consuelo para nosotros los creyentes, tener la seguridad de salvación en un Dios tan grande que nos ama con ese inmenso amor!
Nunca se ha dado en la humanidad, ni se dará jamás, un gesto tan grande y tan perfecto de amor salvífico, como el que Dios ha tenido hacia los hombres: el de enviar a su propio Hijo amado a morir por nosotros.
Sólo Dios, que en su naturaleza es amor, y es la fuente de todo amor, podía amarnos tanto. En consecuencia, solo en Dios hay perfecto amor, y la Palabra dice que “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.1 Juan 4:8. Solo cuando amamos a los otros, es que reflejamos una pequeña semejanza de Dios, como un espejo refleja los rayos del sol.

Después de la caída del hombre, ya sabemos que todos fuimos destituidos de la gloria de Dios, (Rom.3:23), y seguimos siendo sus creaturas pero sin ningún privilegio, simplemente “creaturas” como todas las demás; y he aquí, otra declaración de cómo se manifiesta y se muestra el inmenso amor de Dios hacia nosotros, en provisión de salvación y vida eterna, a través de su Hijo Jesucristo, Jn. 4:9 “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” Pero el plan amoroso de Dios no se detiene, sigue mostrando su inmenso amor, aún más todavía, restaurándonos y adoptándonos como hijos suyos, herederos de su reino: Juan 1:12Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”

“Potestad de ser hijos de Dios” no es cualquier cosa. Si analizamos un poco lo que esto significa, vemos que la palabra POTESTAD en el diccionario significa varias cosas:
f. Poder, facultad, obligación.
La potestad es el dominio, poder o facultad que se ostenta sobre alguien o una cosa.
Se trata de un término de fuerte presencia en el ámbito jurídico y que al mismo tiempo engloba cuestiones como el PODER, el DERECHO y la OBLIGACIÓN.
Entonces, la potestad es un derecho, un poder y una obligación.
Un derecho porque quien la tiene puede ejecutarla ante determinadas personas para que éstas cumplan con sus deberes tal como está prescrito.
Un poder, porque quien lo posee podrá emplearlo, por esto mismo es que la potestad se le confiere a las autoridades.
Y es un deber, porque aquel que la dispone está obligado a ejercerla, no pudiéndola rechazar jamás.”
Hasta aquí lo que dice el diccionario sobre lo que significa potestad.

Como vemos, cuando aceptamos la salvación en Cristo, Dios no mira ya más nuestros pecados ni se acuerda más de nuestras rebeliones.
Si nos humillamos reconociéndonos necesitados de su misericordia y nos dejamos lavar en la sangre de Cristo su Hijo, Dios nos abre los brazos de “Padre” y en su inmenso amor, nos da tan grande POTESTAD de ser hechos hijos suyos muy amados, y al conferirnos esta condición, recibimos todos los derechos de los hijos y la obligación de ser santos y portarnos como dignos hijos suyos: redimidos y salvados en Cristo Jesús.
Esa es la magnitud del inmenso amor de Dios: Jn. 3:1Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;….”
Ese es el inmenso amor con que Dios nos ha amado desde siempre, mi amado lector.
Y como dice el salmista, ¿Cómo no alabarle y contar sus maravillas?
Sal 9:1-2 Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón;
 Contaré todas tus maravillas. 
 Me alegraré y me regocijaré en ti;
 Cantaré a tu nombre, oh Altísimo.”

Dios es nuestro Creador y nuestro preservador, nuestro guardador; nuestro Redentor y Salvador, que con amor eterno nos ha amado desde siempre sin que nosotros pudiéramos hacer algo para merecer tan grande amor.
Jr. 31:3 “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” Lo que significa, que, tanto el amor de Dios, así como su misericordia, son inagotables para el pecador contrito que es salvado a través de su Hijo. Y una vez que recibimos esa salvación, hay una fuente de gracia, disponible durante todo nuestro peregrinar por la tierra y una provisión permanente de misericordia, porque Dios sabe que somos polvo. No se entienda esto como, que podemos pecar deliberadamente, porque no es así; la misma Palabra dice en 1 de Juan 3: 9:Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.”

La salvación fue dada una sola vez para siempre, para todo aquel que crea en Jesús y le reciba; la salvación no es grupal, no es comunitaria, así se haya dado para toda la humanidad; se recibe de manera personal e individual y usted mi amado lector la toma libremente y así mismo, también tiene la libertad de rechazarla.
Usted decide: si vida eterna gloriosa con Jesucristo, o condenación eterna en el lago de fuego sin Cristo.

Juan 1:12-13: “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Amen.
Así es el inmenso amor de Dios hacia nosotros: AMOR DE PADRE.
Dios les bendiga.

Orfilia Miranda Londoño. 






“EL TESTIMONIO DE VERDAD”

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