lunes, 5 de noviembre de 2012

JESUCRISTO ES EL ÚNICO MEDIADOR


“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”
1 Timoteo 2:5
Es un placer poder dirigirme a ustedes en esta oportunidad, para hablarles del Señor Jesucristo…el Hijo de Dios, el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Aquel de quien dijo el profeta: ¡Y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre Eterno, Príncipe de paz! (Isaías 9:6)…El Mesías Príncipe, Quien Es, Quien Era y quien ha de venir…Aquel que fue anunciado por los ángeles del cielo, Aquel, de quien Juan el Bautista dijo cuando le vio bajar al Jordán: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Juan 1:29.
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” 1Tim.2:5.

Una vez, un hombre llamado Nicodemo, vino a Jesús de noche, a oscuras y le dijo: “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.” Jn. 3:2. Nicodemo reconoció que Jesús había venido de Dios.
El Nuevo Testamento también nos cuenta en Mat 7:29, que “la gente se admiraba de su doctrina porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Sin embargo, la biblia asegura que Él vino a lo suyo y, “los suyos no le recibieron; mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Jn. 1:11-12.
Hoy usted tiene la oportunidad de escuchar de Jesucristo, y decidir si recibirlo o rechazarlo.

JESUCRISTO ES EL ÚNICO CAMINO.
Él mismo lo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Jn.14:6.
JESUCRISTO ES EL ÚNICO CAMINO AL PADRE…EL ÚNICO CAMINO AL CIELO…EL ÚNICO CAMINO A LA SALVACIÓN Y A LA VIDA ETERNA… ¡ÉL ES EL ÚNICO CAMINO SEGURO!
Porque, “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.” Prov. 14:12.

Como veremos más adelante, tanto ayer como hoy, la sociedad a nuestro derredor, ha estado intentando sus propios caminos para llegar a Dios, pero no hay otro camino, no hay varios caminos.
No es que haya varias maneras de salvarse y que Jesús es una de ellas; es que ¡Jesús es el único camino seguro de parte de Dios! Y nos daremos cuenta de esto con toda seguridad, usando como base el versículo con el que iniciamos el mensaje de hoy.
1 Tim. 2:5, “Porque hay un sólo Dios, y un sólo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,”

Lo haremos mediante un análisis detallado de cada frase incluida en este texto; revisaremos cada término clave en particular, porque, este versículo responde a la pregunta más importante que la humanidad se haya hecho jamás: la cuestión sobre cómo se obtiene la salvación de nuestra alma…Como en el caso del carcelero de Filipos, en Hechos 16:30, este hombre preguntó: “…Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?”
La respuesta de Pablo y Silas no deja lugar a dudas…fue una respuesta clara y específica para una pregunta también clara y específica: v. 31, “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.”
Esta es una pregunta que quizás todos los que estamos aquí, nos hemos hecho en algún momento de nuestra vida…una pregunta que posiblemente, para alguien aquí, hoy día, aún continúa sin responder…La respuesta la repito: ¡Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo!

JESUCRISTO ES EL CAMINO SEGURO.
I PORQUE HAY UN SÓLO DIOS.
Esta es la primera afirmación de nuestro texto hoy, comienza con la palabra PORQUE…Siempre esta conjunción del idioma castellano obedece a la pregunta, ¿Por qué?

Usted pregunta: ¿Por qué me cortaron el servicio de energía? Le responden: porque usted no pagó su recibo.
Uno de sus hijos le pregunta: ¿Por qué tengo que estudiar tanto estas matemáticas? Y usted le contesta: Porque si usted no estudia, mi hijito, se va a sacar un cero en el examen, y si se saca un cero en el examen, se va a quedar en tercer grado, y si se queda en tercer grado, ¡¡le van a doler las sentaderas durante los tres meses de vacaciones!! (Creo que su hijo va a pensar que esa es una muy buena explicación, ¿verdad?).

Bien, eso es lo importante aquí, “porque” es una conjunción explicativa…En 1 de Timoteo, el apóstol Pablo estaba lidiando con el tema de la fe en Dios; ¿por qué oramos al Padre, por qué debemos pedirle a Dios por la salvación de nuestros familiares, la salvación de todos los hombres y mujeres, e incluso la salvación de figuras políticas, de autoridad en nuestro país y en el mundo entero…?
Hay dos partes de la respuesta en los versos 3 y 4, “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.”

Mi amigo, Dios quiere que usted sea salvo…Sí, esa es la voluntad de Dios, que usted y yo seamos salvos.
En otra parte de la Escritura lo dice: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2 Pedro 3:9. ¿Se da cuenta? ¿Alguna vez se ha preguntado… de veras, Dios me querrá en el cielo a mí?... ¿Habrá alguna esperanza para mí?...Sí la hay, porque Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la Verdad… Y nuestro versículo en estudio agudiza mejor la respuesta: “Porque hay un sólo Dios, y un sólo mediador entre Dios y los hombres; Jesucristo hombre.”
Esta es la explicación de la mano con la palabra “porque”… y sigue “hay” porque hay, porque existe, ¿Qué? “¡Un sólo Dios!”
Nuestras culturas ancestrales del planeta tierra han anidado creencias en diferentes dioses o deidades…El politeísmo fue muy popular entre los egipcios, los medos y persas, los griegos, incluso los romanos, según registros de la Biblia, y vemos que así fue con los Mayas, los Incas y los Aztecas; y no hay que ir muy lejos, los Bruncas, Bribris, Chorotegas y Huetares de Costa Rica. …Pero no hay muchos dioses, no hay varios dioses, ni siquiera tres o dos…Sólo hay ¡UN DIOS!
En el Antiguo Testamento dice: “¡Y a otro no daré mi gloria!” (Is. 42:8).
Y en el Nuevo Testamento dice: “¡Al único y Sabio Dios sea honor y gloria…!” (1 Tim. 1:17). 

1 Tim. 1:17  “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

Sólo hay un Dios…por supuesto, JEHOVÁ DIOS, y en su soberanía, ha decidido revelarse a nosotros, a través de su Palabra, por medio del concepto que conocemos como LA TRINIDAD.
Creemos en Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Mateo 28:19; y 1 de Juan 5:7, “Tres son los que dan testimonio…y estos tres son UNO.”

Así que, sólo hay un Dios; y para que tú te salves, debes creer en ese Dios. Hebreos 1: 6. No a tu manera, sino de la forma en que Él se define a sí mismo… El no es Alá; El no es Vishnú o ninguna de las deidades de ninguna secta o religión… - Algunos dicen: “Es que todos creemos en el mismo Dios, lo que pasa es que cada uno le llamamos con diferente nombre-” ¡No! ¡Ninguno de esos dioses es realmente Dios! ¡Hay un solo Dios!

II “Y UN SÓLO MEDIADOR ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES.”

MEDIADOR: Alguien que media entre dos partes; uno que sirve de puente entre un punto y el otro que le separa. Ese es un mediador.
¿Y por qué los hombres necesitamos un mediador? Porque sin Él estamos perdidos, somos pecadores. (Romanos 3:23) Destituidos de la gloria de Dios, (Romanos 6: 23)…bajo pena de muerte, y sólo un mediador nos puede salvar: Romanos 5:12; 5:8 y 5:1.
Por medio…Un sólo mediador… Y este es ¡JESUCRISTO! (Filipenses 2:5-11).

Esta es la razón por la que Jesucristo es nuestro único medidor: Porque Él es 100% Hombre y 100% Dios al mismo tiempo. El no está parcializado… El no está prejuiciado… El entiende perfectamente ambas partes.

LA PARTE DE DIOS: Que Dios ha sido traicionado; que a Dios se le ha dado la espalda; que pese a su pureza, santidad y perfección, los hombres han preferido las tinieblas, antes que Su luz admirable.

LA PARTE DE LOS HOMBRES: Que los hombres estamos bajo maldición a causa del pecado; que estamos limitados al tiempo y al espacio; que los hombres y mujeres somos débiles y que no podemos hacer nada en nuestras propias fuerzas para cambiar ese hecho… ¡La carta a los Hebreos 4: 5 lo expresa muy bien!

¡Sí,  JESÚS es el único Mediador!... No es María nuestra mediadora. Ella fue una santa mujer, pero simplemente humana… Ella no es una diosa, ni mucho menos la “madre de Dios.” Ella fue escogida por ser una mujer virtuosa, pero en sus propias palabras, ella misma necesitó ser salvada por su Único y suficiente Salvador: ¡El Señor Jesucristo! Lucas 1: 46-50.
María no es diosa: ¡Hay un sólo Dios!
María no es mediadora: ¡Hay un sólo mediador entre Dios y los hombres! ¡JESUCRISTO HOMBRE!  
Tampoco es el sacerdote católico, o el pastor pentecostal o el ministro bautista… todos estos somos hombres iguales que usted…igualmente pecadores y necesitados de nuestro Señor y Salvador.
¡No somos dioses! Como tampoco somos mediadores… solo Jesucristo es MEDIADOR:
“PORQUE HAY UN SOLO MEDIADOR ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES; JESUCRISTO HOMBRE.”
 1 Timoteo 2:5.
Usted y yo necesitamos creer en ÉL, como nuestro único y suficiente Salvador y Señor, para ser salvos, perdonados y herederos de la vida eterna.
Concluimos, entonces, con que es necesario confesar y creer en Jesucristo para poder ser salvos, así lo dice la biblia en Romanos 10:9-10 y 13:
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”

1 Jn. 5:10  “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.”

 1 Jn. 5:11-13: “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.”

Dios les bendiga.
Pastor de jóvenes Jose Gutiérrez, Templo Bíblico Bautista
Barva de Heredia, Costa Rica.  


Si este mensaje le es de bendición, deje un comentario.

miércoles, 24 de octubre de 2012

EL INMENSO AMOR DE DIOS



Hablar del inmenso amor de Dios hacia nosotros, siempre será un tema inagotable.
Hablar de su misericordia, de sus bondades y de todas las maravillas que él obra diariamente en nuestra vida por amor a nosotros, es un tema que abarca toda la vida del creyente. Con toda razón ya el salmista decía:
“¿Quién expresará las poderosas obras de Jehová? ¿Quién contará sus alabanzas?” Sal 106:2.

El amor de Dios tiene cualidades muy grandes que no las tiene ningún amor humano.

El inmenso AMOR de Dios hacia nosotros no tiene límites:
Primero, por amor de su nombre, Él nos crea a imagen y semejanza suya, como seres libres, pensantes y con voluntad propia, capaces de tomar nuestras propias decisiones, incluyendo el decidir obedecerle y amarle a Él, o rechazarle. Y haciendo uso de nuestra libertad, ¿qué hicimos? En nuestro necio pensamiento nos rebelamos contra él, y esa rebelión nos hizo perder la imagen de Dios con que fuimos credos y el lugar de privilegio, autoridad y señorío que él nos había entregado sobre la creación, quedando reducidos a simples creaturas, sin ninguna relación personal como la que teníamos con Dios al principio.
Pero Dios, siendo nuestro CREADOR, en su inmenso amor hacia nosotros, en vez de destruirnos con el soplo de su boca, dispone desde entonces una solución: la SALVACIÓN a través de su Hijo Jesucristo. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16. 

El amor de Dios es incondicional y compasivo:
Dios no deja de amarnos porque no le amemos; ni siquiera el pecado hizo que dejara de amarnos y se olvidara de nosotros, más bien nos mostró su amor compasivo; es su amor tan grande, tan alto, tan profundo y tan ancho, que nada nos podrá separar de Él: “Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” Rom.8:39.
Esto es: que no existe ninguna otra cosa por encima del amor perfecto e ilimitado de Dios.
¡Qué consuelo para nosotros los creyentes, tener la seguridad de salvación en un Dios tan grande que nos ama con ese inmenso amor!
Nunca se ha dado en la humanidad, ni se dará jamás, un gesto tan grande y tan perfecto de amor salvífico, como el que Dios ha tenido hacia los hombres: el de enviar a su propio Hijo amado a morir por nosotros.
Sólo Dios, que en su naturaleza es amor, y es la fuente de todo amor, podía amarnos tanto. En consecuencia, solo en Dios hay perfecto amor, y la Palabra dice que “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.1 Juan 4:8. Solo cuando amamos a los otros, es que reflejamos una pequeña semejanza de Dios, como un espejo refleja los rayos del sol.

Después de la caída del hombre, ya sabemos que todos fuimos destituidos de la gloria de Dios, (Rom.3:23), y seguimos siendo sus creaturas pero sin ningún privilegio, simplemente “creaturas” como todas las demás; y he aquí, otra declaración de cómo se manifiesta y se muestra el inmenso amor de Dios hacia nosotros, en provisión de salvación y vida eterna, a través de su Hijo Jesucristo, Jn. 4:9 “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” Pero el plan amoroso de Dios no se detiene, sigue mostrando su inmenso amor, aún más todavía, restaurándonos y adoptándonos como hijos suyos, herederos de su reino: Juan 1:12Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”

“Potestad de ser hijos de Dios” no es cualquier cosa. Si analizamos un poco lo que esto significa, vemos que la palabra POTESTAD en el diccionario significa varias cosas:
f. Poder, facultad, obligación.
La potestad es el dominio, poder o facultad que se ostenta sobre alguien o una cosa.
Se trata de un término de fuerte presencia en el ámbito jurídico y que al mismo tiempo engloba cuestiones como el PODER, el DERECHO y la OBLIGACIÓN.
Entonces, la potestad es un derecho, un poder y una obligación.
Un derecho porque quien la tiene puede ejecutarla ante determinadas personas para que éstas cumplan con sus deberes tal como está prescrito.
Un poder, porque quien lo posee podrá emplearlo, por esto mismo es que la potestad se le confiere a las autoridades.
Y es un deber, porque aquel que la dispone está obligado a ejercerla, no pudiéndola rechazar jamás.”
Hasta aquí lo que dice el diccionario sobre lo que significa potestad.

Como vemos, cuando aceptamos la salvación en Cristo, Dios no mira ya más nuestros pecados ni se acuerda más de nuestras rebeliones.
Si nos humillamos reconociéndonos necesitados de su misericordia y nos dejamos lavar en la sangre de Cristo su Hijo, Dios nos abre los brazos de “Padre” y en su inmenso amor, nos da tan grande POTESTAD de ser hechos hijos suyos muy amados, y al conferirnos esta condición, recibimos todos los derechos de los hijos y la obligación de ser santos y portarnos como dignos hijos suyos: redimidos y salvados en Cristo Jesús.
Esa es la magnitud del inmenso amor de Dios: Jn. 3:1Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios;….”
Ese es el inmenso amor con que Dios nos ha amado desde siempre, mi amado lector.
Y como dice el salmista, ¿Cómo no alabarle y contar sus maravillas?
Sal 9:1-2 Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón;
 Contaré todas tus maravillas. 
 Me alegraré y me regocijaré en ti;
 Cantaré a tu nombre, oh Altísimo.”

Dios es nuestro Creador y nuestro preservador, nuestro guardador; nuestro Redentor y Salvador, que con amor eterno nos ha amado desde siempre sin que nosotros pudiéramos hacer algo para merecer tan grande amor.
Jr. 31:3 “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” Lo que significa, que, tanto el amor de Dios, así como su misericordia, son inagotables para el pecador contrito que es salvado a través de su Hijo. Y una vez que recibimos esa salvación, hay una fuente de gracia, disponible durante todo nuestro peregrinar por la tierra y una provisión permanente de misericordia, porque Dios sabe que somos polvo. No se entienda esto como, que podemos pecar deliberadamente, porque no es así; la misma Palabra dice en 1 de Juan 3: 9:Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.”

La salvación fue dada una sola vez para siempre, para todo aquel que crea en Jesús y le reciba; la salvación no es grupal, no es comunitaria, así se haya dado para toda la humanidad; se recibe de manera personal e individual y usted mi amado lector la toma libremente y así mismo, también tiene la libertad de rechazarla.
Usted decide: si vida eterna gloriosa con Jesucristo, o condenación eterna en el lago de fuego sin Cristo.

Juan 1:12-13: “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Amen.
Así es el inmenso amor de Dios hacia nosotros: AMOR DE PADRE.
Dios les bendiga.

Orfilia Miranda Londoño. 






miércoles, 19 de septiembre de 2012

Venid adoremos y postrémonos

Venid adoremos y postrémonos


Hace unos días asistí a una vigilia de oración, cuyo propósito era solamente adorar al Señor sin pedirle nada; solo adoración.
Fue una experiencia maravillosa sentirse allí en la  presencia del Señor, en total abandono, despojada de todo otro pensamiento y preocupación, poniendo mi vida y todo lo que soy en sus manos, sintiendo que estábamos solos él y yo, aunque había más personas a mi lado. Repito, fue una experiencia maravillosa que deberíamos tener con frecuencia en nuestra vida de oración. Y digo esto, porque siempre estamos con los afanes de la vida y muchas veces nos queda poco tiempo para la oración tranquila y sosegada, y cuando logramos tener ese tiempo, siempre tenemos quejas y muchas cosas que pedir, olvidando que nuestro Padre sabe de qué tenemos necesidad.
Hoy quiero compartir con ustedes esta meditación sobre el Salmo 95:1-6 que nos invita a la adoración y exaltación a nuestro Dios y Señor.
“Venid, aclamemos alegremente a Jehová;
Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.
Lleguemos ante su presencia con alabanza;
Aclamémosle con cánticos.
Porque Jehová es Dios grande,
Y Rey grande sobre todos los dioses.
Porque en su mano están las profundidades de la tierra,
Y las alturas de los montes son suyas.
Suyo también el mar, pues él lo hizo;
Y sus manos formaron la tierra seca.
Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.
Porque él es nuestro Dios.”
¡Precioso! Por el estilo de este salmo, pareciera que fue escrito por David.
Aquí el salmista nos invita a adorar a Dios, a aclamarle con canciones de  júbilo y con alegría, por su grandeza, por su poder y santidad; porque él es Dios sobre todos los dioses de la tierra.
Cuando dice, la “roca” de nuestra salvación, se está refiriendo a la seguridad que solo podemos tener en nuestro Dios, así como la roca fuerte de que habla también el Salmo 31:2: Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme. Y el Salmo 62:6-7, (ambos salmos de David), que dice: “En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.”
Esta es una forma de decir y reconocer que Dios es inconmovible como la roca, que solo en Dios hay seguridad y poder para salvarnos y esto ya es un buen motivo de júbilo y de alabanza a nuestro Dios, por tener un Dios de esta magnitud. Por lo tanto, Aclamémosle con cánticos porque Jehová es nuestro Dios, el Dios de los cristianos, de los creyentes, y por lo tanto, no deben existir otros dioses para nosotros.
Cuando decimos: Porque Jehová es grande, y Rey grande sobre todos los dioses, con esta afirmación, estamos rechazando la existencia de otros dioses para nosotros, como “estatuas” y tantos otros dioses que hoy nos presentan de múltiples formas, y estamos reconociendo su PODERÍO, porque todo cuanto existe está en sus manos y es suyo, pues, él lo creó porque él es Dios poderoso y soberano.
Ante esta verdad absoluta, no nos queda más, que humillarnos ante él; arrodillarnos delante de Jehová nuestro Hacedor; postrarnos ante su presencia y adorarle porque él es nuestro Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su mano.

El fragmento de este salmo, me conmueve hasta lo más profundo de mi ser y me hace meditar: ¿Cuánto tiempo dedicamos a adorar a nuestro Dios?...
¡Qué atrevidos somos cuando nos referimos a Dios con palabras irreverentes!
¿Nos detenemos a meditar y a reconocer lo que él es en SI MISMO?... ¡Dios es tres veces SANTO! Apocalipsis 4:8. Es Dios tan santo, que en el cielo hay ángeles que permanecen dedicados a adorarle y glorificarle con profunda reverencia.
Es tal la Santidad de Dios, que los ángeles, aún siendo creaturas celestiales, puras y especiales para la adoración, no osan siquiera mirar el rostro de Dios:
Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.” Isaías 6:2-3.
El mismo Isaías comprende esta verdad, cuando Dios le dio la visión asombrosa de su Santidad y Majestad; y se sintió tan miserable, tan tremendamente espantado y apesadumbrado por su indignidad de hombre pecador en su presencia, que exclama: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.” Isaías  6:5.

No tomemos tan a la ligera el “temor reverente” a Jehová nuestro Dios; dediquemos tiempo a la adoración, la veneración y a la alabanza, a la exaltación de su nombre y de su grandeza porque de él es el poderío, la gloria y la majestad por los siglos de los siglos, Amen.   
Los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. Apocalipsis 4:10-11. 
¡Solo Dios es digno de nuestra alabanza, adoración y gloria!

Después de meditar en todo esto, como conclusión, le invito amado lector a decir con el salmista:
Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.
Porque él es nuestro Dios;
Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.  Salmo 95:6-7.
Bendiciones.
Orfília Miranda L.

“EL TESTIMONIO DE VERDAD”

  “EL TESTIMONIO DE VERDAD” 1ª de Juan 1 y 2 Si examinamos cuidadosamente la vida de Jesús, encontramos que mucha gente le seguía y escu...